
Muralla fronteriza entre los reinos de Navarra y Aragón, se levanta sobre un macizo de la Sierra de Peña, a 120 kilómetros de la ciudad de Zaragoza, y es desde 1711 la capital de la Comarca de las Altas Cinco Villas. Sos del Rey Católico rezuma historia y cultura por los cuatro costados.
No en vano, fue declarada conjunto histórico y bien de interés cultural el 6 de junio de 1968 . De su historia hay que destacar el privilegio del que presumen sus gentes: es la cuna que vio nacer al Rey Fernando II de Aragón.
El Palacio de Sada y el Castillo de Peña Feliciana
El cerro sobre el que se levanta la aldea es la cumbre de la que sobresalen dos colinas y la cama sobre la que reposan el Castillo de Peña Feliciana y el Palacio de Sada. Este último, de estilo gótico, construido sobre las ruinas de un antiguo castillo, y restaurado en los siglos XVI y XVII, es el lugar donde nació Fernando II de Aragón en 1452.

El Castillo de Peña Feliciana, con estilo de fortaleza amurallada, está compuesto por pequeñas dependencias que se asientan sobre un terreno de planta irregular. Su torreón se levanta con aires de grandeza para darse a conocer al mundo. Declarado hoy en estado de ruina consolidada, fue en 1941 cuando se sometió a un escrupuloso proceso de reconstrucción y restauración.

Para acceder a sus salas hay que hacerlo por la fachada que da paso al patio desde donde se puede divisar la Torre del Homenaje, situada en el centro del Palacio, de estructura cuadrada y rematada por almenas. Una vez dentro, su grandiosidad permite divisar desde cualquier punto las montañas pirenaicas.
Otros monumentos
Considerado uno de los conjuntos monumentales más hermosos de España, cuenta además con otras edificaciones que reafirman el título. La ladera de la montaña sobre la que se asienta la villa resguarda la belleza de otras riquezas de la historia.
La iglesia parroquial de San Esteban, de estilo románico, situada a los pies del Castillo de Peña Feliciana, está distribuida en tres pequeñas naves. Asentada en el pueblo desde la época medieva,l está decorada con pinturas góticas del siglo XIV y columnas con capiteles del siglo XI. Además, en las jambas de su fachada aguardan a los feligreses varias esculturas. En su interior guarda una de las mayores joyas del siglo XIII y que recuerdan uno de los hechos históricos más emblemáticos de la villa —el nacimiento de un Rey—, la pila bautismal donde éste mismo fue bautizado.

También forman parte del legado monumental de Sos, la Ermita de Santa Lucía, del siglo XII ; el Monasterio de Valentuñana del siglo. XVII; y la Cripta de la Virgen del Perdón, resguardada bajo el techo de la iglesia de San Esteban.
Además, como consecuencia de la fortificación que sufrió en el siglo XIII, Sos todavía mantiene un gran conjunto de elementos defensivos que han perdurado de manera admirable hasta nuestros días. Así, en la bella ladera podemos divisar ‘migajas’ de antiguas fortalezas como la Torre de la Reina, de gran altura y esbeltez. Las siete puertas de la muralla —que sirven de entrada a la villa— son otros de los mayores emblemas de Sos. La de Jaca y Nador, protegidas por buhardas, la de Zaragoza, flanqueada por torres, y el punto donde comienza la calle principal del pueblo —del mismo nombre que la villa— y la del Mudo, flanqueada por una sola torre, son las más bellas.
Las entrañas de Sos
Pasear por las calles medievales de Sos es uno de los mayores lujos de los que puede disfrutar el visitante. Su estructura arquitectónica gira en torno a su principal vía —Fernando el Católico—. A ésta se unen las calles secundarias que recorren el pueblo.

Todas ellas conducen a lo alto de la colina donde se encuentra el verdadero tesoro de la villa: sus monumentos. Estrechas y empinadas, empedradas y habitadas, están decoradas por casas de piedra, escudos, ventanas góticas y renacentistas, y otros pequeños palacios de los siglos XV y XVI. Todas ellas fueron un día testigo de la practica de la trashumancia, hoy en día extinguida por completo en este paraje aragonés, pero de la que en aquellos tiempos vivieron sus gentes. Hoy en día su agricultura se limita al cultivo del cereal.
Muchas de estas travesías desembocan en el centro del pueblo, la Plaza de la Villa, donde se encuentra el Ayuntamiento, que se compone de un bello conjunto artístico del siglo XVI. Además, Sos cuenta entre sus callejones con otros notables edificios que ostentan títulos nobiliarios fruto de su esplendor pasado.
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