
“La elección de los personajes es absolutamente instintiva, veo a alguien y la foto se crea en mi cabeza, veo el color, el atrezzo, incluso la expresión, y entonces es fácil, solo tengo que recrearlo, no importa si conozco mucho o poco al retratado, aunque la interpretación que hago de él es absolutamente subjetiva”. Celia Martínez, fotógrafa soriana afincada en León, expone estos días una impactante colección de retratos de conocidos personajes leoneses vinculados con el mundo del arte y la cultura.
“Siempre me ha interesado el retrato, porque siempre me ha interesado la gente. Lo que hacía antes eran más bien retratos de viajes, y retratos en blanco y negro, mucho más austeros. Pero hace unos años que me empezó a interesar la fotografía de moda, empecé a conocer a fotógrafos como Jean Baptiste Mondino, y me apeteció pasar a un tipo de retrato que uniera lo simple con la ficción, con lo creado. La esencia del personaje, con mi manipulación, con mi interpretación, lo que yo veo de él. De ahí surgió la primera serie, que expuse el año pasado, y esta segunda que solo es una continuación”, explica.
Como el año pasado, la colección de retratos que componen esta segunda serie se exhibe estos días en las paredes del Café Bar El Cardo (calle Caño Badillo, en el Barrio Húmedo leonés). En las imágenes, personajes leoneses vinculados en su mayoría al mundo del arte: Varis, Antonio, Alex, Paco Flecha, Charo, Chus, Inma, Marga… Todos conocidos en la ciudad por su nombre de pila, por ser artistas, teatreros, artesanos, músicos, poetas… o simplemente amigos.
No es gente que Celia se encuentre por la calle, sino personas cercanas, con las que ha establecido vínculos sobre los pilares de la amistad y la creatividad.

Aunque en principio la primera serie de retratos (Nilo Gallego, Chus Domínguez, Aldo Z. Sanz, Katxunori…) formaba parte de un trabajo más complejo que nunca acabó y que se iba a títular Historias mínimas. “Eran retratos-cubo, en los que cada retratado, que debía ser de León o vivir en León, escogía tres objetos y un lugar de la ciudad, y en la última parte del cubo escribía algo. Fue un proceso muy interesante, porque elaboraba un retrato muy complejo”.
“Me interesa el juego, lo paso muy bien haciendo estas fotos, pero sí que busco destapar algo de cada persona, por lo que en las sesiones espero el tiempo necesario hasta conseguirlo”
El color es muy importante para esta fotógrafa que, desde pequeña, ponía colores a la gente. “Y lo sigo haciendo, así que también juego con eso”.
“Me interesa el juego, lo paso muy bien haciendo estas fotos, pero sí que busco destapar algo de cada persona, por lo que en las sesiones espero el tiempo necesario hasta conseguirlo. A a veces es muy fácil, y me lo dan enseguida, pero otras veces puedo estar horas”.
El resultado de cada sesión “es instintivo pero pensado, y aunque estoy abierta a las sugerencias, suelo tener la foto tan clara que solo pueden caber en pequeños detalles”, asegura.

Celia Martínez siempre ha hecho fotos, aunque de una forma irregular porque no siempre dispone del tiempo necesario, “y siempre como necesidad-diversión, sin ninguna pretensión”.
Sobre estos asuntos (espontaneidad y movimiento) gira la nueva exposición que colgará en unas semanas en las paredes de El Miserias, y que presentarán una característica bien distinta a sus retratos-relatos, ya que “son fotos de la noche”
Ahora mismo cuenta que le interesa mucho “el movimiento, y también la espontaneidad del momento cotidiano”. Sobre estos asuntos (espontaneidad y movimiento) gira la nueva exposición que colgará en unas semanas en las paredes del Bar Miserias, y que presentará una característica bien distinta a sus retratos-relatos, ya que “son fotos de la noche”.
Sobre los fotógrafos que le gustan, Celia suspira: “¡Buf, hay tantos!, pero puedo nombrar algunos. Me interesan mucho aquellos que hacen una fotografía muy personal, que no separan su vida del acto de fotografiar, como Bernard Plossu, Antoine D´Agata, Nan Goldin, Sophie Calle… me encanta la fotografía de Christian Boltanski, como necesidad de dejar huella, fotógrafos de viajes como Peter Beard y William Klein, retratistas clásicos como Irving Penn y Avedon, fotógrafos de moda como Mondino, Steven Meisel, Juerguen Teller, Ellen Von Unwert, Peter Lindberg, me encanta ver los grandes reportajes de moda del Vogue Italia, son increíbles…”.

Nacida en Soria, Celia Martínez estudió Ciencias de la Información en Madrid por la rama de Imagen. Cuando terminó la carrera marchó a París, y estuvo un tiempo allí. “A la vuelta picoteé aquí y allá hasta dedicarme a la enseñanza de la fotografía en Imagen y Sonido, algo en lo que llevo 11 años. A León llegué de forma casual, y me quedé, aunque, salvo unos meses, nunca he trabajado aquí”. Un caso curioso, ya que se puede decir que vive en León, a donde regresa los fines de semana aunque trabaje en otras provincias.
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