Tras Superman aparecen Linterna Verde, Namor o La Antorcha Humana, los héroes de la llamada Edad de Oro. En sus primeros años de vida, sus aventuras y sus asombrosos superpoderes son un perfecto reflejo de la inocencia y el oscurantismo de la época. Su popularidad oscila en función del nivel creativo de las aventuras, aunque existen otros factores que determinan por completo el devenir de este mercado; un ejemplo es el libro La Seducción del Inocente de 1954. Su autor, el Dr. Fredric Wertham, autor de la frase los cómics en el peor de los casos son demoníacos, en el mejor simple basura, expone en él conjeturas tan hilarantes como la existencia de relaciones homosexuales entre Batman y su pupilo Robin. La influencia de este ensayo en las ventas de cómic en Estados Unidos fue enorme, por lo que los propios editores crearon el CCA (Comics Code Authority). Un filtro de censura que, con la imagen de su sello en la portada, aprueba el tebeo en cuestión. Hoy en día, los preceptos del CCA apenas tienen relevancia en un mercado cada vez más orientado hacia un público adulto.
Stan Lee llega a la Marvel
Más adelante, ya en los sesenta, la editorial de cómic Marvel contrata a Stan Lee para crear su propio grupo de superhéroes, como respuesta al éxito de La Liga de la Justicia Americana de la editorial enemiga DC Cómics. La aparición de nuevos personajes de la mano de Lee, Kirby y Ditko —como Spiderman o Hulk—, con la conciencia de un poder sobrehumano pero con problemas parecidos a los de los jóvenes que seguían sus series, cambian este universo para siempre.
También en los setenta, la competencia entre las dos editoriales imperantes aumenta ferozmente. DC contrata a Jack Kirby y sus series son todo un éxito. En el lado contrario, Marvel y Stan Lee adaptan al cómic las novelas de Conan el Bárbaro de Robert E. Howard. En este momento de transición entre historietas juveniles y cómic adulto, aparecen antihéroes como Lobezno o El Castigador.
Actualmente los superhéroes viven su particular segunda edad de oro. Su popularidad es enorme gracias a las continuas adaptaciones de sus aventuras al cine. Precisamente, el vestuario usado en películas como X Men, Batman o Iron Man, es el protagonista de la actual muestra del Museo Metropolitano de Arte de Nueva York
A mediados de los ochenta, la publicación de algunas obras cambia por completo la perspectiva del público con El Regreso del Caballero Oscuro de Frank Miller y Watchmen de Alan Moore y Dave Gibbons. La primera serie, que supone una auténtica revolución para el medio, presenta a Batman con cincuenta años y retirado de las calles de Gotham. El cómic analiza como nunca las raíces del Hombre Murciélago, un ser oscuro, violento y moralmente ambiguo. Por su parte, Watchmen es un retrato vanguardista de los superhéroes tradicionales y sin duda, uno de los hitos del noveno arte. Fue el primer cómic en conseguir un Premio Hugo y la única novela gráfica que figura en la lista 100 best novels elaborada por la revista Time. Su adaptación al cine se estrena dentro de un año y será dirigida por Zack Snyder, responsable de la adaptación del cómic 300.
La situación del superhéroe da un nuevo giro con la llegada de nuevas editoriales como Dark Horse, Image o America’s Best Comics. Fundadas por antiguos trabajadores de Marvel y DC, presentan héroes insólitos como Spawn o Hellboy, protagonistas de oscuras aventuras que rápidamente conquistan a los lectores. Por otro lado, La Liga de los Hombres Extraordinarios de Alan Moore o Sandman de Neil Gaiman y las demás colecciones de Vértigo, hacen de los años noventa una etapa particularmente interesante.
Actualmente los superhéroes viven su particular segunda edad de oro. Su popularidad es enorme gracias a las continuas adaptaciones de sus aventuras al cine. Precisamente, el vestuario usado en películas como X Men, Batman o Iron Man, es el protagonista de la actual muestra del Museo Metropolitano de Arte de Nueva York. Amparado por Giorgio Armani, Superheroes: Fashion & Fantasy puede disfrutarse hasta el uno de septiembre. Consta de setenta piezas confeccionadas por agujas tan selectas como las de Jean Paul Gaultier, Paco Rabanne, John Galliano o el propio Armani, una muestra de la influencia del concepto del superhéroe y sus brillantes trajes de spándex en sus fantásticas creaciones.
