LAS HUELLAS DEL PASADO
La Torre de Babel
El enigma de Babel
Peatóm | Camino Sayago | 2·08·2008 | 06:05

La Torre de Babel sigue siendo un enigma, una leyenda viva. Existen pocas evidencias arqueológicas que demuestren su existencia y su emplazamiento. La primera referencia a esta mítica construcción se encuentra en la Biblia, según se recoge en el Génesis. En este relato bíblico se narra que fueron los descendientes de Noé quienes decidieron construir una torre de colosales dimensiones con la que pretendían unir cielo y tierra.

Según la versión que ofrece la Biblia, el reino de Babilonia impulsado por el afán de prosperidad comenzó a levantar esta mítica torre, en una llanura en la región de Senaar. Todos sus habitantes hablaban una misma lengua y usaban las mismas palabras. Pero sus expectativas de alcanzar el cielo, en claro desafío a la divinidad, contó con la represalia de Yahveh que truncó su ambición humillándolos con la confusión de lenguas: los obreros que trabajaban en su construcción comenzaron a no entenderse en su lengua habitual. Con ello, se desencadenó el caos y provocó la dispersión de los babilonios que abandonaron la obra a medio construir. Este conocido episodio en el que Yahveh desciende para ver la ciudad y la torre que los hombres estaban levantando, se recoge en el capítulo 11 del Génesis. Yahveh dice: “He aquí que todos forman un solo pueblo y todos hablan una misma lengua, siendo este el principio de sus empresas. Nada les impedirá que lleven a cabo todo lo que se propongan. Pues bien, bajemos y allí mismo confundamos su lengua de modo que no puedan entenderse unos con otros”.

Por ello se la llamó Babel, porque allí confundió Yahveh la lengua de todos los habitantes de la Tierra y los dispersó por toda su superficie.

Los inicios de Babilonia

Nemrod, el primer rey que hubo tras el Diluvio, es señalado según la Biblia, como el verdadero ideólogo que impulsó la titánica empresa de construir la torre de Babel. Algunos investigadores han intentado identificarlo con Sharrukin o Sargón I de Akkad, el fundador del primer imperio semita (acadio). Otras teorías apuntan a que podría tratarse de la figura del dios asirio Ninurta, dios de la guerra y de la caza.

La torre como detalla la Biblia fue construida con ladrillos y betún. Pero no hay certezas que indiquen el tiempo en que se construyó. Es una incógnita sin resolver. Los únicos datos con los que se cuenta y que pueden aproximar el periodo en el que tuvo lugar su construcción, proceden del Génesis y hacen alusión al nacimiento de Peleg. En el capítulo 10 del Génesis se observa que nació cuatro generaciones después de Noé.

El nombre de Peleg, significa división, porque en sus días se cree que se dividió la tierra. Algunos estudios sugieren que en este tiempo se dividieron los continentes, aunque esto parece poco probable y de ocurrir tuvo que ser durante el Diluvio, mucho antes de que Peleg naciera.

Según la cronología bíblica deducida por el arzobispo Ussher, el Diluvio tuvo lugar en 2349-2348 a.C, y Peleg nació en 2247 a.C, alrededor de cien años más tarde.

Otras referencias históricas por las que se puede deducir la fecha de en la que se inició la torre de Babel remiten al año 331 a.C. y a la figura de Alejandro Magno. Tras derrotar a Darío en Gaugmela, viajó a Babilonia. Allí descubrió que los caldeos llevaban 1.903 años realizando observaciones astronómicas, las cuales se remontaban a la fundación de Babilonia. Si estos hechos ocurrieron tal como precisó Alejandro Magno, la fundación de Babilonia se situaría en 2234 a.C., es decir trece años después del nacimiento de Peleg. Esta deducción fue registrada en el libro sexto de De Caelo (‘Acerca de los Cielos’) del escritor latino Simplicio (siglo VI d.C. ). El filósofo griego Porfirio ( 234-305 d.C.) también dedujo la misma fecha.

