
Por Ángela Labordeta. Rojiza y misteriosa; bella y silente, Albarracín está situada entre los macizos del Tremedal y la Carbonera, en un territorio ubicado en la provincia de Teruel y conocido como Sierra de Albarracín, que se encuentra regado por las aguas del río Guadalaviar y al que el catedrático Martín Almagro definió como un país por su identidad política, histórica, cultural y social. Es el río Guadalaviar, serpenteante y sabio, el que conduce al viajero hasta la ciudad de Albarracín, bella entre las bellas. Dicen que cuando el viajero contempla por primera vez esta urbe, que lanza al cielo su increíble perfil alucinado, siente cómo le asalta una visión cubista de tonos rojos, ocres y marrones: Albarracín aparece de golpe, sin previo aviso, encaramada en un delgado repecho, protegiéndose de la Historia y sus avatares.
Hay quien asegura que su peculiar arquitectura no es más que un reflejo de su personalidad histórica: altiva, convulsa y señorial; pero al margen de ésta, lo que hoy el viajero encuentra es un paisaje que le deslumbra por su color y belleza, un conjunto que fue declarado el 22 de junio de 1962 Monumento Nacional. Es como un saurio recostado sobre la ladera.
«Al visitar esta ciudad percibimos algo que está sobre los hermosos monumentos y que nos hechiza: sus callejas, de abolengo mudéjar, serpenteando por el reducido casco urbano, sus pintorescas casucas, llenas de inagotables puntos de vista, sus viejos portales y sus murallas desdentadas…»
Tanta belleza, no podía ser de otra forma, encierra tras de sí una compleja historia de la que sólo vamos a dar dos pinceladas. A lo largo de la dominación islámica fue centro de un territorio gobernado por los Banu Razin, quienes hicieron de Santa María de Oriente, así se llamaba Albarracín, su capital, dotándola y entregándole su riqueza y saber; en 1170 pasa definitivamente a manos cristianas, concretamente a la familia Azagra, que convierte la ciudad en señorío independiente. Mantiene el historiador Santiago Sebastián que «al visitar esta ciudad percibimos algo que está sobre los hermosos monumentos y que nos hechiza: sus callejas, de abolengo mudéjar, serpenteando por el reducido casco urbano, sus pintorescas casucas, llenas de inagotables puntos de vista, sus viejos portales y sus murallas desdentadas…». Es ahí, en esas murallas desdentadas donde vamos a comenzar este breve recorrido por la ciudad de Albarracín, cuyo sistema defensivo se componía de tres castillos: el principal, el del Andador y el de doña Blanca, y dos recintos cerrados por fuertes murallas. Una de ellas se conserva intacta y sorprende al viajero porque se alza colina arriba protegiendo a la ciudad y ensalzándola hacia el horizonte.

:: Arquitectura religiosa
Una vez que el visitante se introduzca en la villa y supere la Plaza Mayor, llegará a la calle de la Catedral, una de las más importantes de la ciudad y en cuya parte alta se levanta, airosa, la catedral del Salvador y su voluminosa torre, que fue proyectada por Alonso Barrio de Ajo en el último cuarto del siglo XVI, y en cuya base conserva restos romanos incrustados. La actual fábrica catedralicia, con amplia nave central y capillas laterales, y cuya cobertura se hizo por medio de la bóveda gótica de crucería estrellada, debió de proyectarse en los primeros años del segundo cuarto del siglo XVI, si bien el primitivo templo fue levantado en 1200, sufriendo una importante reforma en 1395. Del conjunto destacan la capilla mayor que se terminó en 1533 y que cuenta con un retablo mayor, obra de Cosme Damián Bas, y el coro con una sillería y decoración de carácter manierista, especialmente las cartelas que datan de 1669.
