Renault. Los sindicatos quieren carga laboral, no quieren I+D, no quieren coches eléctricos ni híbridos ni mariconadas, quieren un coche convencional. Los sindicatos y la Junta no se fían de la innovación, quieren y lo dicen y así se manifiestan y conjuran: reeditar el pasado para sobrevivir. ¿Por qué hacen lo que hacen? La respuesta está escrita en el frontispicio donde moran: no me entero.
Sarkozy inyectará dinero en Renault a cambio de que retenga, a cualquier precio, el empleo en Francia y si fuera preciso, cerrando las plantas que Renault tiene en lugares poco competitivos. España es uno de esos lugares con costes de producción muy altos
Sarkozy inyectará dinero en Renault a cambio de que retenga, a cualquier precio, el empleo en Francia y si fuera preciso, cerrando las plantas que Renault tiene en lugares poco competitivos. España es uno de esos lugares con costes de producción muy altos. Sindicatos y Junta debieran, en esta ocasión sí, conjurarse en torno a proyectos de I+D y no lo han hecho. Han preferido perder el tiempo con proyectos imposibles y en secreto, sabiéndolo, han estado apostando por el cierre definitivo de la planta. Han preferido optar por un imposible. España fue el séptimo productor mundial de automóviles y eso ya es historia. No somos competitivos ni disponemos de tecnología propia. La crisis y la adversidad están servidas.
Los llamamientos de nuestros políticos al uso del I+D son ridículos e inconsistentes. No se corresponden con acciones inteligentes en ningún frente. Representan el pasado reciente y estúpido de este país, en el que se vapuleó y humilló a la planta industrial propia y se hizo lo que estaba escrito y lo que no, para liquidarla, ningunearla y perseguirla desde la política, la administración y las finanzas. Es tiempo de llanto, de estupefacción y de llevarnos las manos a la cabeza.
La pregunta que debemos hacernos es la siguiente: ¿La clase política, la existente, de izquierdas, derechas y nacionalistas, que han venido gestionando una época de bonanza e idénticas políticas industriales de desprecio al empresario y al tejido industrial propio, puede gestionar todo lo contrario?
:: La Junta lloriquea
La viceconsejera de Economía, Begoña Hernández, advirtió hoy del “riesgo” que suponen medidas como las anunciadas ayer por el presidente de la República Francesa, Nicolas Sarkozy, de dotar con 5.000 millones de euros a Renault, “si el Gobierno de España no toma medidas iguales”.
El lloriqueo es insufrible. Renault tiene sus propios intereses y no son, como es lógico, los de Castilla y León. Francia puede inyectar todo ese dinero, el que estime oportuno, en su propia empresa. España no puede ni debe hacerlo. España tiene que concentrar su capacidad de inversión en tejido industrial propio. Debiera hacerlo. ¿Dónde esta el problema? En que nuestro tejido es muy escaso y en que nuestros políticos, auténticos cafres, tienen la última palabra y su palabra es la de la idiocia.
La Viceconsejera volvió a pedir al Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero que “se posicione y defienda las medidas de apoyo” y que “afronte con la misma contundencia” que lo están haciendo el resto de países. Olvida la Viceconsejera que Renault tiene legítimos dueños que harán con su empresa lo que estimen más conveniente, incluso coger el dinero y correr. Renault ya ha sido beneficiario en todos estos años de más de 300 millones de euros en ayudas públicas por parte de España.
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