
Deceso. Irving Penn, uno de los fotógrafos de la moda y los famosos más prolíficos e influyentes del siglo XX, cuya personal mezcla de elegancia clásica y minimalismo era reconocible tanto para los lectores de revistas como para los amantes de los museos de todo el mundo, falleció en días pasados en su casa de Manhattan. Tenía 92 años. Su muerte fue anunciada por Peter MacGill, amigo y representante.
El talento de Penn para fotografiar a sus modelos con economía y claridad de composición le valieron la admiración generalizada de los lectores de Vogue
El talento de Penn para fotografiar a sus modelos con economía y claridad de composición le valieron la admiración generalizada de los lectores de Vogue durante su prolongada relación con la revista, que se inició en 1943. También le supuso reconocimiento dentro del mundo del arte. Sus fotografías fueron exhibidas en museos y galerías y son muy valoradas por los coleccionistas



Su larga carrera en Vogue abarcó varias transformaciones radicales de la moda y su representación, pero su estilo se mantuvo llamativamente constante. Imbuidas de una dosis de serenidad y decoro, sus fotografías parecían decididas muchas veces a desafiar a la moda. Sus modelos nunca aparecían saltando, corriendo o sumidos en cuadros borrosos.
Con la excepción de una serie de retratos en primer plano y otra rara serie de desnudos, sus retratados aparecían por lo general de cuerpo entero, disfrutando al parecer de un espléndido aislamiento del mundo real. Fue especialmente famoso por sus fotografías de las modelos parisinas y de las figuras de la cultura más grandes del mundo, entre ellas Picasso, Colette, Stravinsky, Duchamp y Simone de Beauvoir. Sin embargo, Penn parecía sentirse igualmente cómodo al fotografiar a campesinos peruanos o trabajar sobre almohadillas para juanetes.
Merry Foresta, uno de los organizadores de una retrospectiva de su obra (1990), escribió que sus imágenes ponían al descubierto “el control de un director artístico sumado al proceso de un artista”. Penn, un hombre cortés cuya afable forma de ser ocultaba un gran perfeccionismo, adoptó la pose de un humilde artesano en un ambiente famoso por su gente presumida. Si bien se había graduado en pintura y diseño, le gustaba definirse como fotógrafo. Estuvo casado con Lisa Fonssagrives, una bella modelo y artista.
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