
Llamar para atrás; esta expresión tan frecuente ente los latinos en Estados Unidos y, por extensión de reflujo, en toda Centroamérica, es el resultado de una traducción literal del inglés de To call back, de uso frecuentísimo. Su significado, como es bien sabido, sería devolver la llamada. Quizás, y con permiso, no sea una mala metáfora de la poesía de José-Miguel Ullán. Tiene el poético sabor de lo encontrado, de un nuevo lenguaje creado a partes iguales por el azar y la necesidad. La, si se quiere, alocada expresión aporta además un juego de deslices sintácticos y albur semántico, a mi modo de ver, de una seducción que podría emparentarse con su obra.
Su ilustrativa potencia poética viene, una vez más, de su contradicción interna: de la idea de llamada, espera, futuro frente al gancho pretérito, ese para atrás que mira por el retrovisor, que baila Cha cha chá. Todo esto, creo, tiene que ver una vez más con el quehacer del autor de Ondulaciones. Ida y vuelta, retruécano, la tradición vareada como un colchón de lana abierto en la calle. Lo que viene de atrás y nos adelanta sin darnos cuenta. Ese lenguaje nuevo que mezcla realidad y deseo; y que construye inconsciente un decir poético que sólo atrapa, al vuelo, el que tiene oído; y lo mete en una gota de ámbar para nosotros. Nosotros, algunos, sordos como una piedra, como una tapia. En este sentido, también, Ullán nos devuelve la llamada, nos llama para atrás. Hay quien sólo puede ver la tela tendida, ya tejida, el jersey hecho; y quien pone el dedo en el punto de cruz o de garbanzo, conoce las conexiones, ve las cuadernas, escucha la música de los huesos.
Ondulaciones es así un libro nuevo (una llamada) que reencuadra la intensidad de los momentos, de la afanosa crítica al decir (para atrás, en contradirección)
El sentido riesgoso de la dedicación hace al poeta. Cadena de discontinuidades, ha dejado dicho el crítico Miguel Casado, conformaría la imaginaria continuidad, la transversalidad de la obra. Ondulaciones es así un libro nuevo (una llamada) que reencuadra la intensidad de los momentos, de la afanosa crítica al decir (para atrás, en contradirección). Poesía anti-poética, poética de la no representación, un desdecir, una estructura de remolino… Muchas maneras de expresar el recado, el aviso. Rechazo del “positivismo ramplón”, de la inercia verborreica, de la composición párvula. Práctica de la escucha, de la interiorización de lo dicho y su regurgitar juguetón al misterio:
Remover las palabras, jugar
con ellas o sacarlas de sus
casillas es darles y, por
consiguiente darnos otra
oportunidad, otro enfoque.
En una reciente entrevista (en Poesía digital) confesaba José-Miguel Ullán: “Cuando me he sentido demasiado cómodo, he cambiado enseguida de registro. No con la voluntad de fabricar un muestrario, sino con el propósito de asumir la complejidad desde las más variadas perspectivas. De hecho, el registro no es lo predeterminado, sino la consecuencia de un nuevo enfoque”.
Ullán: “Cuando me he sentido demasiado cómodo, he cambiado enseguida de registro. No con la voluntad de fabricar un muestrario, sino con el propósito de asumir la complejidad desde las más variadas perspectivas”
La publicación de Ondulaciones supone un acontecimiento en la poesía española contemporánea. Sin embargo, como apunta Miguel Casado, la poesía de Ullán ya estaba ahí: “El acontecimiento consistiría entonces en un tomar de pronto conciencia de lo que supone la obra de Ullán, un hacerse evidente lo que ya estaba, no poder cerrar los ojos, los oídos ante algo que sin embargo ya estaba”.
Para quienes ya conocían su obra, la poesía reunida del poeta salmantino es un itinerario nuevo; para quienes la desconocían, una oportunidad única de acceder a esta obra singularísima. Para unos y otros la revelación “de uno de los más radicales poetas contemporáneos, tal como los grandes poetas se revelan: como alguien que con dificultad encaja en lo que habitualmente, y sin pararnos a pensar, llamamos poeta; como si nos invitara a que aprendiéramos a leer otra vez”, según las palabras de Casado.

Reflexiones en torno a la palabra “acontecimiento”
Decía Miguel Casado, autor del prólogo a la obra reunida de Ullán, que Acontecimiento es lo que marca un antes y un después, cambia el discurrir de las cosas, la textura de la realidad o de nuestra percepción, es el momento que se inscribe una singularidad.
