
Desde hace unos años, la hegemonía norteamericana en el horror gráfico está siendo cuestionada por obras procedentes de otros lugares del globo. El cómic de terror norteamericano contemporáneo, protagonizado por Hellboy de Mignola, El Bruto de Eric Powell o los trabajos del guionista Steve Niles, que tanto tienen que agradecer a ‘Ghastly’ Ingels, Wrightson y Corben como a Poe, Bradbury y Matheson son, en la mayoría de las ocasiones, muestras de buen cómic de género con éxito en el mercado.
Sin embargo, los clásicos de Shigeru Mizuki y Kazuo Umezu, la impactante obra de Suehiro Maruo, los trabajos de Junji Ito, Senno Knife o mangas —cómic en japonés—, como Goth o La mujer de la habitación oscura, influenciados en parte por esa fabulosa cultura, revelan que el cómic de terror más impactante se manufactura en Japón. En este fenómeno, las historietas del dibujante, guionista y cineasta Hideshi Hino brillan con luz propia.
En 1969, la revista infantil Shonen Gaho publica el cómic La enfermedad de Zoroku, donde Hino describe, influenciado por El hombre ilustrado de Ray Bradbury, los desagradables tumores que provoca el insólito virus en un joven y el cruel rechazo al que es sometido por su entorno
Como viene haciendo con toda su bibliografía, la editorial catalana La Cúpula rescata del catálogo japonés un antiguo trabajo titulado El hijo del diablo —Jigoku Kozô en japonés—, publicado por primera vez en 1987 por la editorial Hibari. Hideshi Hino, inspirado en el mito de Frankenstein, presenta otra macabra historia plagada de niños deformes, cadáveres descompuestos y aterradores espectros. El hijo del afamado doctor Rasetsu de Villa Inferno muere en un trágico accidente de tráfico. Tras este triste acontecimiento, una anciana les ofrece su ayuda para que el pequeño regrese a la vida, aunque lo hace convertido en una horrible criatura asesina.
Hideshi Hino, de padres japoneses, nace en la región china de Manchuria en 1946. La difícil situación de la época les obliga a regresar a su país de origen donde, con apenas 20 años, se convierte en uno de los dibujantes de manga de terror más populares del país. La dura infancia de Hideshi, marcada por la hostilidad familiar que expone sin tapujos en algunas de sus obras, como Panorama infernal, unida al clima de la posguerra son los elementos clave para entender su obra.
Debuta en la revista de manga experimental Com, editada por el ‘padre del manga’ Osamu Tezuka, con la comedia Tsumetai Ase —literalmente sudor frío—, ambientada en el ‘periodo Edo’. Alejado del horror que popularizaría sus trabajos posteriores, Hideshi muestra en esos años una sensibilidad especial por el cine frente al cómic. A pesar del impacto del film Seppuku de Masaka Kobayashi y su pasión por la historia del Japón feudal, abandona la idea de dirigir películas por la incapacidad económica de formarse como cineasta. Años más tarde consigue su propósito.
A mediados de los ochenta, cuando Hideshi Hino es ya un popular mangaka, dirige dos películas de la serie ‘ultragore’ Guinea Pig
A raíz del éxito de su historieta Muñecos de fango, sobre unos niños deformes debido a la contaminación, su carrera toma el rumbo que le popularizaría a nivel internacional. En 1969, la revista infantil Shonen Gaho publica el cómic La enfermedad de Zoroku, donde Hino describe, influenciado por El hombre ilustrado de Ray Bradbury, los desagradables tumores que provoca el insólito virus en un joven y el cruel rechazo al que es sometido por su entorno. El impacto que tuvo su lectura en miles de jóvenes le abre la puerta a publicar con más asiduidad en otras revistas. Éste junto a La serpiente roja, El hombre cadáver, Criatura maldita, Panorama infernal y El niño gusano, el resto de su obra publicada en castellano, demuestran que Hino forma parte ineludible de la historia del cómic de terror.

A mediados de los ochenta, cuando Hideshi Hino es ya un popular mangaka, dirige dos películas de la serie ‘ultragore’ Guinea Pig. La primera de ellas, segunda entrega de la saga, titulada Flower of flesh and blood fue protagonista de un escándalo a nivel internacional. El realismo del film, que muestra detalladamente el asesinato de una mujer, fue confundido por el conocido actor Martin Sheen con una snuff movie.
Tras denunciar el asunto al FBI, las investigaciones demostraron que las impactantes imágenes eran sólo resultado de unos creíbles efectos especiales y un efectivo rodaje. No obstante, este mismo título fue considerado por el asesino en serie japonés Tsutomu Miyazaki, ‘el asesino otaku’, como una guía para sus crímenes. Hoy en día, la película es considerada un film de culto.
Su segunda película, Mermaid in a manhole, es una adaptación de uno de sus mangas. En ella narra la fantástica historia de un hombre que encuentra una sirena malherida y, tras transportarla a su casa, pinta un cuadro con la sangre que supura de sus heridas. Algunos de sus cómics han sido adaptados al cine en la saga Hideshi Hino’s Theatre of Horror. Inéditas aún en España, están dirigidas por cineastas que admiran sus historietas, a los que el propio dibujante da su aprobación.
En los últimos años, ha asistido a distintos festivales en nuestro país donde, además de su genial habilidad por el cómic y la ilustración, ha demostrado en vivo su afición por ‘el arte de desenvainar la espada’.
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