
Productores, distribuidores, programadores, exhibidores y demás vividores del cine lloran la pérdida de un público hace tiempo fiel ante cualquier ocurrencia plasmada en la gran pantalla. Al parecer, de igual modo que en otras materias artísticas en las que el dinero supera en importancia al contenido ofrecido —o sea en todas—, la culpa reside en la tecnología, en el avance de una ciencia que permite al agente pagador el intercambio libre de material reservado bajo la propiedad intelectual.
La descarga ilegal de películas es, por lo visto, responsable única y directa de la caída en picado de un negocio que en las últimas fechas ha venido practicando la más insolente de las engañifas con el convencimiento de hacerlo en beneficio de una masa amorfa, casi inmaterial, hechizada por el olor proveniente de la fritanga de palomitas. Y es precisamente la cantidad de maíz reventado lo que los grandes estudios presentan como referencia válida para realizar un estudio de mercado según el cual a mayor empacho de porquería, superior índice de entradas vendidas.
Ahora vienen con una celebérrima serie de los años 70 que entonces divirtió, y mucho, a una concurrencia con acceso a menos canales de televisión e inferior número de salas cinematográficas que, valga la paradoja, poseía mayor oportunidad de cultivar el intelecto
Así las cosas, secuelas a porrillo, bazofias a dar por un tubo, enésimas adaptaciones de cómics y, el caso que nos ocupa, versiones de series TV a tutiplén. ¡Señores manipuladores de un sacadineros que en tiempos fue considerado el séptimo arte; comprobar cómo lloran ustedes por un moribundo al que llevan apuñalando durante tantos años provoca el mayor de los ascos entre algunos aficionados, ésos que consideran caducos y no aptos para un mundo moderno!
La televisión como fuente de inspiración
Pues toca el turno de Super Agente 86 de película, film cuya base argumental no es de las que propongan demasiadas incertidumbres. El film en cuestión responde al plan de desarrollo industrial propuesto por Hollywood a partir de una idea genial de cualquier analfabeto funcional de traje y corbata con aires de cinéfilo.
Ocurrió ya con La familia Addams, Starsky y Hutch, Los ángeles de Charlie, Los vengadores, El Santo, Embrujada, Superman, Misión imposible, La tribu de los Brady, Hulk, Expediente X, El coche fantástico (sólo visionada por un grupo de privilegiados debido a su alta ‘enjundia’), Sexo en Nueva York…. Ahora vienen con una celebérrima serie de los años 70 que entonces divirtió, y mucho, a una concurrencia con acceso a menos canales de televisión e inferior número de salas cinematográficas que, valga la paradoja, poseía mayor oportunidad de cultivar el intelecto. ¿Sería porque existía más creatividad o inferior porcentaje de gandaya política al frente de los controles de manipulación neuronal?
Otros vendrán que bueno te harán
Por ahí deambulan, asimismo, veteranos con la sustancia de Alan Arkin y Terence Stamp. ¡Cruel dinero, capaz de corromper almas y destruir voluntades!
Resulta que el original fue concebido por Mel Brooks, un todoterreno en aquella época incluido dentro de la lista de bufones sin ningún rigor artístico que hoy ocuparía condición de genio indiscutible al lado de los lacayos del poder, autodenominados creadores, que pululan por los ambientes fílmicos del momento.
Las veces de Don Adams, protagonista del invento primigenio, Maxwell Smart las hace Steve Carell, que es como no decir nada y quedar bien en perfecta armonía de ambas intenciones. Sirva de ayuda a curiosos del tema que participó en Como Dios y Sigo como Dios, lo cual compone un dúo de patrones como para echar a correr sin saber la dirección.

En lo concerniente a la agente 99, encarnada por Barbara Feldon en la comedia estrenada en la NBC allá por 1965 (pocos días después del primer paseo espacial de EEUU, dicho sea de paso y sin ánimo de establecer malvadas interpretaciones), halla contestación actual en la persona de Anne Hathaway, ésta algo más conocida en los mentideros fílmicos gracias a labores en títulos como Princesa por sorpresa y Princesa por sorpresa 2. Por ahí deambulan, asimismo, veteranos con la sustancia de Alan Arkin y Terence Stamp. ¡Cruel dinero, capaz de corromper almas y destruir voluntades!
Que todo sea para bien y no tengamos que lamentar daños, al fin y al cabo lo importante es la salud.
La actriz española Cruz competirá por el premio a la Mejor Actriz de Reparto con Amy Adams y Viola Davis, por 'La duda'; Taraji P. Henson, por 'El curioso caso de Benjamin Button'; y Marisa Tomei, por su trabajo en 'El luchador'
Sundace, el festival que creóado por el Instituto Sundance de Robert Reford y que dirigie Geoffrey Gilmore, celebra su 25 cumpleaños, con una muestra que hace honor a la recensión mundial, todos son dramas
Como es costumbre de las cintas de su director, Baz Lurhman, la fotografía es impecable. La fotografía llega a ser soberbia en algunas escenas y los efectos especiales son magníficos, impresionantes (la parada de la manada de vacas al borde del principio es perfecta)
Las dos dimensiones serán al cine lo que el vinilo a la música, una vez se generalicen los títulos que permiten que las imágenes se salgan de la pantalla
Clint Eastwood tras la cámara ofrece una marcada tendencia a plantear temas de fuerte controversia social en los que la ley ejerce de elemento coercitivo
Nueva versión de un clasico del cine de ciencia-ficción de los cincuenta con Keanu Reeves en plan extraterrestre
El ejemplar mensaje de 'Un gran día para ellas' viene a decir algo así como que la fortuna siempre está del lado más oprimido de la sociedad
El Bond actual se transforma en carne y hueso para abandonar su anterior aspecto robótico
Pura y diáfana en los cometidos,'Gomorra' inaugura -que no inventa- un género perdido en la memoria a través del cual el envoltorio cede al contenido
Ridley Scott opta, en sus últimas muestras de supervivencia, por un estilo intachable en lo formal que presenta, no obstante, serias vacilaciones en lo más profundo




