Una vez que hayamos dejado atrás la catedral del Salvador y nuevamente nos hayamos sumergido en las angostas calles que tan sabiamente han conservado su cálido sabor medieval, llegaremos hasta la de Santiago con su templo, que comenzó a construirse a principios del XVII. Completan la arquitectura religiosa la iglesia de San José, la de Santa María, la ermita de San Juan, la del Santo Cristo de la Vega, la de Santa Bárbara y el convento de las Madres Dominicas. Éste cobijó entre sus paredes el Cristo de Marfil con el Árbol de la Vida, que sin duda es el objeto más extraordinario de todo el tesoro artístico de Albarracín; en la actualidad se encuentra en el Museo Diocesano de Teruel.
:: Arquitectura residencial
En cuanto a la arquitectura residencial la mayor parte está integrada por casas modestas, construidas con entramados de madera y tabicones de yeso rojizo que confieren ese color tan característico a la ciudad
La arquitectura civil o residencial sorprenderá al viajero en sus paseos: está ahí, tras cada esquina. Dos son los edificios representativos del Gobierno y las instituciones de la ciudad: el Ayuntamiento y la Casa de la Comunidad. El primero de ellos da forma casi a la mitad de la Plaza Mayor y es excepción entre las casas consistoriales aragonesas, debido a su planta en forma de U casi regular. Hay que destacar que en el piso superior hay un balcón corrido a lo largo de toda la fachada con barandilla de forja. El otro edificio, el de la Comunidad, se halla ubicado en la placeta que lleva su nombre; de él destacaremos su puerta de sillería, su alero y la forja de sus rejas con decoración de aves estilizadas.
En cuanto a la arquitectura residencial la mayor parte está integrada por casas modestas, construidas con entramados de madera y tabicones de yeso rojizo que confieren ese color tan característico a la ciudad. Tres tipos de uso residencial existen: las grandes casonas, los edificios de tamaño intermedio y las de tradición medieval. Diremos que son muchas las casas y esquinas que detendrán al visitante, ya que si algo queda en Albarracín es todo lo que hubo y que ha sido reconstruido con gran cuidado y rehabilitado sabiamente.
Las casas más antiguas presentan un arco de medio punto en la puerta principal, mientras que en las de los siglos XVII y XVIII aparece un dintel adovelado. Tras el portón principal hay un zaguán del que arranca la escalera que suele ser de planta cuadrada y rematada en torre lucernaria. Éste es el caso del Palacio Episcopal, un edificio que alberga en la actualidad un proyecto cultural conocido como Fundación de Santa María y que tras la restauración llevada a cabo entre los años 1992 y 1995 presenta todo su esplendor.
El Ayuntamiento da forma casi la mitad de la Plaza Mayor y es excepción entre las casas consistoriales aragonesas, debido a su planta en forma de U casi regular. Hay que destacar que en el piso superior hay un balcón corrido a lo largo de toda la fachada con barandilla de forja
Del palacio destaca en su fachada la portada barroca que fue labrada en piedra con remate heráldico sobre su portón de madera. Este frente deja paso a un pequeño patio, descubierto y empedrado desde el que se accede a las zonas nobles a través de un doble arco. En su interior se alberga la Fundación de Santa María, un proyecto que ha buscado dinamizar la vida cultural y artística de la ciudad; asimismo acoge al museo Diocesano, que se distribuye a través de las dependencias privadas del obispo y en el que destaca un conjunto magnífico de tapices flamencos que narran la historia de Gedeón y que pueden observarse en el Salón del Trono y la antesala. Los tapices tienen la signa de un escudo entre dos Bes, lo que indica que fueron hechos en Bruselas, probablemente por Francisco Geubels.
Otros objetos de gran valor son el pez-naveta de cristal de roca, cuya procedencia podría ser veneciana; el cuerpo del pez es de cristal de roca y está vaciado en su interior decorándose con escamas; la boca es de plata y las aletas de oro; la cruz parroquial de Noguera que está realizada en plancha de latón, dorada y con esmalte bizantino en los extremos; o un porta paz, atribuido a Benvenuto Cellini, y que pertenece al más puro renacimiento italiano.
