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Mi querido y despistado Poli: En nuestra sociedad, y mucho más en una ciudad como León, el resentimiento más extendido es el que sienten las personas que han experimentado alguna emoción negativa, pero que son capaces de seguir manteniendo relaciones con los “individuos” objetos de su rencor, y lo hacen experimentando un nivel de sufrimiento bajo o, al menos, bastante tolerable, como si se hubieran acostumbrado a esa situación (esclavos consentidos). Pero hay también un “rencor asocial”. Las personas que presentan esta tendencia experimentan un nivel muy grande de sufrimiento, que les hace evitar las relaciones, o dar un gran rodeo evitando pasar por delante de “LA CASA GRANDE”. Estos compañeros —víctimas de tu despiste— amigo Poli, pueden llegar incluso a anular cualquier tipo de contacto con las personas por las que experimentan esa animadversión. El rencor es una respuesta emocional negativa y rápida, que puede surgir ante algo que ha hecho o dicho alguna persona, o grupo de “aficionados jugando a políticos” que tiene como consecuencia un cambio traumático en la vida de “los rencorosos”, sin tener motivo o razón aparente. También podemos sentir rencor hacia alguien que no conocemos personalmente, pero al que le conferimos un cierto “poder”. Amigo Poli, voy a intentar hacerte ver cuáles son las causas que han generado tanto rencor hacia tu “despistada persona”… Pueden ser diversas. Generalmente se suscita cuando se han recibido determinadas críticas, decepciones o humillaciones… Pero siempre hay dos elementos comunes: haberse sentido muy mal ante esas experiencias, y mantener el malestar durante un tiempo casi con la misma intensidad que en el momento en que ocurrió. También puede aparecer rencor ante la trascendencia de alguna decisión o acción; por ejemplo, lo hemos sentido (con cierta razón) ante una injusticia que alguien ha cometido hacia nuestras personas, y que “tu despistado despiste” ha consentido. Pero Poli, sigo diciendo que mi última conversación contigo fue muy productiva, aprendí que “jugar al despiste mental” ayuda a evitar el rencor. La mente es selectiva y por ello presta más atención a determinados recuerdos que a otros. Olvidar implica hacer desaparecer una idea o sentimiento y está demostrado que esto no es posible. ¿Por qué no cambiar o sustituir un sentimiento de rencor por otro positivo? Amigo Poli, es posible y te voy a decir como… solo tenemos que volver a pensar en el problema y darle un enfoque nuevo. Hay que separar la emoción primaria que has experimentado al elaborar tu rencor. No hay que negar que ha hecho daño, pero sí puedes conseguir que se quede solo en un malestar moderado y pasajero. Hay que controlar esos sentimientos negativos para que no te hagan más daño. Amigo Poli hay que vivir el presente y evitar que tu mente piense constantemente en lo que ocurrió tiempo atrás. El rencor en un sentimiento inútil, no da ninguna oportunidad y nos mantiene anclados en hechos ocurridos hace tiempo. Un buen consejo sería superar los rencores y dejar paso en nuestras mentes a emociones positivas… Vivimos en un mundo atribulado. Lo negativo invade todo y en nuestra sociedad muchas personas flotan como barcos sin timón, almas cansadas en busca de un faro que les impida estrellarse contra las rocas de la costa. Los pensamientos son cosas vivas, núcleos de energía, si lo prefieres amigo Poli. La mayoría de las personas no se paran a pensar en la naturaleza de sus pensamientos y, sin embargo, la calidad de lo que piensas determina la calidad de tu vida. Los pensamientos forman parte del mundo material lo mismo que la calle por la que caminas cada mañana hacia “LA CASA GRANDE”. Las mentes débiles originan actos débiles. Una mente fuerte, disciplinada, que cualquiera puede conseguir mediante la práctica diaria, puede obrar milagros. Quiero vivir la vida al máximo por ello y después de haber hablado contigo he decidido cuidar mis pensamientos como cuidaría a mis hijos, he decidido eliminar toda turbulencia interna, porque me he dado cuenta —después de haber hablado contigo— que yo no soy la causa de tu despiste sino una consecuencia de tu “provocado despiste”. El rencoroso puede dejar de serlo si en su mente sustituye el rencor por el perdón, pero el que ha generado ese rencor no puede perdonarse a sí mismo y esa herida mental irá creciendo cada vez con más fuerza en su mente hasta convertirse en una enmarañada enredadera de ideas confusas y sentimientos de culpabilidad… hasta que asume una vida propia, la tuya amigo Poli. Amigo Poli, sigo pensando que eres buen tío… vivir la vida, ser feliz…depende solo de ti. |
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