
Kuala Lumpur, capital de Malasia fundada en la confluencia de los ríos Gombak y Klang, alberga el proyecto de César Pelli, las Torres Petronas. En 1997 esta mega estructura reemplazó hasta el año 2003 a la torre de Chicago Sears como el edificio más alto del mundo, en el que sus 452 metros fueron superados por el edificio Taipei 101 de Taiwan. Desde ese momento los concursos arquitectónicos, en cuanto a rascacielos se refiere, han sido más prolíferos en la franja del Pacífico.
En 1991 se decide crear en Kuala Lumpur un centro de negocios que fuese la imagen de una ciudad moderna, para lo que se convocó un concurso internacional destinado a seleccionar el mejor diseño para este proyecto. Participaron ocho estudios de arquitectura. El concurso demandaba que se reflejara la cultura y el clima de Malasia. El éxito de Pelli se aprecia en cómo el edificio representa mucho más que superficialidad, ya que también forman parte de él sus alrededores y sus ocupantes.

Las Torres Petronas se comenzaron a construir en 1994 por dos equipos diferentes que estuvieron en permanente competencia: uno coreano y otro japonés. El equipo coreano terminó primero su torre.
La estructura básica se tomó de un proyecto no realizado para una torre en Chicago, cuya peculiaridad autóctona es su evocación de motivos tradicionales del arte islámico
Con sus 88 pisos, las torres forman parte de un complejo que genera más de 170.000 metros cuadrados de espacio útil y cuentan con un área de 427.500 metros cuadrados de uso mixto, que incluyen áreas de comercio y entretenimiento, restaurantes, oficinas, un museo, galerías, un salón de conciertos y parking para 5.000 vehículos. Además de las Petronas, el proyecto incluye otras dos torres, una de ellas, diseñada por Kevin Roche, que ya está construída.
Las torres toman su nombre de dos empresas instaladas en el edificio, la compañia nacional de petróleo y gas de Malasia, Petroliam Nasional Berhad.
La estructura básica se tomó de un proyecto no realizado para una torre en Chicago. De hormigón y vidrio, la peculiaridad autóctona del edificio viene generada por el plano que evoca motivos tradicionales del arte islámico.
Las Torres Petronas se comenzaron a construir en 1994 por dos equipos diferentes que estuvieron en permanente competencia: uno coreano y otro japonés. El equipo coreano terminó primero su torre
Originalmente, el diseño en la planta era una estrella de doce puntas, que fue matizado mediante la alternativa de nichos voladizos angulares y redondeados, logrando un mecanismo en el que se entrelazan dos cuadrados de tamaño gradualmente decreciente en la parte superior.
Este motivo ornamental muy extendido en el mundo musulmán también encontró aceptación en la Europa medieval del siglo XII, gracias a los intercambios de conocimiento que se produjeron con el mundo árabe. Los constructores de la época lo utilizaron como herramienta geométrica para dotar de proporción a las agujas y pináculos.
El perfil de las Torres Petronas reproduce la silueta escalonada común en la estepa del sureste asiático y en los templos de varias de las principales religiones de la zona. Las hileras de anchas planchas de las cornisas de aluminio incrementan este efecto. Las ventanas están protegidas del calor mediante salientes. Los márgenes horizontales son iluminados desde abajo por la noche potenciando el efecto pagoda. La fachada a base de paneles posee ensamblajes que permiten que el armazón principal se module por el efecto del viento par retornar a su posición inicial.

Uno de los principales problemas de la construcción de las torres fue la irregularidad del asiento del terreno rocoso sobre el que estaba previsto situarlas. Hubo un cambio en la localización original por otra más adecuada situada a 60 metros. Esto provocó un trabajo de fuentes inspiradas en los jardines islámicos que favoreció la entrada al edificio. El diseño paisajista es de Roberto Burle Marx, un reconocido maestro brasileño. Este oasis en medio de la metrópolis cuenta con fuentes musicales, que tienen la función ambiental de refrescar el clima tropical a la vez que la función estética. Además, es importante el uso del agua como un espacio de contemplación y como elemento lúdico.
Las torres descansan una losa de hormigón, que a su vez está situada sobre un armazón subterráneo de pilares de hormigón y acero. La estructura metálica fue desechada debido a la poca disposición de los constructores malayos a trabajar con estructura de acero, así como a la necesidad de minimizar vibraciones en las partes superiores de las torres. El amplio y cuadrado fuste central destinado a la circulación vertical se halla conectado con el anillo del perímetro mediante cuatro niveles de vigas de acero.
Uno de los principales problemas de la construcción de las torres fue la irregularidad del asiento del terreno rocoso sobre el que estaba previsto situarlas
La armadura del edificio está compuesta por un gran armazón de hormigón armado y acero. Los componentes verticales portadores de las cargas, el núcleo y las dieciséis mega columnas del perímetro son de hormigón de alta resistencia.
La monumentalidad del edificio no interfiere en la expresividad del mismo. Una pasarela de unión ubicada a gran altura, característica visual de gran impacto en el proyecto, articula con acierto el movimiento. Permite la distribución del tránsito entre los diferentes equipamientos, así como una vía alternativa de escape en caso de incendio en alguna de las torres.

El reto más interesante fue la colocación del puente ubicado entre el piso 41 y 42, ya que el diseño estructural del puente tenía la dificultad de tener que acomodar la posible diferencia de movimientos y asentamientos entre una y otra torre.
El puente se unió a cada torre mediante tres apoyos dispuestos en forma de V invertida, permitiendo que éste se mantenga equidistante a las dos torres.
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