ALREDEDOR DEL PLANETA
LA ESLOVENIA ALPINA
Los católicos se casan en la Isla de Bled
Peatóm | 29·08·2009 | 06:00

Viajar. La más importante y extensa cadena montañosa de Europa Central, es decir, Los Alpes, tiene también un claro protagonismo en Eslovenia. Este pequeño, pero completo país tiene cortas distancias entre el Mar Adriático (con Piran y Koper como emblemas) y el abrupto paisaje glaciar de las grandes montañas que forman su techumbre. Los Alpes Julianos, que así se llaman los que tocan la República de Eslovenia, no llegan a la altura de los suizos, franceses, alemanes, austriacos o italianos donde algunos picos superan los cuatro mil metros (ej: Mont Blanc, 4807 m.), pero no quedan a la zaga en belleza paisajística. Uno de sus puntos más concurridos queda a la falda de los mismos. Se llama Bled y su fama se debe al lago que lleva su nombre.

Los católicos de Eslovenia, si pueden, se casan en la isla de Bled, es un buen comienzo. La pequeña Isla de Bled les une

Bled es una población a pocos kilómetros de la frontera con Austria, situada en la parte noroccidental de la región eslovaca de Gorenjska y a unos 55 km de la capital. Lo más característico de este lugar es su lago glacial. Paisajes mágicos y de gran vegetación rodeados de edificaciones medievales. Según cuenta la leyenda, el origen del lago Bled surge como un acto de castigo divino ante la despreocupación local por cuidar la capilla de Madonna que se encontraba entre pastos y en la que el ganado entraba y salía profanando dicho santuario. Esta capilla se convirtió en la que hoy se conoce como Iglesia de la Asunción de María (en esloveno: Cerkev Marijinega vnebovzetja) ubicada en la única isla natural de Eslovenia, la isla de Bled, en medio del lago.







Estación de tren de Bled

La campana de la iglesia (”Bell of Wishes”, Campana de los deseos) también tiene una bonita leyenda, resulta que una pandilla de bandidos mataron al señor del castillo. Así que la pobre viuda para estar más próxima a la Virgen María ordenó llevar a la iglesia de la isla una campana. Otro golpe de mala suerte hizo que una tormenta hundiese el bote, así que la viuda fue a Roma a contar sus desdichas al Papa, el cual ordenó la construcción de otra campana que es la que ahora suena en la iglesia de la isla de Bled. Se dice, que en las noches de tormenta aún se puede escuchar el sonido de la campana sumergida…

Si alzamos la cabeza desde la isla, encontramos otro gran atractivo. El castillo de Bled cuya primera fortificación fue mandada construir por el Obispo de Brixen. Construído sobre la cima de un acantilado de 130 metros de altura, vigila cuidadosamente el lago. Se puede visitar y es en verano cuando se celebran torneos de tiro con arco y conciertos nocturnos. Continuamente (excepto cuando el lago está congelado) excursiones formadas por pequeños barcos de madera van y vienen de la isla. El nombre de la embarcación es “pletna”, es de madera, algo rudimentaria, y su nombre viene de la palabra eslovaca “pletena” que significa “tejer” por los techos de tela que llevaban sus embarcaciones (ahora sustituidos por lino) que ayudan a proteger de la lluvia y del sol.

A parte de lo místico del lugar, Bled es un lugar muy recomendable para hacer un turismo activo. Cuenta con numerosas actividades de deporte y aventura en los ríos alpinos y alrededores. Se puede practicar escalada, pesca, rafting, kayak, senderismo, canoa, ciclismo, golf… incluso vuelo sin motor. Por supuesto si estamos en temporada de invierno, el ski es imprescindible. Y se necesitas relax después de tanto movimiento, siempre puedes darte un valiente bañito en el lago o aprovechar para visitar algunos de los hoteles con sus famosas aguas termales. Las limpias y tranquilas aguas del lago son bálsamo contra el stress de la ciudad. Los Alpes siempre son idóneos para empaparte de naturaleza y escapar del bullicio.


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