Seguro que en alguna ocasión has escuchado la pregunta ¿Dónde estabas o que hacías cuando mataron a Kennedy?
Yo lo recuerdo con una claridad meridiana. Aquel 22 de noviembre de 1963 hacia las 18:30 UTC (tiempo universal coordinado) ,me encontraba digiriendo la última toma durmiendo una apacible siesta en mi cunita. Ese fue mi primer momento histórico y por tan sólo tres meses no pude apuntarme al fallecimiento de Juan XXIII.
Desde entonces y hasta hoy me ha tocado vivir algunos de esos acontecimientos que logran inscribirse en el Registro Civil de la Historia.
Los eventos, acontecimientos, hitos… son como el colesterol, los hay buenos y necesarios y los hay que te dejan las arterias como una cloaca romana: duras y sucias. Lo curioso es que la memoria tiende a colaborar con las sustancias nocivas para nuestra psique. Seguro que la mayoría recordamos el 11 de septiembre de 2001. Yo entraba en casa en ese momento. Era la hora de comer y llegué a ver como un avión ensartaba la segunda de las Torres Gemelas. Me aposté delante del televisor y pasé más de seis horas en el World Trade Center, en pleno corazón de Manhatan, creyendo, ingenuamente, que taladrando con la mirada el aparato podría ayudar a los bomberos neoyorquinos a reducir la terrible cifra de 3.000 víctimas mortales.
Me ha tocado vivir tragedias como las de los camping de Los Alfaques y Biescas. Los accidentes de avión en los aeropuertos de Los Rodeos en Tenerife y el último de Barajas. Una guerra que marcará un antes y un después en la estrategia bélica: La de Yugoslavia ,y otras de las que nadie recuerda el antes y a las que nunca les llega el después: Las de Oriente próximo.
Sin quitarle peso a John Fitzgerald, a mí me marcaron más la muerte de un sencillo concejal y el secuestro de un humilde funcionario: Miguel Ángel Blanco y Ortega Lara. Nunca se me borrará la cara de ese cadáver andante abandonando su zulo-sepultura. Tampoco las horas de angustia hasta que unos cazadores encontraron aquel cuerpo que había perdido muchos años de vida. ¡Que pena que algunos de los que deberían estar escribiendo la historia tengan tan poca memoria para recordarla!.
Sin quitarle peso a John Fitzgerald, a mí me marcaron más la muerte de un sencillo concejal y el secuestro de un humilde funcionario: Miguel Ángel Blanco y Ortega Lara. Nunca se me borrará la cara de ese cadáver andante abandonando su zulo-sepultura
No todo son malos acontecimientos. También me ha tocado vivir la Transición, la caída del muro de Berlín, la bajada del precio del dinero con la oportunidad de firmar una hipoteca que ahora me cuesta pagar ,la llegada del hombre y del precio de la gasolina a la luna, los transplantes de órganos ,la clonación de ovejas y la mutación de Michael Jackson, etc, etc, etc…
Todo esto está muy bien pero hasta el otro día, ese 13 de septiembre de 2008, no pude participan en vivo y en directo de uno de esos Momentos Históricos (con M y H mayúsculas): La apertura del túnel de Pajares.
Allí estaba nuestro Zeta animando al berciano que pilotaba ese pedazo de máquina. Durante un segundo dudé si era más histórico el momento en el que Paco Cascos colocó la primera dovela del túnel o el del Bujerazo pero, eso no importa porque estuve en ambos.¡Que pedazo de túnel! Los asturianos ya le llaman “El Tunelón”,para que haga juego con el Molinón y La Escalerona.
¡Qué pena que ya no haya NO-DO!¡Cómo hubiera lucido esta noticia en ese Noticiero Documental!
Ahora sólo me queda vivir lo suficiente para disfrutar la llegada del Ave .¡A veces parece irónico que se llame Tren de Alta Velocidad!
Ya era hora de vivir momentos históricos y dejar de sufrir acusaciones de histérica.
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