En el arrabal de la ciudad el viajero llegará hasta una casa modesta que desde hace una década alberga el Museo de Juguetes. Nació este museo del amor que Eustaquio Castellano demostró a lo largo de toda su vida hacia esos objetos nacidos del capricho, el ingenio y la imaginación. Este museo acoge más de 7.000 objetos y, como piezas excepcionales, hay que destacar la presencia de un hipódromo, único ejemplar, ya que fue presentado a los medios de comunicación el 18 de julio de 1936; una reproducción de un pequeño guerrero procedente de una excavación neolítica; juegos de tabas y un par de prototipos de coches de carreras. La mayor parte de los juguetes corresponden a la primera mitad del siglo XX.

:: El esplendor de la forja
Antes de dar por finalizado este repaso a la ciudad de Albarracín diremos que hay algo que seguramente sorprenderá al viajero, y es el uso continuo que en la arquitectura de la ciudad se ha hecho de la forja. Sin duda ha servido para embellecer y dar carácter a lo largo de los siglos a este hermoso conjunto histórico: basta con elevar nuestros ojos y observar todas esas casas que muestran orgullosas sus laboriosas rejas o sus altivos balcones. La mayor parte de las rejas que el visitante observará en Albarracín responde a un modelo reticular, con largas barras circulares o cuadradas dispuestas en sentido vertical y horizontal. La decoración se obtenía normalmente por la adición de elementos florales o bien por medio del rajado y separación de las barras, el retorcido o el calado.
No debe el viajero abandonar este entorno sin adentrarse en la Sierra de Albarracín, que constituye uno de los conjuntos paisajísticos más interesantes y pecualiares de la Cordillera Ibérica, localizándose a caballo entre Castilla y Aragón. José Luis Peña asegura que geológicamente estas tierras forman una serie de alineaciones estructurales orientadas de Noroeste a Sureste y limitadas por las depresiones del río Jiloca y de Alfambra-Teruel, recorrida esta última por el valle del Turia. En la sierra se encuentra el parque cultural de Albarracín que afecta a los términos municipales de Albarracín, Bezas y Tormón, pudiendo distinguirse cuatro conjuntos con arte rupestre: el Rodeno de Albarracín, las Tajadas de Bezas, los Ligros, el Pajarejo y las Olivanas de Albarracín, y el Prado de Tormón.
La población kosovar está compuesta por un 88% de albaneses (1.996.000 - 2.072.000), un 8% de serbios (60.000 - 90.000), un 2% de goranis (41.000 - 57.000), un 5% de arumanos (también vlax o macedo-rumanos)(34.000 - 38.000) y un 0,5% de turcos (17.000 - 19.000)
Es recordado por las sangrientas guerras que lo azotaron recientemente y particularmente por el genocidio ocurrido en 1994 con más de un millón de muerto
El Soccer City, llamado por motivos publicitarios FNB Stadium (First National Bank) y es la sede de partidos de la Copa Mundial de Fútbol de 2010
Los símbolos comunistas están reflejados en todo el país y son omnipresentes. En el centro de la ciudad , de todos modos, está completamente occidentalizada. La mezcla del antiguo régimen y las nuevas influencias occidentales están muy presentes en Minsk
Ghazni es famoso por sus minaretes construidos con una planta en forma de estrella. Datan de mediados del siglo XII y constituye el único elemento que se conserva de la mezquita de Bahramshah
Un informe del Servicio Geológico de Estados Unidos señala que en el Salar de Uyuni hay 5,5 millones de toneladas de litio
La ciudad, fundada en 1838 por los Voortrekkers, fue el asentamiento más antiguo de descendientes de europeos en el entonces Transvaal
La isla no es parte del Reino Unido, pero su representación internacional, defensa y buen gobierno son responsabilidad del gobierno de este país
Dañada durante la Guerra de Corea, el auge económico del país la ha convertido en la segunda metrópolis más grande de Asia continental
Se cuenta que fue en Aquisgrán donde se inventó el sándwich. Participaba John Montagu IV, conde de Sándwich, en las negociaciones de la Paz de Aquisgrán, en la delegación que representaba a la Emperatriz María Teresa




















