![]() Poesía. Juan Carlos Mestre (Villafranca del Bierzo, León, 1957) fue galardonado con el Premio Nacional de Poesía (2009) por su libro La casa roja, otorgado por el Ministerio de Cultura. Mestre restó importancia a este premio dentro de su currículum, puesto que, según dijo, los poetas no escriben buscando reconocimientos ni metas. “Los poetas no somos caballos de carreras”. Juan Carlos Mestre es poeta y artista visual y “La casa roja”, es una obra en la que dialogan gran parte de las tradiciones y culturas existentes. “Me siento contento, pero quiero aclarar que los premios son fruto de la generosidad o de la equivocación” “Me siento contento, pero quiero aclarar que los premios son fruto de la generosidad o de la equivocación”. “Los premios carecen de importancia, sobre todo cuando pienso en tantos amigos cuya obra está a años luz de la propia y que se han ido al paraíso de la utopía sin reconocimientos, como José Miguel Ullán, Rafael Estrada o Antonio Pereira, por citar solo a algunos” ha precisado el autor de “La poesía ha caído en desgracia“, con el que obtuvo en 1992 el premio Jaime Gil de Biedma, y de “La tumba de Keaps“, premio Jaén de poesía. Este premio, dotado con 20.000 euros, se concede a la mejor obra de poesía publicada en España en 2008, ya sea en castellano o en algunas de las otras lenguas cooficiales. Publicada por Calambur, “La casa roja“, “sin abandonar la raíz permanente de la mitología personal de Mestre, interroga a los más reveladores derroteros del pensamiento poético contemporáneo, en un diálogo crítico y ético apasionante”, según afirma Javier Bello en la solapa del libro. Para Mestre, a pesar de la imposibilidad de definir “La casa roja“, porque la poesía “es como conocer algo de lo que no tenemos conciencia, y explorar en un libro propio es rayano con exploraciones o vanidades de delirio que no van conmigo, porque yo no he construido ningún discurso de autoridad artística”, el libro “es sólo una casa dehuéspedes”. |
![]() La otra imaginación. Un retazo del documento poético realizado por los niños de 1º y 2º curso de educación secundaria en el IESO “Zarza de Granadilla (Cáceres) |
![]() Juan Carlos Mestre, con Alexandra Domínguez y Victoriano Crémer, durante su última exposición en la galería leonesa Ármaga “He escrito un libro —aclara— que no es otra cosa que una casa de huéspedes, donde los expoliados de la razón, las voces que habitan en los márgenes, las voces silenciadas, los perdedores, los soñadores o los que han hecho de la imaginación el barco de la palabra tienen un lugar donde encontrarse en este acto de delicadeza humana que es la poesía”. Juan Carlos Mestre, gran admirador de Antonio Gamoneda, con quien ha colaborado este año en el volumen “Extravío de luz”, un libro artístico en el que se incluían seis poemas inéditos del premio Cervantes, considera que “todo poeta tiene una deuda con sus antepasados civiles de la palabra”. “Comparto con Pérez Estrada su pensamiento de que la poesía son palabras civiles para después del tiempo. Y yo he escrito versos para que la realidad adquiera una súbita cualidad de bien, resistiendo al mal. He convertido la poesía en un acto de resistencia, y recuerdo la frase de Gamoneda: ‘La belleza no es un lugar adonde vayan a parar los cobardes’”. “Y este libro —continúa— es una casa de huéspedes adonde no han ido a parar los cobardes de todas las épocas y en la que estos huéspedes han levantado la palabra para decir: ‘No, tengo mis derechos, soy inocente. No mates’”, ha concluido el poeta. Juan Carlos Mestre, como artista visual, ha expuesto su obra gráfica y pictórica en galerías de España, Estados Unidos, Europa y Latinoamérica y ha obtenido la Mención de Honor en el Premio Nacional de Grabado de la Calcografía Nacional en 1999. Considerado “un artista global” por el poeta Antonio Gamoneda, el nuevo Premio Nacional de Poesía también ha acompañado con sus grabados poemas del ya citado Premio Cervantes, de Diego Valverde, de Miguel Ángel Muñoz Sanjuán, de Gonzalo Rojas o de Jorge Riechmann, entre otros. De su diálogo con la obra de diferentes creadores han surgido libros como “Piedra de Alma“, con José María Parreño; “Crónica de amor de una muchacha albina“, con Rafael Pérez Estrada; “Emboscados“, con Amancio Prada; “Bestiario apócrifo“, con Álvaro Delgado; “Enea y los gatos“, con Javier Fernández de Molina; “El Adepto“, con Bruno Ceccobelli, y “Arde la oscuridad“, con Alfredo Erias. El jurado que ha fallado el premio ha estado presidido por el director general del Libro, Rogelio Blanco, y han formado también parte de él Darío Xohan Cabana, Sebastián García Trujillo, Alex Susanna, Jose Carlos Quiroga, Dionisia García Sánchez, Teresa Sanz, Elena Medel, Joan Margarit y Olvido García Valdés, autores galardonados en la dos últimas ediciones. :: Nueve años desde ‘La tumbra de Keats’ Es autor de Siete poemas escritos junto a la lluvia (1982), La visita de Safo (1983), Antífona del otoño en el Valle del Bierzo (Premio Adonáis, 1985; 2003), Las páginas del fuego (1987), La poesía ha caído en desgracia (Premio Jaime Gil de Biedma, 1992), La tumba de Keats (Premio Jaén de Poesía, 1999, escrito durante su estancia en Roma), y por último El Universo está en la noche (2006), obra singular en la que recrea mitos y leyendas mesoamericanas. Hacía por tanto nueve años que Mestre no sacaba a la luz un nuevo libro de poesía, aunque una selección de su obra poética fue recogida hace medio año en Las estrellas para quien las trabaja (2007). Además, Mestre ha realizado las antologías de las obras poéticas de Rafael Pérez Estrada (La palabra destino, 2001), y de Rosamel del Valle (La visión comunicable, 2001); y la edición comentada de la novela de Enrique Gil y Carrasco El señor de Bembibre (2004). Entre los numerosos libros de artista de Mestre cabe destacar Cuaderno de Roma (creado en 1997-98 y editado en 2005). Como artista visual ha expuesto su obra gráfica y pictórica en Europa, EE.UU. y América Latina. Ha sido Mención de Honor en el Premio Nacional de Grabado de la Calcografía Nacional en 1999. Este invierno presentó su última obra plástica (grabados y “maletas” de artista) en la galería leonesa Ármaga. :: [1] El arca de los dones A la ciudad que cercada por la elipse del envejecimiento enterró su memoria junto a las norias de la desposesión, una tumba vacía Es un poema río, [2] visual, inerminable, cuyos versos son anunciados por ventanas homónimas, apiladas como un rascacielos, que se ven y suenan como los versos que las acompañan. Una ventana con su carga evocadora que te precipita en otra ventana que da pie al verso. Así es ‘El Arca de los Dones’. |
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[2] visual: http://www.juancarlosmestre.com/