En torno a esa idea gozosa de “acontecimiento”, en referencia a la aparición del volumen Ondulaciones (Galaxia Gutemberg/ Círculo de Lectores), se nos ocurrió pedir, pues, unas palabras a algunos poetas y amigos. He aquí el resultado:
Así definiría yo la poderosa escritura de Ullán, siempre a punto de pronunciar por encima de las demás la palabra “libertad”
→ Acostumbrados a establecer determinadas relaciones con los escritores y con su escritura, el caso de José-Miguel Ullán es una excepción. Su verdad es su cercanía y naturalidad en lo que concierne a su persona; y en cuanto a su escritura, el vistazo panorámico que podemos hacer por fin con estas Ondulaciones lleva a pensar que lo raro (lo raro por no esperado pero también lo raro por consabido) se ha convertido en otra cosa, en una verdad (otra vez esta palabra, sí) que trasciende sin molestar. Espacio de convergencias donde, de espaldas a los códigos preceptivos, sigue habiendo puntos de fuga. Así definiría yo la poderosa escritura de Ullán, siempre a punto de pronunciar por encima de las demás la palabra “libertad”. (Tomás Sánchez Santiago)
→ Me pilla el testimonio releyendo lo fácil y lo difícil, lo que me pide el cuerpo (del lector) como necesario. Una lógica del sentido (Deleuze) se adentra por el jardín inglés de Lewis Carroll. Cierro aquello, abro estas Ondulaciones: la ribera que creo reconocer (En el vuelo del tiempo se recrea un vergel…), la ciudad de las mezclas. Y oigo pasar un murmullo que recoge y paladea lo dejado al buen tuntún por los demás. Abro el libro-mundo, miro con lupa (bailan los esperpentos, se estremecen las palabras), enciendo una radio en onda corta. Así, casi todas las noches: razón de todos, de nadie, de Ullán. (Ildefonso Rodríguez)
→ La poesía es un acontecimiento, en el sentido que daba Vicente Huidobro a este término: como presencia súbita de lo inesperado, de lo que no es hasta que aparece en el imaginario del poeta y el poeta lo traslada al papel. Decía Ezra Pound: “en donde nada había / ahora hay peluda asamblea”. Y continuamos: “en el vacío / el surco del viento creó las ondulaciones de Ullán, que salvan el gesto y la palabra viva, justo antes de que sea alcanzada por la muerte”. Esto sucede, este es el acontecimiento. (Esperanza Ortega)
Como si las letras y lo demás no se estuvieran quietos y bailaran, con mucho tiento (a veces sin él), (tanta elegancia) dejándonos siempre perplejos
→ En este viaje a lo inefable, lúcido, desesperado y alegre, hay paradas, libros que aparecen en distintos tiempos del cuerpo. Hay, como ahora, un libro de libros; podría ser una recapitulación, pero no; es otra mirada a ¿lo mismo? Como si las letras y lo demás no se estuvieran quietos y bailaran, con mucho tiento (a veces sin él), (tanta elegancia) dejándonos siempre perplejos. Cada vez de un modo distinto. (Luis Marigómez)
→ Le dieron al maestro camaleón una rama visible y alcanzable para enroscar sus muchas lenguas y fue anunciado: toda la saliva viene del oído, lame lo otro, nunca un más de lo mismo. Imaginar (¿recordar?) ese deslumbramiento: toparse con el tomazo, preguntarse ¿son poemas?, y hacer de ello dictum, ya no poder leer/escribir si no a la vera de esa pregunta. La importancia de que eso suceda ahora en Piura, en Cochabamba, en Cholula, en Oviedo, en Granada. O a los 20. (Marcos Canteli)
→ Más allá del hecho, del suceder de lo que acontece, Ondulaciones requiere, como lo real, de la forma del acontecimiento. Frente a lo dado y lo instrumental, proclama una realidad singular que se hace presente en su forma, en tanto que real, de acontecimiento: ruptura, deslumbramiento y percepción del mundo. Se define entonces como materia verbal, experiencia del lenguaje, voz de vida. Aquí nada es preexistente, esta ahí, en el acontecimiento que lo constituye, en el lenguaje del poema. Acontecimiento es eso que emerge y se hace presente al tiempo que se hace real y cierto, reconocible, eso que da sentido. Un mundo que, tal y como lo vemos, está sucediendo y es material. Lenguaje de todas las transgresiones del lenguaje, de todas las excepciones del lenguaje, de todas las posibilidades del lenguaje: “nada/ que nada espera/ salvo adentrarse,/ como la yedra,/ en lo que la palabra la detiene”. Un mar proceloso que nos lleva: “Vámonos, pues, abajo,/ atortolado pez:/ esquirla y brasa,/ al puro allí sin voz…”. (Antonio Ortega)

Una biografía marcada por la poesía, el arte, el periodismo y la cultura
Su trayectoria periodística está marcada por el sello de la singularidad, por un efecto de profundidad y dilatación en el que caben la ligereza, el humor, la ironía
José-Miguel Ullán nació en Villarino de los Aires (Salamanca) el 30 de octubre de 1944. Tras el bachillerato, en 1959 se traslada a Madrid e inicia estudios de Ciencias Políticas, Ciencias Sociales y Filosofía. En 1966 se exilia en París, donde sigue cursos en la École Pratique des Hautes Études con Pierre Vilar, Roland Barthes y Lucien Godmann, y donde trabaja en la ORTF, dirigiendo las emisiones en castellano de France Cultura. A su regreso a Madrid en 1976, se incorpora a Ediciones Rayuela y desarrolla una intensa actividad en medios como El País, Radio Nacional o Televisión Española, y es subdirector de Diario 16, fundando el memorable suplemento Culturas. Su trayectoria periodística está marcada por el sello de la singularidad, por un efecto de profundidad y dilatación en el que caben la ligereza, el humor, la ironía: el programa televisivo Tatuaje o la recopilación de columnas de El País en el libro Como lo oyes (Articulaciones) sería buen ejemplo de ello. Por otro lado, Ullán, co-autor de libros con artistas y notable conocedor del arte contemporáneo, ha organizado numerosas exposiciones; entre sus ensayos sobre arte, destaca el volumen Tápies, ostinato.

