
Por Simon Bradley. La prohibición de bailar en Suiza, es regulada a través de leyes relativas al tiempo de entretenimiento en muchos cantones, principalmente en la parte germanófona de Suiza. Las autoridades estatales indican que, en realidad, este tipo de prohibiciones no se imponen en la actualidad a causa de los festejos religiosos, sino con el fundamento de la protección a la paz y al silencio, en un país, cabe decir, donde incluso en las zonas urbanas hay reglas para evitar el ruido a medio día, durante el almuerzo, y a partir de las ocho de la noche.
En el caso de Lucerna, un cantón mayoritariamente católico, se acaba de aceptar el 9 de marzo pasado que se levante la prohibición de bailar el Viernes Santo, el Domingo de Pascua, en domingo de Pentecostés, en Navidad y el Miércoles de Ceniza. Aunque, cabe decir, que apenas por un voto se inclinó la asamblea parlamentaria cantonal por el sí, con 51 votos a favor y 50 en contra. De este modo terminó la orden en vigor desde 1428.
En el cantón de Appenzell, por ejemplo, la orden es para toda la Semana Santa y en Neuchâtel durante tres de estos días festivos, aunque un referéndum local el 17 de mayo próximo podría dar un giro a esta severidad
Al menos en siete cantones de Suiza existe esta prohibición establecida desde hace 500 años. De todos modos, los amantes de la danza en los cantones de Uri, Obwald, Schaffhausen, Basilea-Campaña, Solothurn, Appenzell Rhodas Interiores y Neuchâtel deben respetar este día dedicado en la religión al duelo por la muerte de Cristo. El origen de la prohibición es, por supuesto, la conmemoración de la muerte de Cristo, prohibición que en algunos cantones se incluye el sábado santo. En el cantón de Appenzell, por ejemplo, la orden es para toda la Semana Santa y en Neuchâtel durante tres de estos días festivos, aunque un referéndum local el 17 de mayo próximo podría dar un giro a esta severidad.
“El predomino histórico de la religión ha tenido una fuerte influencia en la vida pública. En algunas regiones helvéticas aún es evidente este influjo del pasado”, indica al respecto el etnólogo Paul Hugger. En el cantón de Zúrich, donde el protestantismo rigió con rigor, aún hay limitaciones parciales para bailar en estos días. Manifestaciones ruidosas de cualquier índole no están permitidas, aunque se permiten algunas en el exterior, con un máximo de 500 personas. El cantón del Jura también se siguen esas reglas.




















