VIDA Y SON
ALUVIÓN DE NOVEDADES
Flamencos giratorios
Peatóm | Víctor M. Díez | 14·06·2008 | 06:00

Dicen que un género está muerto cuando ya no se compone para él. Esto vale, por ejemplo, para la Zarzuela, quizás para el jazz como ya intuyó Miles Davis hace treinta años. Un género se convierte entonces en un estrato de un tiempo cultural, por más que siga interpretándose con todo rigor y toda justicia. Pero el flamenco no es un género propiamente dicho. Entendemos por flamenco una tradición que se renueva, o se renovaba, en la oralidad. Por su idiosincrasia propia es como esas “flores que crecen en la basura”, en la miseria, en el dolor ¡Bendito estiércol! Como escribió el poeta Karlotti.

El hecho es que el flamenco está en un callejón sin salida. La muerte de Camarón, la mal llamada fusión, la falta de una figura rotunda, el puro negocio… Hay muchos factores que reflejan la decadencia. No sería ético decir que falta un contexto miserable, de explotación y hasta persecución para que afloren estas joyas. Siento mucho respeto por los intentos “intelectualizadores”, artísticos que merodean en las mentes más avezadas del flamenco, pero eso no quita para que los resultados no sean siempre los más interesantes. O al menos podemos decir que delatan un marchamo de lo crepuscular.

El hecho es que el flamenco está en un callejón sin salida. La muerte de Camarón, la mal llamada fusión, la falta de una figura rotunda, el puro negocio… Pero también hay ahora mismo una avalancha de novedades que incursionan el flamenco en territorios insospechados

Hay ahora mismo una avalancha de novedades que incursionan el flamenco en territorios insospechados. Hablemos de algunos, como el último que ha llevado adelante Juan Peña el Lebrijano, uno de los pioneros en descerrajar las fronteras del flamenco. Suyos fueron aquellos experimentos maravillosos con la Orquesta Andalusí de Tánger o el disco-relato Persecución, con textos y voz del poeta Félix Grande. Lo que ahora ofrece es un extraño trabajo, intentando musicar el poético lenguaje de Gabriel García Márquez, bajo el título Cuando el Lebrijano canta, se moja el agua. Cuenta el de Lebrija que esta frase se la escribió en un papel el Nóbel colombiano en cierta ocasión, escuchándole. El reto es de órdago, como el propio cantaor admite, ya que se encontró con la dificultad de cantar textos en prosa que debió acentuar como poemas. “Tuve que acordarme de cómo debí reinterpretar los poemas árabes con nuestra acentuación, eso me ayudó a encontrar el camino”, afirma Peña.

Otro que “tal baila” es nuestro querido Enrique Morente que, desde hace años, no para de llevar a cabo extraños experimentos que le han granjeado los odios de todos los puristas del mundo flamenco. Valor no le falta al granaíno para acometer trabajos con grupos más cercanos al punk como Lagartija Nick, con aquel famoso álbum Omega. Ahora nos propone un trabajo basado en los textos y la obra del genial pintor Picasso: ahí es ná. Pablo de Málaga, con ese mote que parece nombre flamenco, titula el disco que presentará en los próximos días en el Auditorio del Museo Reina Sofía.

Otro que viene, además distribuido en exclusiva por un periódico de tirada nacional, es el Cigala, con lo que llaman la segunda parte de su celebérrimo Lágrimas Negras, que editó junto al gran Bebo Valdés. El nuevo trabajo de Dieguito, ya sin el longevo pianista cubano, se titulará Dos lágrimas. Segundas partes… La buena voz del sobrino de Farina no le redime de un cierto despiste, de haberse quedado colgao de un sueño. Él mismo cuenta que Bebo tuvo que decirle un día: “Ande ahí, chico, vuele libre, yo ya no tengo futuro…”.

La buena voz del sobrino de Farina no le redime de un cierto despiste, de haberse quedado colgao de un sueño. Él mismo cuenta que Bebo tuvo que decirle un día: “Ande ahí, chico, vuele libre, yo ya no tengo futuro…”. El pobre Cigala se había quedado absorto a la cola del piano y no se atrevía ni a moverse

El pobre Cigala se había quedado absorto a la cola del piano y no se atrevía ni a moverse. El éxito, la pasta, lo fácil que se lo pone… En fin, esperemos que la próxima vez caiga en otras buenas manos musicales que le lleven a nuevos e interesantes territorios.

Por último querría hablarles de otro disco que se ha presentado este año y que cumple el canon de flamenco culto. Es un disco del grandísimo guitarrista Juan Manuel Cañizares. Se trata de la interpretación de la Suite Iberia del maestro Albeniz, concebida para piano, con dos guitarras. En la ejecución de este músico portentoso salen a la superficie los rasgos flamencos que en la partitura parecían magmáticos, latentes. Olé y Ole.

No somos quienes para juzgar, quizás sólo tenemos la oportunidad de asombrarnos ante los retos que proponen o aceptan nuestros artistas. La música de raíz está sin duda en una vertiginosa puerta giratoria. No sabemos si saldrá despedida o se inscribirá en el corazón de la contemporaneidad. Veremos.


URL Peatom: http://www.peatom.info

URL de este artículo: http://www.peatom.info/3y3/musicas/13587/flamencos-giratorios/