
Enfermedad y cine. El próximo 21 de agosto de 2009 llega a los cines la última película de Lars von Trier, protagonizada por Willen Dafoe I (en el papel de Él) y Charlotte Gainsbourg (en el papel de Ella). Una pareja sumida en el dolor se retira a una cabaña perdida en medio del bosque, llamada Edén, con la esperanza de que el contacto con la naturaleza cure sus corazones rotos y su tambaleante matrimonio. Pero la naturaleza sigue su curso y las cosas empiezan a ir de mal en peor. “No tengo ninguna excusa para ‘Anticristo’, sólo mi profunda fe en la película, la más importante de toda mi carrera”. Así justificaba Lars von Trier (Bailar en la oscuridad, Dogville) el pasado marzo, en Copenhague, su terrorífica apuesta: ‘Anticristo’.
Lars Von Trier · Anticristo
Es la historia de un cuadro depresivo profundo, delirante en el dolor y en las especulaciones irracionales que genera la depresión
El film escandalizó en el certamen francés y dividió a la crítica, que al final otorgó el premio a la mejor actriz a Gainsbourg. Nacida a partir de una depresión que sufrió Von Trier hace poco más de dos años, la historia, repleta de sexo y violencia (se estrenará en algunos países con cortes), relata el intento de una pareja de vencer el dolor y una crisis matrimonial inducida por la muerte de su hijo pequeño, quien se arrojó por una ventana mientas sus padres practicaban sexo. Su método: encerrarse en una cabaña en el bosque y enfrentarse a sus miedos.

Von Trier, que ha mirado el sufrimiento de cerca y casi siempre con espléndidos resultados —Dogville (2003), “Rompiendo las olas”(1996)—, propina esta vez una sesión de sadismo al espectador sin base artística compensatoria. Ablaciones, piernas atravesadas por enormes brocas, eyaculaciones sangrientas y violencia sin miramientos son los ingredientes de esta película, estructurada en capítulos y con un tono explícitamente religioso. Anticristo -rodada en Alemania- tiene además referencias a Strindberg y está dedicado al realizador ruso Andrei Tarkovsky. “Me siento muy vinculado a él. Él vio mi primera película y no le gustó nada. También me ha influido mucho Bergman, aunque él no quería que lo vincularan conmigo”, asumió.
Es la historia de un cuadro depresivo profundo, delirante en el dolor y en las especulaciones irracionales que genera la depresión. Nadie sabe de qué demonios habla Lars Von Trier. No es fácil determinar si estamos ante una manifestación del séptimo arte o del octavo (el arte de hacer dinero con el séptimo).
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