
Análisis. A la pregunta de si estamos ante una crisis financiera o una crisis social, más profunda, nuestros lectores, han otorgado de manera constante entre un 77% y 82% su apoyo a que estamos ante una crisis social. Han participado en la encuesta 1.022 personas. Por muchas razones, muchas veces intuitivas, de percepción, entre las gentes se abre paso la convención de que los modos y maneras de la actual crisis financiera, viene preñada, y se barruntan asuntos de mayor calado que estamos esquivando quizá por miedo tanto a las preguntas como a las respuestas. ¿Aceptamos sí o no, que estamos en el corazón de un crash social? Si es crisis las medidas son parecidas a las que se están adoptando, si es crash, hay que adoptar otras muy distintas. Nos adentramos en una época de dificultades, de penuria que puede ser de violencia, en la que la moral, la política y la economía son cuestiones de vida o muerte.
Si la crisis tiene la envergadura que todos reconocen, es obvio, que los remedios tienen algo de enajenación. Son remedios que reivindican el marco macroeconómico convencional, en el caso europeo para mantener vivo, con aliento, aunque solo sea en apariencia, el eurosistema, y en el caso de Estados Unidos, porque el nivel de confusión es máximo
No es una pregunta baladí. El primer ministro francés, Francois Fillon, para defender su programa de ajuste presupuestario duro, argumentó ante los micrófonos de Radio Europe 1: “Ningún plan de rescate permitirá evitar la crisis”. En su honor cabe decir que es el primer político del mundo en decir la verdad respecto a los ridículos planes de rescate que se expanden como una reguero de polvo por todo el orbe. “Nadie puede saber a día de hoy lo que durará la crisis. Lo que sabemos es que todo el 2009 será un año de crisis. Se prevé un decrecimiento (crecimiento negativo) del PIB para el año de entre un 1 y un 1,5% y un déficit público de 5,6%, respecto al PIB y aumentar la deuda pública, del 66% actual hasta el 80%, para retornar a la estabilidad presupuestaria en el 2014″. Fillon habla de Francia. Y como todos ustedes imaginan ya, Francia superará con creces el déficit público anunciado por Fillon y de igual modo la deuda pública prevista. Y los que ocurrirá en Francia se reproducirá en todo el mundo.
¿Dónde reside la paradoja? En que Fillon reconoce que la crisis es de naturaleza y envergadura inhóspita por un lado y en que propone, por otro, remedios convencionales. Traigo a colación las palabras de Fillon porque escenifican a la perfección el nivel de estupefacción y confusión de la actual clase política occidental. El déficit público de los Estados Unidos ya está en el 12,4% respecto al PIB y su deuda ha llegado al 80%. El discurso de Obama para encajar tamaño desaguisado, es un discurso errático, confuso, con evocaciones a la responsabilidad y excusas relacionadas con un pasado problemático.
Si la crisis tiene la envergadura que todos reconocen, es obvio, que los remedios tienen algo de enajenación. Son remedios que reivindican el marco macroeconómico convencional, en el caso europeo para mantener vivo, con aliento, aunque solo sea en apariencia, el eurosistema, y en el caso de Estados Unidos, porque el nivel de confusión es máximo. Francia se propone reponer un funcionario por cada dos que se jubilen y adelgazar en lo posible su estado elefantiásico que se consume los recursos generales en actividades improductivas. Tiene mucho sentido. Tiene menos sentido que acuda a los estándares fijados por el eurosistema, incumplibles, como si fueran atributos de naturaleza teológica y sobrenatural, cuando sectores enteros de su sistema productivo pueden fenecer por arrasamiento.
:: ¿Sí o no?
El liderazgo político mundial, como contrapunto, no encuentra motivos en los hechos para sospechar que las humanidad, de bruces, esté ante una crisis moral, pues ha dejado de comprender su forma de nacer, vivir y morir, el modo en cómo lo hace
¿En qué quedamos, estamos dentro de un crash económico, social y financiero o dentro de una crisis coyuntural? A dicha pregunta el liderazgo político internacional ya ha respondido: estamos ante una crisis coyuntural y los remedios convencionales son suficientes para enderezar la situación. El liderazgo político mundial ha concluido que estamos ante una crisis de confianza, exclusivamente de confianza, y que pasado el temporal, todo retornará a la normalidad. ¿Y por qué la respuesta crea conflicto? Porque no está contribuyendo a la resolución de los problemas, porque es incapaz de frenar la inercia destructiva de la crisis y porque su fracaso está inoculando grandes dosis de miedo en los ciudadanos. La inseguridad económica, material y moral, apuntalada con la fiereza de numerosos indicadores socioeconómicos (paro, descenso de producividad, de pedidos, morosidad, probreza, embargos…) , no está dando ningún respiro y la población teme, con gran lógica, haber sido hecha prisionera en una gatera con la puerta taponada por el ogro del crash al que alimenta con todo tipo de pienso la clase política por ella elegida.
El liderazgo político mundial, como contrapunto, no encuentra motivos en los hechos para sospechar que las humanidad, de bruces, esté ante una crisis moral, pues ha dejado de comprender su forma de nacer, vivir y morir, el modo en cómo lo hace. Y digo de bruces, aunque la crisis lleve gestándose por décadas, dado que una confabulación de acontecimientos está haciendo más visible los componentes de dicha crisis. ¿El estado del bienestar es ya el estado del malestar?
:: Crash social
El crash es profundo y se necesitan medidas de emergencia, la primera y fundamental generar un nuevo marco macroeconómico, estraordinario, que permita la reorganización vital de las gentes, haciendo posible su regeneración moral, política, industrial y económica, es decir social
Hasta la fecha nadie ha sentido la necesidad de interrogarse qué ha producido el crash financiero, repentino, que ha inducido un crash económico, industrial, realimentándose en círculo y organizando el crash social que se está formando. Los productos financieros se propagaron a la velocidad de la luz (Internet), encogiendo de forma dramática el tiempo de reacción del regulador. No lo tiene. Y ensanchando el tiempo, al revés, de los usuarios pues más cosas puede hacer en el mismo intervalo. La difusión de la información, la interactividad, la difusión del conocimiento, que se produce, siempre a la velocidad de la luz (Internet) compromete todas las estrategias industriales organizadas alrededor de patentes de invención y de aplicación. Vivir sin contaminación, con mejores indicadores de productividad, con más salud y menos estrés, requiere nuevas estrategias urbanas y vitales y por tanto legales y regulatorias.
El crash es profundo y se necesitan medidas de emergencia, la primera y fundamental generar un nuevo marco macroeconómico, estraordinario, que permita la reorganización vital de las gentes, haciendo posible su regeneración moral, política, industrial y económica, es decir social. Nos adentramos en una época de penuria que puede ser de violencia, en la que la moral, la política y la economía son cuestiones de vida o muerte. Entramos en una época de generalidades medibles, en la que la desgracia y el sufrimiento, amén de formar parte de las estadísticas les podemos poner rostro.
El consumo emociona del actual crash están siendo muy intenso y tendrá consecuencias.
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