En la cafetería. Le digo a la camarera que me gusta horrores su cafetería. Ella responde que la cafetería no es suya, que es de su patrón. ¿Y quién es tu patrón si puede saberse?, le pregunto, ¿el patrón oro?
1.- Hoy ha venido el vecino y me ha acusado de dejarle un anónimo en su buzón. Me ha asegurado que me va a denunciar a la policía. Le he dicho que lo haga cuanto antes. Que ya no tengo ganas de seguir libre por las calles de España. Que echo de menos un poco de esclavitud. Porque estoy convencido de que en la otra vida yo era un esclavo negro y feliz, le he gritado. He visto el miedo en sus ojos de hombre perturbado. Es un hombre que sufre y se lo he dicho sin ambages. Él se ha encerrado en su casa.
2.- Mi mujer llega y me dice que me tengo que olvidar del vecino, que bastante paranoico es como para que encima yo lo provoque. Que cualquier día la vamos a tener. Que es un tipo muy suspicaz y que le debo dejar en paz, porque la gente como él es impredecible. Yo le dejo en paz, le digo a mi mujer. Luego pongo música en la minicadena, esa composición de Bocherini sobre las noches de Madrid o algo así. Me pongo a bailar con mi hija en brazos. Mi hija ríe cada vez que salto. No hay nada mejor que las risas de mi hija. Ni siquiera el agua de lluvia. No hay nada comparable. Mi mujer está enfadada. Pero se acaba uniendo a la fiesta. Terminamos bailando los tres. Termino gritando: ¡Vecino, cabrón, irás al paredón! Entonces mi mujer se enfada otra vez, apaga la música y pone fin a la fiesta. ¿Se puede saber qué te sucede?, me grita.
3.- Me gusta ver videos sobre Corea del Norte. Me gusta también la camarera argentina de una cafetería soleada que hay cerca de mi casa. Me gusta tanto que enseguida siento la maldita timidez pellizcándome el estómago. Mi estómago se pone a hacer unos ruidos que me incomodan. Le digo a la camarera que me gusta horrores su cafetería. Ella responde que la cafetería no es suya, que es de su patrón. ¿Y quién es tu patrón si puede saberse?, le pregunto, ¿el patrón oro? No, me dice ella, mi jefe, mi patrón. Ah, le digo. Me siento a una mesa con una palmera glaseada y un café con leche. Desde el interior de la cafetería veo a la gente pasar por la calle. Gesticulan, parecen enfadados, la gente tiene cara de estar pasándolo realmente mal. No sé porqué exageran tanto su malestar. Cuando me termino la palmera glaseada me doy cuenta de que yo también soy histriónico y pienso que podría suicidarme como solución teatral, adecuada para la cultura a la que pertenezco. Pero no lo hago. Lo que hago es regresar a la barra de la cafetería. ¿Me dices cuánto es?, le pregunto a la camarera. Ella me dice que dos euros y veinte céntimos y lo dice con un acento tan dulce que me rindo a sus encantos. Qué barbaridad, cómo está la vida de cara, le respondo. Ella me dice que ella no es quien pone los precios. Yo le digo que en Corea del Norte las necesidades básicas de los ciudadanos están cubiertas por el Estado, que hay una cartilla de racionamiento. ¿Qué significa eso?, me pregunta ella. No tengo ni puta idea, le digo yo. Nos reímos.
4.- La argentina no habla de otra cosa que de los papeles. ¿Qué papeles?, le pregunto yo, cansado de su discurso. Me explica a qué papeles se refiere. Son los papeles de residencia. Dice que lleva seis meses viviendo en España y que tiene un niño en Uruguay. Ah, le digo, pero ¿tú no eras argentina? No, soy uruguaya, me responde. Ah, vale, le digo. Me ofrezco a arreglarle los papeles. Dice que tengo que ir a la oficina de extranjeros que está en la calle Serrano 69. Voy allí. Junto al detector de metales un guarda jurado barbudo me pregunta qué quiero. Le digo que quiero información. Me da un papelito con el número 342 y me dice que me ponga a la cola. Miro hacia la pantalla: lleva dos minutos con el número 120.
No volveré a ver a la uruguaya.
Indignación | 18-09-2008
Reconciliación | 15-09-2008
En la cuerda floja | 11-09-2008
Calle arriba y boca abajo | 7-09-2008
Convalecencia | 3-08-2008
Adiós al trabajo | 29-07-2008
Presidenta del Gobierno | 24-07-2008
Taciturno | 22-07-2008
Simpatía inesperada | 16-07-2008
El vecino, el trabajo y Corea del Norte | 9-07-2008





















