
Cine. “Crecí en un mundo en el que casi no habitaban las personas reales”. Así comenzaba el libro de memorias de Margaret A. Salinger, El guardián de los sueños, publicado en el año 2000. Y a las personas se las reconoce primero por su encarnadura moral y después por su estatura igualmente moral. Sin dicha perspectiva la existencia de personas se difumina y pasamos a ser mobiliario, complementos, incidencias o anécdotas en las vidas de otras personas.
La película ‘Bella’ es una película consagrada al amor reparador, actitud que crea vida y fomenta el porvenir
Estamos, en el mejor de los casos, constituidos moralmente de un modo y vivimos de otro. Estamos también, es muy común, amoralmente constituidos, sin normas que infringir, en un circo sin reglas, y vivimos a modo, banalmente, sin compromisos. En el nuevo paraíso trazado en el papel cuché, en el cine, en las series de televisión, en la literatura, con excepciones, no hay reglas, no existe el compromiso y la emotividad es tan invasiva como huera; en el nuevo paraíso, no existe la culpa ni la reparación. Y Bella, dirigida por Alejandro Gómez Monteverde, la película que se estrena estos días en la cartelera, es una película que se sitúa, por la historia que cuenta, basada en hechos reales, en las afueras del papel cuché. Su único sustrato es el amor sin recompensa carnal. El amor como la mejor terapia para la reparación.
La película Bella es una película consagrada al amor reparador, actitud que crea vida y fomenta el porvenir. Es una película muy laureada y sorprendente. Su punto de partida no es común. Arranca con amor y termina de manera sorprendente. Es de ver.
:: La transformación
Lo que se denomina la seducción de un hombre por una mujer o viceversa, implica un profundo conocimiento de la vida íntima de las personas. Es inevitable hacerlo si queremos encontrar una solución a los actuales problemas entre las personas y sobre todo entre las parejas
Nuestras sociedades tienen recursos de comunicación suficientes para transformar un imbécil en un personaje, un pelele, en un don alguien, en un personaje atractivo, de éxito, seductor, sin que en su interior haya cambiado nada. Son situaciones que afectan por igual si el caso se experimenta con alguien que no es un imbécil o un pelele. Adoptamos un rol sin que nada haya cambiado en nuestro interior. Lo único que importa es la credibilidad de las imágenes. Lo que no se ve no existe y actuamos como si de verdad no existiera. Los medios de comunicación pueden transformar a cualquiera de nosotros en un personaje, con independencia de lo que pensamos al respecto, en nuestro fuero interno o de si en conciencia estamos haciendo lo que debemos.

Fotograma de la película
Lo que se denomina la seducción de un hombre por una mujer o viceversa, implica un profundo conocimiento de la vida íntima de las personas. Es inevitable hacerlo si queremos encontrar una solución a los actuales problemas entre las personas y sobre todo entre las parejas. El amor que conocemos, que se prodiga por todas partes, por todos los medios de comunicación, es una amor de hormona única, dedicado a la testosterona, la de las mujeres y hombres, donde el sexo, el placer, la recompensa inmediata, es el único eje de cualquier relación. El amor reducido a testosterona, a carnalidad, que se ejercita en lugares exóticos y en hoteles multiestrellas.
:: Las aspiraciones vitales
Les animo a sacar su entrada para ver Bella. Tiene un final sorprendente. Y sepan, se lo anuncio, que no están preparados para dicho final. Se lo dice un hombre
Las aspiraciones vitales no suelen coincidir con nuestro comportamiento y con lo que observamos diariamente a nuestro alrededor y en la ciudad. La falta de acoplamiento, las disfunciones entre lo que parecemos y lo que en verdad somos, entre los roles que impone el entorno y lo que de verdad somos, es el núcleo de no pocos problemas y parte del malestar del tiempo presente. Contra todo eso se rebela Bella, una película independiente, producida y rodada en los Estados Unidos, que hace justicia al mundo latino, tan denostado y tan pésimamente retratado por los medios de aquel país. Bella reivindica la vida sobre la muerte, adopta la bandera de la maternidad y tiene en el amor el hilo conductor de toda la historia.
En Bella se nos propone otro tipo de familia, estructurada, una familia que sí existe, aunque las producciones audiovisuales y literarias al uso se obstinen en ocultarla. Nos habla de una familia construida alrededor del amor, visible en forma de compromiso y responsabilidad. Y narra la historia de Nina (Tammy Blanchard) y José (Eduardo Verástegui), dos vidas truncadas por distintos acontecimientos y sin futuro aparente. Es una historia que demuestra que el amor genera amor. Que el amor genera vida, la preserva y la prepara para la felicidad.
Es una película que hace justicia al mundo hispano, que está rodada con bajo presupuesto, con una gran dignidad, y no exenta de ese ambiente cálido con el que Scorsesse retrata la familia italiana y que en este caso es latina
Las vidas de Nina y José se cruzan por un hecho fortuito, por una incidencia laboral. A partir de ese instante ya nada será igual. En Bella se nos propone soluciones humanas para vidas que debieran ser humanas. Es una película que hace justicia al mundo hispano, que está rodada con bajo presupuesto, con una gran dignidad, y no exenta de ese ambiente cálido con el que Scorsesse retrata la familia italiana y que en este caso es latina. Les animo a sacar su entrada para ver Bella. Tiene un final sorprendente. Y sepan, se lo anuncio, que no están preparados para dicho final. Se lo dice un hombre. En la era de la ideología de género el final es sorprendente.
Bella ha recibido el Premio del Público en el Festival de Cine de Toronto, El Premio MovieGuide a la mejor película y al mejor actor, Eduardo Verástegui (José), el premio Legacy del Smithsonian Institute’s Latino Center y ha sido declarada la mejor película del año 2007 por el The New York Times Readers, Yahoo! y Poll y Fandango.
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