 Josefa Alonso es una vieja conocida de los músicos del ámbito leonés. Desde los años míticos de la Orquesta Polar, orquestina de baile ligada al Teatro Corsario, o el Combo de Sara, en los albores del jazz castellano-leonés. Después de más de veinticinco años, Josefa Alonso, ‘Chefa’, sigue colaborando con proyectos y agrupaciones de la ciudad de León.
Con Sin Red, cuarteto dedicado a la improvisación libre, ha recorrido festivales de España y el resto de Europa (Alemania, Inglaterra, Francia, Suiza, Austria…). En la actualidad, también está integrada en Dadájazz, otra interesante formación leonesa. Ha vivido en Madrid y en Londres, donde acaba de terminar una tesis sobre la improvisación libre que ha sido publicada en nuestro país bajo el título Improvisación libre: La composición en movimiento (Ed. Dos acordes; www.dosacordes.com); una auténtica referencia en el campo teórico de la música contemporánea.
Tus experiencias con músicos leoneses y de la región han sido, pues, muchas desde hace años hasta la actualidad… ¿Cuáles han sido y son esos encuentros?
Desde nuestra colaboración con el Teatro Corsario, en el que compusimos e interpretamos la música para A la caza del Snack y otros espectáculos teatrales hasta la actualidad, tanto los músicos de León (Ildefonso Rodríguez, Alfredo Rodríguez, Cova Villegas) como yo, coincidíamos en una búsqueda artística que iba más allá de la música e incluyó casi siempre otras disciplinas artísticas. La formación de una orquesta de baile en donde se incluían números músico-teatrales, y la combinación del trabajo jazzístico que hacíamos en el septeto Combo de Sara con proyecciones audiovisuales, fueron un buen campo de trabajo. Más tarde, en el octeto En Crudo trabajamos con música, poesía y artes plásticas. Desde hace más de cinco años, el cuarteto Sin Red, todos artistas de León, que incluyó la presencia de bailarinas en una primera etapa, trabaja la improvisación libre, combinando música y poesía, y buscando siempre la experimentación con otras disciplinas artísticas.
|
¿En qué situación ves a tus compañeros músicos de la ciudad?
Mis compañeros de León siguen en la experimentación artística y en la improvisación a pesar de lo difícil que resulta dar continuidad a un trabajo que no cuenta con el menor apoyo oficial. Llevamos trabajando todo el año con un nuevo espectáculo de Sin Red (Pequeñas cosas para el agua) en colaboración con dos vídeo-artistas de la Gabarra, y un compositor. Todo el equipo artístico es de León, y todavía nos ha sido imposible estrenar por falta de medios. Las promesas de producción que en un principio nos hicieron desde el Ayuntamiento han quedado, una vez más, en agua de borrajas.
Aunque de procedencia gallega, has vivido mucho tiempo en Madrid. ¿Qué proyectos desarrollaste en la capital?
En Madrid pude alternar diversas facetas de la música y de la improvisación. Formé el grupo de free jazz Akafree, con el que todavía sigo trabajando, aunque ahora es una mixtura de músicos españoles y músicos ingleses; colaboré con bailarinas durante varios años, en encuentros de improvisación libre; con la bailarina Raquel Sánchez y la violonchelista Barbara Meyer trabajé durante más de cinco años con discapacitados físicos y psíquicos; me dediqué a la enseñanza, montando y dirigiendo grupos de improvisación, como el ensemble de vientos ‘Soplathat’, o el taller de improvisación del Aula de Músicas de Madrid y compuse música para más de una docena de obras de teatro y danza. En la parte de gestión cultural, montamos la organización Musicalibre, con la que organizamos todos los años el festival Internacional de improvisación Hurta Cordel.
|
Después de unos años viviendo y tocando en Londres, vuelves con un libro debajo del brazo: ‘Improvisación libre. La composición en movimiento’. ¿Cómo surgió la idea y de qué trata el libro?
Yo me fui a Londres para tocar con los grandes músicos improvisadores que hay allí, y para aprender un poco de inglés. La casualidad de encontrar una Universidad inglesa (Brunel) en donde estaba incluida la improvisación y la buena suerte de recibir una beca del Ministerio de Cultura, me permitió empezar un Máster que se convirtió en Doctorado y, al mismo tiempo, en un libro sobre improvisación. En el libro hablo de lo que es y significa la improvisación libre para mí y para muchos otros músicos improvisadores y compositores. Hay una primera parte un poco más filosófica y reflexiva; una segunda parte de entrevistas y una última en la que cuento y analizo mi experiencia personal en el campo de la improvisación libre y de la composición escrita.
