![]() La espiral es uno de los símbolos más antiguos de la Humanidad. Representa el pensamiento cíclico, el desarrollo de la vida con su ciclo de muerte y renacimiento. Un símbolo sencillo que ya se encontraba en túmulos mortuorios de la Edad del Bronce y en vasijas griegas y etruscas para simbolizar los ciclos de la naturaleza y la fertilidad femenina. La obra de Virginia Calvo habita en su infinitud. A través de su formas curvas viaja hacia su interior, hacia los sueños y experiencias que dan forma a su mundo metafórico, femenino e intimista. En Mirhadas, la muestra que recoge sus últimos trabajos en el Colegio de Arquitectos de León, materializa un recuerdo clave para comprender los personajes y los no lugares que dan forma a su discurso plástico. También es un juego de palabras: miradas y mirar hadas. En el Cuaderno de notas que acompaña la exposición la creadora narra la visión que tuvo una tarde de verano mientras dormía la siesta que desvela su atracción por lo onírico: “La luz que se colaba por la persiana me distrajo y entonces vi una figura que giraba la rueda de una máquina de la que salían personajes transparentes, como de cristal, que bailaban en la habitación. Al pestañear y volver a mirar ya no estaban. No sé si fue real o lo soñé”. Aquí nació todo su universo. Desde entonces cree en hadas y sueña para llevar con ánimo la realidad y la rutina. “El mundo de los sueños, la mitología, los cuentos y el mundo de la mujer, son las principales fuentes de inspiración de mi trabajo, pero también me inspira la vida cotidiana, el día a día. Mi obra suele ser considerada como poética por la iconografía que utilizo, que dulcifica el trabajo, pero el fondo es el que es”. En Mirhadas, la muestra que recoge sus últimos trabajos en el Colegio de Arquitectos de León, materializa un recuerdo clave para comprender los personajes y los no lugares que dan forma a su discurso plástico La artista insiste en este aspecto; a pesar de su carácter soñador y de que su obra parezca en cierto modo distanciada de lo real, siempre ha estado comprometida con las dificultades que entraña el mundo de la mujer y la sociedad actual. Y pone el ejemplo de distintas obras que exhibió en Burgos hace unas temporadas. “En Trozos de tela, instantes de vida, realizada con ropa de gente que recopilé durante bastante tiempo, mostraba una ropa que ya estaba vivida, que ya estaba subjetivada porque la había usado alguien. Y en la serie Declaraciones de amor, desgarros de identidad aludía de forma clara a la violencia de género. Los que vieron esta última obra les pareció muy evocadora y muy bonita y sacaron la conclusión de que yo estaba muy enamorada de mi marido. La sutileza les impidió ver más allá”, señala. En esta obra actual como en el resto de su producción, aparecen formas de la naturaleza, asociadas con lo femenino: formas redondeadas, líneas curvas, hojas, flores y espirales. Pero se refleja con intensidad esa mirada cómplice con el universo femenino que consolida además su propia identidad. En las tres obras que dan forma a la serie ‘Algunas hadas están idas’ en la que realiza un homenaje a las mujeres maltratadas: “Las hadas están hechas con vendas cosidas sobre tela y esparadrapo y las palabras que incluyo a modo de caligrafías aluden a un dolor del alma acabado en ida y hada, como dolorida y abandonada”. |
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Por otra parte, Lugares comunes repasa los roles más típicos que se han otorgado a las mujeres. Los títulos son explícitos: “Quise ser bailarina y no meterme en la cocina. O bien “quise ser doctora y sólo me dieron una hora”. |
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Son piezas que casi funcionan como poemas visuales, que expresan con ironía a través de la tela y la costura, el mundo interior de la mujer; “la utilización de un material como la tela tiene mucho que ver con el mundo de la mujer, con actividades como bordar y coser. Y no sólo es un pretexto para crear mi obra, es también una forma de reivindicar estos trabajos tan poco valorados. A mi me encanta coser telas, bordar y dibujar. Las actividades femeninas más íntimas y más escondidas”. La espiral de Arquímedes Si el universo femenino es un tema central en su obra, el símbolo de la espiral no es menos importante en su discurso formal. Es su icono personal, su forma preferida repetida una y otra vez en cada uno de sus trabajos. En la naturaleza se muestra en forma de serpiente o de trompa de insecto y en las construcciones realizadas por el hombre como motivo ornamental. El mundo de los sueños, la mitología, los cuentos y el mundo de la mujer, son las principales fuentes de inspiración de mi trabajo, pero también me inspira la vida cotidiana, el día a día El propio geómetra y matemático siciliano que la dio nombre, Arquímedes, se quedó fascinado por su belleza y la definió así en Sobre las espirales: ” Imaginaos una línea que gira con velocidad constante alrededor de un extremo, manteniéndose siempre en un mismo plano, y un punto que se mueve a lo largo de la línea con velocidad lineal constante: ese punto describirá una espiral”. Una forma sencilla y dinámica y también asociada al vientre materno, al paso entre la consciencia y la inconsciencia, lo subjetivo, la memoria, la fantasía: “Mi cabeza siempre ha estado llena de espirales, para mi tiene mucho significado, es la imagen de la infinitud frente a la fugacidad. Está unida a la idea de desarrollo, a los ciclos de la naturaleza, a la idea de principio y fin. Es como un camino hacia dentro, hacia lo más emocional, hacia los sueños y una vez que alcanzas su punto central, el objetivo, debes volver a empezar”. Distintas técnicas y soportes Con apenas dos elementos, la espiral como referencia conceptual y las hadas como ejes temáticos, Virginia Calvo da forma a una obra sutil y exquisita que en esta exposición se despliega en casi medio centenar de piezas, realizadas en distintas técnicas como el dibujo, la electrografía, el collage o la escultura y en distintos soportes, entre ellos la tela, el papel, el acetato y el vinilo. La multiplicidad con la que se expresa en su trabajo se combina con el juego formal que establece con el lenguaje. Los títulos no sólo sirven para definir las obras, las aportan —aunque no sea la intención de la autora—una dimensión literaria. |
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Los personajes que me habitan es un collage sobre dibujo. Erase una vez en mi jardín da título a una serie de telas sobre lienzo. La noche cementerio de mis sueños está realizada en telas sobre papel y Miradas, que da nombre a la muestra, es un móvil que incluye más de 300 formas en acetato y vinilo. En todas estas obras viven sus personajes cristalinos y en cada uno de ellos se resume un sueño. El sueño de la autora que les da vida. Son como su espejo, en ellos se refleja su imagen y sus personalidad plástica. :: Escultura y Land ArtAunque en esta muestra la escultura está representada por una única pieza, con un singular título que recuerda a una pasada canción veraniega Si me miras de reojo me hago un lío y me sonrojo —seleccionada en la pasada Bienal de Escultura de Valladolid—,Virginia Calvo cuenta con una extensa producción escultórica. |
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Gran parte de su trabajo en esta disciplina está relacionado con el Land Art y el Arte público. Un ejemplo es la obra Bosque de Ninfas que la artista instaló hace unos años en la localidad leonesa de Bercianos del Camino, cercana a la provincia de Zamora. Una intervención en el espacio natural que se inscribió en uno de los proyectos de El Apeadero, iniciativa comisariada por el crítico de arte Javier Hernando. |
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