
Príncipes etruscos. Entre Oriente y Occidente desvela algunos de los misterios de la enigmática cultura etrusca a través de importantes objetos que aportan conocimientos sobre su procedencia, el origen de su lengua o su extraordinario desarrollo cultural gracias a los intercambios comerciales.
CaixaForum acoge hasta el próximo 18 de enero esta exposición, que ya ha pasado por Barcelona y Palma de Mallorca, como última parte de su recorrido en España, ya que la totalidad de sus 170 piezas proceden de los principales museos de Italia, del Vaticano y del Louvre.
La muestra, que se centra específicamente en el periodo de máximo esplendor de la cultura etrusca, comprendido entre los siglos IX y III a.C. y limitado geográficamente en la actual Toscana, en el centro de Italia, se articula en los periodos de formación, la época de los príncipes y el desarrollo de la civilización urbana.
Así, procedentes de esos periodos, la exposición muestra dos tumbas con ajuares significativos pertenecientes a un guerrero y a una dama de alto rango, preciosos objetos de oro, bronce y otros materiales preciosos, y piezas relacionadas con la arquitectura sacra, la producción artística, la religión, la vida cotidiana y los usos funerarios.
CaixaForum acoge hasta el próximo 18 de enero la muestra compuesta por 170 piezas procedentes de los principales museos de Italia, del Vaticano y del Louvre
Las piezas más visuales de la muestra corresponden precisamente a su última parte, e ilustran los grandes frisos pintados de Tarquinia, la decoración arquitectónica realizada para un importante templo de Roma durante el dominio de los reyes etruscos, imponentes sarcófagos de terracota y objetos de producción etrusca e influencia griega.
Anna Mura Sommella, comisaria de la exposición y especialista en el mundo etrusco, destacó cómo este pueblo supo transformar la influencia exterior del arte griego y fenicio para realizar un arte “típicamente etrusco”, y aseguró que algunas piezas, como un gran caldero procedente de los banquetes nupciales o un grupo escultórico de Héracles, no habían salido nunca de los Museos del Vaticano.

Esta especialista en la cultura etrusca defiende que sus gentes son un pueblo autóctono, no procedente de ninguna otra civilización, y achaca los objetos orientales encontrados entre sus pertenencias a los intercambios comerciales que practicaban con otras culturas.
La muestra, que se centra específicamente en el periodo de máximo esplendor de la cultura etrusca, comprendido entre los siglos IX y III a.C. y limitado geográficamente en la actual Toscana
La comisaria de la exposición lamentó la ausencia de literatura etrusca para conocer más a fondo su grafía, ya que —dijo— se ha perdido toda la documentación referente a su escritura y lo único que se conservan son breves inscripciones de carácter funerario o religioso con un número muy limitado de palabras.
No obstante, aseguró que la adopción de un alfabeto de tipo calcídico, totalmente afín al latín arcaico, hace que hoy podamos leer perfectamente y conocer el significado de las numerosas inscripciones de este tipo que se conservan.

Como símbolo de la grandiosidad y riqueza de la época la muestra recoge objetos de materiales preciosos utilizados en los banquetes nupciales
Como ejemplo de este periodo, la exposición incluye un tintero, una tablilla de escritura del siglo VII a.C., ambos encontrados como ajuar de una tumba, varias copas con inscripciones y tres láminas de oro, dos con inscripciones etruscas y una fenicia descubiertas en 1964 en un templo etrusco.
Anna Mura, destacó la importancia lingüística e histórica de este hallazgo, que ha permitido conocer muchas palabras nuevas de su alfabeto, y recordó que el arte de la escritura estaba reservado exclusivamente a los príncipes gobernantes del territorio etrusco desde mediados del siglo VIII a.C.
Como símbolo de la grandiosidad y riqueza de la época, la muestra recoge objetos de materiales preciosos utilizados en los banquetes nupciales, como piezas para asar y cocer la carne, copas de oro y una pátera encontrada en la tumba de una princesa de las que sólo existen ocho ejemplares en todo el mundo, la mayoría de ellos conservados dentro de las tumbas.
El director del área cultural de la Obra Social de la Caixa, Ignasi Miró, destacó los esfuerzos de la entidad por acercar antiguas civilizaciones hasta nuestros días para facilitar su conocimiento, y recordó que esta muestra ya ha sido visitada por más de doscientas mil personas durante su recorrido por Barcelona y Mallorca.
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