
El sello discográfico Rotor, fiel a sus orígenes, continúa apostando por la música electrónica. Un género difícil, al que los medios generalistas dedican apenas espacio, pero que cada vez cuenta con más seguidores gracias a la popularización de algunos estilos que, como el techno o el electrodance, arrasan en las pistas de baile. Andrés Noarbe, cabeza visible de Rotor, desde su sede en la madrileña Gran Vía, prosigue en su labor de difusión de los más arriesgados mundos sonoros. Y todavía, como hace más de veinte años, desde la independencia y la vanguardia.
Tras abandonar el grupo Aviador Dro, fundas junto a Gabriel Riaza, en 1985, Discos Esplendor Geométrico y su división de casetes EGK. El primer sello independiente en España especializado en la edición de música electrónica con distribución en varios países. Toda una audacia en aquellos años. ¿La aventura ha sido como la imaginó?
Ya antes de crear el sello, en 1981, Esplendor Geométrico se autoprodujo su primer single (yo ayudé a su distribución), que se considera el primero de la independencia madrileña, y poco después sacó su primera casete, ¡duplicada una a una por ellos mismos! (primera tirada de 500 copias) que también me encargué de vender por correo y distribuir junto con Gabriel. Al año siguiente llegó su primer LP, también autoproducido y distribuido por nosotros, y empecé a intercambiar discos con sellos de fuera. Esos fueron los comienzos antes de Discos E.G, pero me lo tomaba más como un hobby.
En esos años no imaginaba como sería el futuro, aunque era lógico pensar que la música electrónica, basada en la tecnología, tendría cada vez más público. Mis planes eran a corto plazo y me concentraba en la continuidad de las ediciones. Ahora me sorprende un poco el culto y la difusión internacional que ha llegado a tener Esplendor Geométrico. Las reediciones de sus discos son constantes y se pagan precios altísimos por los LPs originales en vinilo que yo mismo edité. Por otra parte, existe un creciente interés por el movimiento de sellos de cassettes underground de los ochenta, que formaban una auténtica red internacional de intercambio y venta mucho antes de que se popularizara internet.

A finales de los ochenta nace Rotor, distribuidora del sello, pionera en la venta por correo y promoción de la música electrónica de importación. Y en 1990 GEOMETRIK, continuación oficial de Discos Esplendor Geométrico, dedicado a la edición de las vertientes más innovadoras. No se ha dado un respiro, ¿acaso no estábamos preparados para digerir esta música y por ello necesitaba más promoción?
Cualquier estilo al margen de la gran industria musical era difícil de digerir por un público que ha sido entrenado durante mucho tiempo para consumir sus objetivos. El tema no es cambiar este condicionamiento (tal vez si machacaran durante cierto tiempo en la radio, en la prensa, la música considerada difícil dejaría de serlo, y hay ejemplos de esto) sino que el público pueda conocer otras alternativas y elegir libremente. Cuando empezó Rotor, en España los canales de promoción e información para esta música eran prácticamente inexistentes, ni siquiera underground. Tal vez algún fanzine, un esporádico festival, y un par de programas de radio se hacían eco de la electrónica. Por eso, desde el principio editamos un boletín similar a un fanzine con información y comentarios de cada disco. Ahora la cosa esta igual de mal o peor en cuanto a prensa, radio y televisión. En teoría uno puede enterarse de todo mediante Internet, pero aquí la sobrecarga de información y su baja calidad son también un serio problema si no sabes del tema, y hay pocos filtros adecuados en ese medio. Continúa habiendo mucha gente joven interesada —incluyendo productores y djs de techno—, que ignoran la historia básica de la música electrónica de los últimos 50 años, que es fundamental para saber dónde están.
En los cuatro primeros años el sello publicó 22 LPs; entre ellos clásicos como Asmus Tietchens y Conrad Schnizler y por supuesto los LPs de Esplendor Geométrico. Con el paso del tiempo el ritmo en la edición ha bajado. ¿No es rentable?, o ¿es difícil encontrar nombres por los que apostar?
Es muy poco rentable si se tiene en cuenta el tiempo que hay que dedicar para que la promoción sea la adecuada. Cuando empezamos con Discos E.G. en los ochenta, había mucha menos producción en general y menos artistas electrónicos que ahora, pero muchos de ellos eran muy interesantes y con talento. Desde hace unos años tener acceso a las herramientas para hacer música electrónica es muy sencillo e incluso gratuito (bajándose programas por Internet), y son muchos los que se han puesto a producir música y quieren su difusión, a ser posible, en formato físico. En mi opinión, ahora hay mucha más producción pero muy pocos trabajos interesantes. O lo que es peor: en este denso panorama los trabajos realmente buenos pasan desapercibidos. Hay muchos imitadores (incluso de otros imitadores) y la mayor parte van a lo típico y a los clichés.

