
La búsqueda de colores auténticos llevó al equipo artístico de Issey Miyake a las selvas tropicales de América del Sur y a las ciudades de sus alrededores para crear poéticos y aplaudidos vestidos-capas que presentó en París, en la semana del Prê-à-Porter para la primavera-verano 2009.
El desfile, recibido con una ovación de placer, se cerró con un pase de vestidos-túnica bicolores o tricolores en su delantero. Unos diseños adornados con otra tonalidad suplementaria en su parte posterior, cortada sobre superficies de tejido levemente mayores, rectas hasta incluir los codos, para formar un efecto discretamente alado o de etérea capa incrustada.
Estos vestido-túnica, cuya belleza dará a la próxima temporada estival una poesía particular y un confort difícil de igualar, surgieron de una paleta de amarillos, rosas, azules cielo y verdes selváticos algo más vivos que el resto de la colección.
Serán de tirantes, manga corta o manga larga acampanada, cortos sobre las rodillas, algo más largos, o hasta el suelo, se llevarán sobre sandalias planas de cuero o zapatos de pequeño tacón.
Los vestido-túnica, cuya belleza da una poesía particular y un confort difícil de igualar, surgieron de una paleta de amarillos, rosas, azules cielo y verdes selváticos
La misma idea de túnica, pero transparente, sobre short-braga y sujetador opaco a tono, en versión corta hasta las caderas, media o larga, fue otra de las opciones veraniegas exploradas por Miyake, junto con la de tejidos brillantes y nacarados, metálicos, para vestidos amplios, siempre muy cómodos y fáciles de llevar.
Gran novedad en el Prêt-à-Porter parisiense del día fue la que protagoniza el modisto británico Stuart Vevers con su debut oficial en la firma de origen español Loewe, propiedad desde hace varios años del número uno mundial del lujo, el grupo francés LVMH, que reúne en su seno otras grandes casas de costura como Christian Dior o Givenchy.
La pasada temporada, el entonces recién nombrado modisto británico Stuart Vevers sólo tuvo tiempo de presentar una minicolección, en los salones de la Ópera Cómica, inspirada en la españolidad de la marca y muy celebrada por su publico.
Otra de las opciones son los tejidos brillantes y nacarados, metálicos, para vestidos amplios, siempre muy cómodos
Vevers ha creado su primera colección completa para Loewe y, como hace seis meses, ha decidido hacerlo con un desfile estático en el cabaré Folies Bergère, en el barrio IX de París, nota original para un Prêt-à-Porter suntuoso.
La voluminosa e imponente invitación, de cartón muy grueso, marrón oliva por un lado y negro por el otro, informa, junto al nombre de la firma, que fue fundada en Madrid, en 1846. Signo evidente de que ni Vevers ni los directores comerciales de LVMH querrían perder la nota hispana que siempre les caracterizó, aunque su propiedad haya cambiado de manos y de país.




