Por otra parte un texto cuneiforme de Shar-kali-sharri, rey de Akkad (y sucesor de Sargón I de Akkad), quien vivió en el tiempo de los patriarcas, menciona que restauró una torre-templo en Babilum (Babel, Babilonia), con lo que da a entender que este edificio colosal existía antes de su reinado. De hecho, en los registros sumerios aparece mencionada como Kadingira, que es el equivalente sumerio del akkadio Babilum.

El zigurat Etemen-anki

Las torres escalonadas o zigurats fueron las construcciones más representativas de la arquitectura mesopotámica, un territorio ocupado por sumerios, acadios, y babilónicos. Con la hipótesis de que la torre de Babel habría podido ser un zigurat, los arqueólogos han intentado, durante cuatro siglos, localizar esta construcción en la zona actual de Iraq. También se buscó en Akar Quf (al oeste de Bagdad), donde existió otro zigurat Dur Karigalzu. Y en Birs Nimrud, donde se encuentran las ruinas de la antigua Borsippa, próxima a los restos de la antigua Babilonia.

A principios del pasado siglo XX, en 1913, el arqueólogo Robert Koldewey halló una estructura en la ciudad de Babilonia que identificó como la torre de Babel. Este zigurat conocido como Etemen-anki, que significa ‘Casa del Fundamento del Cielo y la Tierra’, se comenzó a construir durante el reinado de Nabucodonosor en el III milenio antes de Cristo. Destruida por asirios y arameos y reconstruida en varias ocasiones por los caldeos, sus suerte no mejoró con el tiempo. En el año 539 los persas tomaron Babilonia y destruyeron la torre que aún se estaba edificando. Posteriormente Alejandro Magno intentó llevar a cabo su reconstrucción, pero no lo logró.

Los cálculos realizados por lo expertos, establecen que la base de esta torre debió medir 92 metros de lado y pudo tener entre 60 y 90 metros de altura.

Una gran parte de arqueólogos e investigadores creen que el zigurat Etemen-anki habría sido la mítica torre de Babel. Los escritos del historiador griego Herodoto (siglo V antes de Cristo), también respaldan esta hipótesis. La describió con ocho niveles, y elevándose a una altura de 60 metros, unos 20 pisos aproximadamente. Este es su retrato: “En medio de cada uno de los dos grandes cuarteles en que la ciudad se divide, hay levantados dos alcázares. En el uno está el palacio real, rodeado con un muro grande y de resistencia, y en el otro un templo de Júpiter Belo con sus puertas de bronce. Este templo, que todavía duraba en mis días, es cuadrado y cada uno de sus lados tiene dos estadios. En medio de él se va fabricada una torre maciza que tiene un estadio de altura y otro de espesor. Sobre esta se levanta otra segunda, después otra tercera, y así sucesivamente hasta llegar al número de ocho torres. Alrededor de todas ellas hay una escalera por la parte exterior, y en la mitad de las escaleras un rellano con asientos, donde pueden descansar los que suben. En la última torre se encuentra una capilla, y dentro de ella una gran cama magníficamente dispuesta, y a su lado una mesa de oro. No se ve allí estatua ninguna, y nadie puede quedarse de noche, fuera de una sola mujer, hija del país, a quien entre todas escoge el Dios, según refieren los Caldeos, que son sus sacerdotes”.

:: La mítica torre y el arte

La historia de la torre de Babel ha contado con distintas representaciones en el arte: la construcción de la torre, la destrucción de la torre y la confusión de las lenguas, seguida de la dispersión. Los dos primeros temas han sido los más representados.

La interpretaciones más habituales que se han hecho de la torre, la presentan con rampas exteriores helicoidales. La escena de su destrucción se ha mostrado en distintas ocasiones sumida en un ambiente trágico, con viento o con rayos.


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