:: Tanteos gestuales, poemas mudos
‘Agrafismos’, una exposición ligada a ‘Ondulaciones’
Agrafismos: “Tanteos gestuales, manualidades, material de pausas, pasatiempo de aquí te espero o expectantes partículas de un poema mudo”
Unos 310 agrafismos forman parte de la serie Ondulaciones, realizada entre primeros de mayo de 2007 y mediados de enero de 2008. Su autor le otorga al conjunto un valor meramente documental —tanteos gestuales, manualidades, material de pausas, pasatiempo de aquí te espero o expectantes partículas de un poema mudo—, a la fuerza ligado al misterio de eso que ocurre porque sí, entre líneas errátiles, mientras las palabras se empeñan en dejar de dar señales de vida o tal vez se resisten en ese instante a comprometerse por escrito. “Como si el sonido y el silencio —comenta Ullán a este propósito—, al chocar cada dos por tres el uno contra el otro, produjesen un elemento nuevo, una dicción obsesiva pero de naturaleza sólo visible y palpable”.
La exposición ‘Agrafismos (Ondulaciones)’ se podrá ver a lo largo de 2008 en distintas sedes de los Institutos Cervantes y en la Escuela de Arte de Mérida. Estos son algunos fragmentos del catálogo, escritos por la poeta Olvido García Valdés, Premio Nacional de Literatura 2007:
“Lugar de paso” / Por Olvido García Valdés
Estas ondulaciones vienen de lejos. Tintas, texturas, dibujar, arrugar, recortar y pegar, lápices, plumas, envolver, arañar, abombar, chamuscar, ceras, acuarelas, cartoncillos, pinceles, adherencias, hilos. De siempre acompañó Ullán el hacer de la escritura con otro hacer, un hacer mano en paralelo, en búsqueda, tanteo y regocijo. Él diría: un hacer por hacer. Ondulaciones es título amplio: acoge en su hueco la obra poética de Ullán y enlaza con su línea 310 piezas de manufactura plástica y pequeño formato. Se muestran estas piezas acompañando el volumen —única pieza con volumen— de la poesía reunida. Dos partes de un todo, cara y cruz, haz y envés, noche y día de un mismo tiempo.
“De siempre también, se interesó Ullán por la materialidad de la escritura; recorren sus obras collages a los que llegan textos de alfabeto árabe, chino, hebreo, griego, ruso… Él mismo practicó esas letras, pictogramas, jeroglíficos, su enigmático estar, más allá o más acá del sentido”
Ullán pone nombre a estas formas: agrafismos. Y es agrafía, recuerda el diccionario, la incapacidad para expresarse por escrito; ágrafo, quien no puede escribir.
Es ágrafo quién no escribe,
el agrafismo corresponde a una espera,
la pereza del ala.
De siempre también, se interesó Ullán por la materialidad de la escritura; recorren sus obras collages a los que llegan textos de alfabeto árabe, chino, hebreo, griego, ruso… Él mismo practicó esas letras, pictogramas, jeroglíficos, su enigmático estar, más allá o más acá del sentido.
trabaja la mano sin esfuerzo, sin error,
alcanza una alegría ensimismada, penumbra de la atención, se deja
ir a la inestable firmeza del hacer, de la confianza, del vacío:
corcho, culebra, nube, huella de duna,
seguir el ritmo, el impulso
del vaivén, del hueco del estómago, luces de luciérnaga,
mariposa, mosquito, acariciada
piel de gato, vuelo de pájaro, anguila, águila. Verde, plata y azul. Incisiones.
No pintura, deseo de la palabra:
porque “palabra propiamente es sólo aquélla que es concebida, albergada, la que inflige privación, la que puede irse y esconderse, la que no da certeza que quedarse, la que va de vuelo”, supo María Zambrano.
Contemplación activa, se dibuja la espera, la atención confiada a lo que viene, a lo que brota (”porque aunque se viva mucho, a la mayor parte de ello le ponen límite los sentidos, o los nervios y la voluntad, o la inteligencia; pero lo que va a conmover al alma no puede preverse”), se dibuja por ver si con ello viene lo que ha de venir (”anda/ y vuelve, / canción”). En consecuencia.
(→Ver artículo ‘Tren de voces’, sobre la presentación del libro ‘Ondulaciones’ en Valladolid)
Suníes y chiíes. Los dos brazos de Alá
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