Con la llegada de Internet y del CD ROM la distribución de los pequeños sellos independientes perdió ese halo underground que tenía en los ochenta. ¿Añora aquella época de venta por correo de casetes?
Pienso que el espíritu underground continúa de alguna forma y en algunos lugares a través de Internet, y se crean redes cuyo claro antecedente son aquellos sellos de casetes que funcionaban a través del correo convencional. Pero desde luego es muy diferente que te manden una casete grabada y con una portada artística trabajadísima (muchos sellos de casetes estaban relacionados con el mail Art ) a que te manden un archivo en mp3 por e-mail. Cualquier pequeño sello puede llegar a recibir cientos de estos archivos en poco tiempo. De alguna forma se ha perdido ese valor.
¿Cómo ha cambiado el panorama en cuanto a la creación y el consumo de este tipo de música en España?
El panorama cambió mucho en los noventa con el techno y la expansión de la llamada ‘cultura de club’, pues de repente mucha gente joven descubrió así los sonidos electrónicos. Antes, la electrónica no estaba tan vinculada a la música dance, sino a otras corrientes como la música industrial, el techno pop, la música experimental, el ambient, o a los pioneros alemanes de los setenta. De alguna forma el primer festival Sonar de Barcelona refleja este cambio, aunque tenemos el notable antecedente de la Electronic Body Music que se pinchó en las discotecas de Valencia durante unos cuantos años. Se ha llegado al punto de identificar, automáticamente y erróneamente, la música electrónica con un DJ pinchando. Por mi experiencia he comprobado que una buena parte del público techno en España tiene un interés relativo por la música en sí; este interés tiene que ver más con la fiesta, ciertas modas y tendencias. Y esto se refleja en las escasas ventas de discos de este estilo en comparación con otros países europeos.
En cuanto a Rotor, desde el principio ha mantenido una clientela fiel que ama la música electrónica, aunque en los últimos años la apuesta del sello por el techno de calidad ha llevado a captar otro público. En este sentido, decir que no nos ha afectado tanto como a la industria musical las bajadas ilegales de Internet o el pirateo. En algunos casos incluso nos ha beneficiado, pues escuchar en Internet discos que vendemos ha sido para muchos la única forma de enterarse de que existen. Luego, sólo los realmente interesados los compran si les gusta.
Sin duda, la escena musical de nuestro país no es la misma que hace veinte años, pero la vanguardia de la electrónica española no acaba de despuntar aquí. Por ejemplo, Esplendor Geométrico es un grupo reconocido fuera de nuestras fronteras pero no en España. ¿Es desconocimiento o es que cuesta abrir el oído a otras sonoridades?
Efectivamente E.G. y también Francisco López, los artistas electrónicos de vanguardia españoles más reconocidos internacionalmente, no han tenido mucha repercusión aquí. Venden y actúan mucho más en otros países. En España siempre ha habido músicos electrónicos vanguardistas moviéndose en el underground , pero el público ha sido escaso y el apoyo de los medios nulo. Además en los famosos festivales siempre entraron por la puerta de atrás. En otros países tienen el apoyo de una base sólida más o menos underground de emisoras, salas, revistas e incluso televisión. En España esto ha faltado y pienso que es una de las razones de que no se conozcan.
Está de moda la música techno, ¿cree que esta tendencia supondrá la apertura a otras facetas de la electrónica más duras y experimentales?
Ha ocurrido un poco esto. Aunque es una minoría, los más inquietos que se iniciaron en la música electrónica con el techno, luego descubrieron todo un mundo mucho más amplio que no imaginaban detrás.
El nombre de Esplendor Geométrico creo que surgió de un manifiesto futurista. ¿De dónde viene Rotor?
Rotor lo tomé del título de un tema del LP Mekano Turbo de Esplendor Geométrico. Me gusta por su evocación industrial claro, y también por su sonoridad.
Además de su papel como conferenciante y asesor musical , ¿encuentra tiempo para sus sesiones como El Hombre Dynamo?
Como son pocas y no las busco activamente (sólo cuando me llaman) sí encuentro tiempo. La verdad es que disfruto con ellas y me sirven para recuperar viejas joyas de mi colección de discos.
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