“Mientras veía el España-Alemania recordó aquellos partidos del Europeo 84, sobre todo otro Alemania-España con gol de Maceda en el último minuto a pase de Señor” . ¡Cómo me gusta citar a Garci ¡Parezco intelectual y todo!
Bueno, muy intelectual no pareceré si hablo de fútbol pero… ¿de qué voy a hablar esta semana? ¿De la masa de los neutrinos y su posible repercusión en la expansión eterna del universo, eh? Pues no, porque de esto último ni entiendo, ni entiendes, ni entiende casi nadie a menos que seas Stephen empollón Hawking o Edwin telescopio Hubble.
También podría hablar de la Boda de Belén Andreitacometeelpollo Esteban, pero de este tema entiende demasiada gente y además mientras se casaba la madre de su hija ¿saben que hacía El Jesulín? Jugar al fútbol. Entonces no hay mas pelotas, nunca mejor dicho, que dedicar este humilde escrito al balompié (y desde aquí me sumo al manifiesto a favor del castellano).
No obstante, para no bajarme hasta el sótano de mi recién creado Olimpo intelectual, optaré por una orientación medico-psicológica. “Mira que eres, Carmina”, diría mi amiga AnaFron. Ella sí que daría lecciones a Iker, desde su gabinete de prensa, sobre cómo proteger una portería.
Estoy convencida, yo y todos los gobernantes del mundo, de que el fútbol tiene las misma consecuencias que un shock: la denominada amnesia post-traumática a la par que selectiva.
Yo lo denomino el Teorema de la FIFA. Todo córner, saque de banda, faltas, fuera de juego, penaltis y goles —sobre todo si se le cuelan al contrario— sumergido en el hipocampo provoca un empuje hacia fuera igual al volumen de memoria que desaloja.
Con las lecciones de estilo, buen hacer y fútbol de manual a Alemania, un porcentaje elevado de población perdió el eslabón que unía a nuestro Neandertal con nuestro Homo Sapiens
Las paradas de Casillas a los italianos nos borraron del cerebro el euribor, la crisis y el desplome del selectivo IBEX. Las verónicas a los hermanos de Karamazov ayudaron a que los hinchas se olvidasen de González. Raúl no Felipe. Bueno de Felipe también porque tienen a otro para echarle la culpa de la crisis. Crisis olvidada gracias al partido anterior. Por último, con las lecciones de estilo, buen hacer y fútbol de manual a Alemania, un porcentaje elevado de población perdió el eslabón que unía a nuestro Neandertal con nuestro Homo Sapiens. Las consecuencias las sufrieron todas las fuentes de España, el 90% de los claxon y algunos contenedores de residuos orgánicos.
Por el contrario, gracias al efecto ‘Álbum de cromos MAGA’, este popular deporte estimula otra zona del cerebro capaz de recordar con todo lujo de detalles los goles de Marcelino, los de Zarra y hasta los 12 que encajamos a Malta minutodetiempoyresultado a minutodetiempoyresultado. Igualito igualito que si nuestra corteza cerebral hubiese sintonizado un Radiogaceta de los Deportes iniciado por Matías Prats padre y despedido por Chema Abad.
Tenemos pues la hipótesis, la tesis y tan sólo nos queda la conclusión. Como nobleza obliga la pondremos en boca de un aficionado: “El jurgol es asín”.
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