
Por Gabriel Calzada · Instituto Juan de Mariana. Anthony de Jasay, uno de los pensadores liberales más sobresalientes del último siglo, recibió el pasado viernes el Tercer Premio Juan de Mariana a una Trayectoria Ejemplar en Defensa de la Libertad. El acto de entrega tuvo lugar durante la Cena de la Libertad, organizada por el propio Instituto. Cuatro grandes liberales españoles —Jesús Huerta de Soto, Francisco Cabrillo, Pedro Schwartz y Carlos Rodríguez Braun— introdujeron al premiado y su obra a los más de 160 liberales reunidos para la ocasión.
De Jasay nos ha explicado por qué existe el Estado, cómo y por qué crece, por qué es muy improbable que algún día desaparezca y por qué sería bueno que no existiera
Las ideas de este húngaro de nacimiento —pero que no se siente ciudadano de ningún país y al que los nacionalismos le molestan tanto si son pequeños como si ocupan grandes extensiones— son tan originales como desesperanzadoras. Lo primero posiblemente se deba a su independencia y a su implacable lógica. Lo segundo, en cambio, a que este pensador no se haya ocupado de proveernos de soluciones al estatismo galopante que sufrimos, sino sólo del diagnóstico del problema.
Teniendo en cuenta estas raras características de nuestro autor, resulta fácil comprender que Anthony de Jasay no pertenezca a ninguna escuela de economía. Sin embargo, son muchas las que se acercan a su obra para encontrar aportaciones que puedan salvarlas o simplemente ayudarles a cubrir una laguna o un error teórico.
Tras interesarse por la economía, el joven De Jasay se hizo con Positive Theorie des Kapitales, del economista austriaco Eugen von Böhm-Bawerk. Aquella fue una experiencia infructuosa. Las páginas de una sola frase del austriaco, por un lado, y el mediocre alemán del húngaro, por otro, impidieron que de aquellas lecturas surgiera algo más que el superficial conocimiento de una teoría del capital que tiene en cuenta la estructura de la producción y el tiempo. Su interés se fue centrando en la escuela clásica de Cambridge y Hicks se convirtió en su héroe personal y su economista más respetado. De ahí que De Jasay se considere neoclásico aunque, como él recuerda, muchos le digan que sus ideas se asemejan más a las de la Escuela Austriaca mientras que otros le señalen su parecido con el paradigma de la Escuela de la Elección Pública.
El razonamiento crítico de De Jasay no se detiene ante nadie, y menos aún ante sus compañeros liberales de viaje. James Buchanan y Friedrich Hayek comprobaron lo que se siente al ver arrasadas sus teorías constitucionalistas por el pensador húngaro. A quienes creen que se puede diseñar una constitución que obligue al Estado a respetar la libertad y quedar reducido a la mínima expresión, De Jasay les contesta que esa pretensión es igual a la de querer que funcione un cinturón de castidad cuando el usuario tiene la llave. Tanto las teorías de Buchanan como la filosofía política de Hayek (al menos en lo que respecta a su constitucionalismo) le parecen las de unos perfectos ingenuos. Tan ingenuos que ni entienden ni ven al monstruo que tienen delante de sus narices. No hay forma de atar al Leviatán del que Hayek y De Jasay tuvieron que huir y al que tantas batallas le han declarado.
Tanto los defensores del Estado mínimo como los de la abolición del Estado suelen cojear de la misma pata: no se molestan en entender la dinámica del Estado. Para unos tiene, puede y debe existir mínimamente mientras que para los otros tiene, puede y debe ser eliminado. De Jasay, en cambio, nos ha explicado por qué existe, cómo y por qué crece, por qué es muy improbable que algún día desaparezca y por qué sería bueno que no existiera. Este gran defensor de la libertad escribió lo que ni unos ni otros querían escuchar. Quizá por eso se ha convertido, por méritos propios, en la voz de la conciencia de las distintas escuelas liberales.
:: Biografía
Anthony de Jasay (nacido en 1925) es un anarquista liberal, húngaro de nacimiento, filósofo y economista conocido por su escritos antiestatistas. Nació en Aba, en Hungría (la ortografía original de su apellido es Jaszay). Se educó en Szekesfehervar y Budapest, teniendo un grado en agricultura. En 1947-48 trabajó como periodista independiente, su actividad lo que le obligó a huir del país en 1948. Después de dos años en Austria, emigró a Australia en 1950 y tomó a tiempo parcial el Curso en Economía en la Universidad de Western Australia. Con la obtención de una Beca Hackett, se fue a Oxford en 1955 y fue elegido miembro investigador de Nuffield College, donde permaneció hasta 1962, publicó documentos en el Economic Journal, el Journal of Political Economy y otras revistas. En 1962 se trasladó a París y trabajó allí como banquero, primero en un puesto ejecutivo y, a continuación, por su propia cuenta, hasta 1979, haciendo inversión en negocios de varios países de Europa y los Estados Unidos. En 1979, se retiró a la costa normanda, donde aún vive. Tiene una esposa y tres hijos.
Aunque su interés inicial y formación fue en economía, luego se pasó hacia la filosofía política, y sus escritos se basan en ambos. A través del liberalismo clásico, el criticismo, el análisis económico del derecho y la teoría de la elección pública llegó, de manera independiente, a las mismas conclusiones del anarcocapitalismo y de la escuela austríaca moderna a través de su concepto de anarquía ordenada.




















