
El claustro del ‘Palacio de la Merced’ de la capital burgalesa, volvió a ser escenario de la IX edición de la Pasarela de la Moda de Castilla y León primavera-verano 2009, celebrada durante esta semana y que inauguraron con sus creaciones los diseñadores emergentes de la Comunidad.
Las diseñadoras vallisoletanas Eulalia Mateos, Laura Ribón, Penélope Almendros y la leonesa Susana Escribano expusieron sobre la pasarela sus propuestas más innovadoras. Penélope Almendros presentó una colección muy urbana, divertida, con toques dorados, sobre todo, donde el tejido principal fue un grabado con motivos de Florencia. Según reconoció, fundamentalmente, se trata de una colección “muy juvenil” y “muy suelta”.
Las diseñadoras vallisoletanas Eulalia Mateos, Laura Ribón, Penélope Almendros y la leonesa Susana Escribano expusieron sobre la pasarela burgalesa sus propuestas más innovadoras
La colección de Susana Escribano, El sueño de Afrodita, destacó por su romanticismo. “Es una colección muy romántica, nacida del amor para el amor”, dijo. “El punto fuerte y la idea era no cubrir el cuerpo sino que lo envolviera a base de asimetrías, drapeados y detalles super trabajados en el patronaje”, explicó.
Sus prendas dan especial protagonismo a la parte superior del cuerpo, destacando los hombros al dejarles al descubierto. Los colores que usados son suaves y cálidos, en especial la gama de los verdes y marrones cálidos, siguiendo la línea de romanticismo a la colección. En cuanto a los tejidos, llamaron la atención las gasas, que aportaban fluidez y ligereza, combinados con un raso elástico con un poco de brillo, que presentaba el punto chic e informal a la colección.

La diseñadora emergente Eulalia Mateos presentó una colección inspirada en el movimiento punk de los años 70; una línea con la presencia de muchos cortes drapeados, asimetrías y, sobre todo, marcando la silueta de la mujer.
Susana Escribano destacó por su romanticismo, en una colección teñida de verdes y marrones cálidos
En su colorido predominó el tono piedra y también quiso darle más fuerza con el negro y el estampado ‘liberty’. En cuanto a los tejidos, la seda cobró protagonismo.
Por último, Laura Ribón definió su colección como “un estudio de colores vivos mezclados con el negro”. Los tejidos que presentó fueron muy variados; vaqueros, crepes y sedas de mucho movimiento. “Era un poco jugar con los contrastes; con el negro de base contrastándolo con colores fundamentalmente primarios”, manifestó.




