Háblanos un poco de tu experiencia musical en Londres.
Londres es el mejor sitio de Europa (no sé si del mundo) para la improvisación libre. Hay grandes improvisadores y bastantes locales donde se programa semanal o mensualmente improvisación libre. Los músicos ingleses son curiosos y hospitalarios y es fácil encontrar oportunidades para tocar con ellos. Desde el principio me incluyeron en la LIO (London Improviser Orchestra), me invitaron a tocar en su festival, Freedom of the city, y he podido tocar con muchos músicos. Sin embargo esta música no mueve dinero. Actualmente tengo un dúo con Tony Marsh, un batería excepcional, y un cuarteto con Veryan Weston, piano, Hannah Marshall, celo, y Javier Carmona, percusión (batería también de Akafree).
Ahora mismo, también estás implicada en el panorama improvisación en Galicia, tu tierra de origen ¿Qué es y cómo surgió la orquesta Omega? ¿Tienes esperanzas en su continuidad?
La orquesta Omega es una orquesta de unos 18 improvisadores gallegos que, como en la LIO o en la Foco (la orquesta de Musicalibre en Madrid), funciona con directores o conductores. Estos directores utilizan señales con las manos para transmitir sus ideas musicales al resto de los músicos. Esta función la estamos haciendo Pablo Rega y yo. Omega tiene algo más de un año de trayectoria y ya hemos tenido varios conciertos con una gran acogida de público y crítica. Nos reunimos una vez al mes y tocamos al menos dos veces al año en la Sala Nasa, en Santiago de Compostela. El próximo octubre actuaremos en Ferrol y en Santiago con un director invitado: Michael Fischer, director de la orquesta de improvisadores de Viena.
|
Una de tus facetas como música es la composición de piezas musicales para teatro ¿Qué peculiaridades tiene este tipo de trabajos frente a la que desarrollas en tus grupos?
La música para teatro tiene unos límites de duración muy marcados y una finalidad de “ambientación” que te lo da la propia obra. En mis trabajos de composición musical para obras de teatro, casi siempre he trabajado música de “género” y música popular, aunque en algunos casos también he incluido improvisación. Pero son pocos los directores de teatro que quieren trabajar con improvisación. Les parece arriesgado y no se fían de los resultados.
En tu biografía se detecta una cierta familiaridad entre los términos músico y nómada. ¿La música es movimiento?
Creo que el músico improvisador es un nómada real o imaginario. La vida, como el arte, es movimiento. Lo explico con más amplitud en mi libro.
Como instrumentista, te repartes entre la percusión y el saxo soprano ¿Cómo vives esa doble faceta?
Llevo tocando el saxo soprano más de 25 años. Me sigue fascinando; es el propio aliento convertido en música. Puedes hacer líneas y dibujos múltiples. Pero la percusión, que empecé a tocar en Cali, Colombia, ciudad donde viví en el año 1992, te da la oportunidad de bailar, de moverte, de convertirte en el elemento fundamental de la música, el ritmo. Me encanta tocar ambos instrumentos. Hace más de diez años construí una percusión, un árbol sonoro (el chefón, le llaman mis amigos) formado por varios y pequeños elementos de percusión, que es el que utilizo cuando toco improvisación libre.
|
(Chefa Alonso, durante un concierto con Dadájazz en el Café del Auditorio de León a finales de mayo, en una fotografía de Celia Martínez)
:: El nomadismo como metáfora
Fragmentos del libro ‘Improvisación libre’
“Nómada no es necesariamente alguien que se mueve: hay viajes en los cuales uno no se mueve, viajes en intensidad… Nómadas son los que empiezan nomadizándose para permanecer en el mismo sitio y liberarse de los códigos”. Gilles Deleuze
“(…) El nomadismo intelectual o estético tiene más que ver con un posicionamiento vital, con una filosofía de la vida; a este último pertenecen los improvisadores, la improvisación, por una actividad de búsqueda, de desplazamiento, sin un territorio fijo, y también otros creadores de arte efímero”.
“El ansia de movilidad, de cambio, de conocimiento, de nuevas experiencias, provoca los exilios voluntarios de un país a otro, de una ciudad a otra, de una actividad a otra. No hay que olvidar que la cultura occidental contemporánea es en gran parte el trabajo de personas que están “fuera de lugar”, exiliados, emigrados, expatriados y refugiados”.
“Los artistas tienen que moverse para seguir creando”.
→ Chefa Alonso. Improvisación libre. La composición en movimiento. Ed. Dos acordes ([1] www.dosacordes.com). Baiona (Pontevedra), 2008.
|