EFE. El corredor madrileño del equipo CSC-Saxo Bank, Carlos Sastre, durante la ascensión al alto del Angliru en la decimotercera etapa de la Vuelta '08
Las Rozas (Madrid). Carlos Sastre (Madrid, 33 años) terminará la Vuelta, salvo sorpresa, en tercera posición, otro puesto de honor para el vencedor del Tour de Francia, que llega al final de temporada cansado, “sobre todo psicológicamente”, y herido por la actitud de su director, el danés Bjarne Riis, “una persona que ha hecho daño y ha dividido al equipo”. El corredor afincado en El Barraco, que confiesa haber “perdido la alegría encima de la bicicleta” en esta edición, destaca su gratitud a todos sus compañeros y mira con optimismo el futuro, que estará ligado al Cervelo y con el Tour de nuevo en el punto de mira.
En los últimos días se le ha visto cansado, y resignado al tercer puesto…
Son muchas cosas las que se me han pasado por la cabeza en los últimos 25 días y no es fácil a veces asumir decisiones de otras personas, acatarlas y sobre todo vivir con ellas. Eso termina cansando mucho, y más cuando vienes de ganar una carrera como el Tour y has dedicado tu vida al resto del mundo. Si te entregas a ti mismo parece que no le gusta a otras personas, entonces eso machaca mucho y te agota psicológicamente.
Por lo tanto su cansancio es de cabeza más que de piernas…
Si estuviera mal físicamente no estaría tercero. Hay que ser realista. Hay una persona que ha hecho daño y dividido al equipo desde el principio. Sigue haciéndolo y además no ha querido que este plantel llevara a cabo algo positivo en la Vuelta a España; su intención ha sido ésa, hacer daño a todo el mundo. En su conciencia está. No tengo ninguna queja del equipo ni de los compañeros, han hecho todo lo posible, han estado en las escapadas. Se superan muchas cosas pero falta que la persona que tiene que empujar lo haga de verdad. Esa persona, lejos de animar, lo que ha hecho ha sido apartar.
¿Se está refiriendo al director del equipo, Bjarne Riis?
El es el máximo dirigente del equipo, ¿no?
¿Está contento con el tercer puesto en una carrera con el nivel de participación que ha tenido esta Vuelta?
Estoy contento y feliz porque para mí es una Vuelta que, aparte de estas cosas, está siendo bonita; sobre todo por el calor y el cariño de la gente, que respeta mi cansancio físico y mental y me apoya. Lo único que me ha faltado es mi alegría encima de la bicicleta; he echado mucho de menos esa faceta. Estoy satisfecho por estar en el podio de la Vuelta. No voy a tirar la toalla hasta el último día de carrera.
¿Contador ha estado inabordable, a otro nivel?
No es que esté a otro nivel. Ha contado con cosas a su favor y ha sabido beneficiarse de ellas, está siendo una realidad. Era un corredor que ganó un Tour sin que nadie se lo esperase, un Giro sin presión mediática y ha soportado ahora esa presión en la Vuelta. Es un corredor de presente y sobre todo de futuro.
¿Entra el ciclismo en la ‘Era Contador’?
Eso dependerá de él y de las personas que le rodean.
El Angliru marcó las diferencias, un puerto que crea controversia.
Sigo diciendo que en la etapa del Angliru somos muy pocos los que subimos con nuestro propio pie. El Angliru es mediático, lleva gente pero se marcan diferencias por circunstancias ajenas a nuestras propias fuerzas, y eso es lo que no me gusta nunca del Angliru. Me refiero a los empujones, por ejemplo.
¿No es partidario, entonces, del Angliru?
Nunca lo he sido. En Fuentes de Invierno ves las mismas diferencias que en el Angliru, donde las distancias se marcan por cuestiones ajenas a tus fuerzas. Es un puerto que llama la atención, como el Mortirolo o Plan de Corones, lugares que dejan de ser espectaculares porque no se puede arrancar. Este año Alberto arrancó en el Angliru, pero son arrancadas cortas, se marcan diferencias por otras circunstancias.
¿No le da pena no ir al Mundial?
En esta vida tienes que tomar decisiones que favorezcan al equipo. Yo ahora tengo la cabeza en otro sitio y necesito aclarar muchas cosas. Me gustaría estar porque pasas una semana muy bonita en la cual te diviertes, compartes otros sentimientos, otras cosas, con gente con la que estás luchando todo el año. Creo que lo más honrado por mi parte es dejar ese hueco a un corredor joven que tenga esa ilusión que yo no tengo ahora por circunstancias ajenas. Si pensase sólo en mí, iría al Mundial, pero creo que debo pensar en el beneficio del equipo y sin mí lo pueden hacer tan bien o mucho mejor.
No estará en un acontecimiento que puede poner un broche de oro a una temporada del ciclismo español que ya es histórica y puede serlo más si se encadenan victorias en el Giro, el Tour, en los Juegos Olímpicos, la Vuelta y el Mundial.
Me siento partícipe de esta temporada a nivel personal y nacional, así como del oro olímpico. Me gustaría serlo también si Óscar, Alejandro o Valverde logran el oro en el mundial.
¿Se atrevería con un pronóstico para el Mundial?
Ojalá hiciesen primero, segundo y tercero y ganara Óscar, que lo vive de forma muy profunda. Tiene la espina clavada por el resfriado que cogió al ir a Pekín, del que no se pudo recuperar para aportar todo lo que quería. Le gustan los Mundiales, los vive de una manera especial y diferente al resto. Para mí sería emotivo que lo consiga porque es una persona que aprecio sin tener en cuenta los mundiales que pueda conquistar.
¿Qué puede contar de su equipo para 2009, el Cervelo?
Mi única intención desde el principio, cuando decidí ir a este equipo, y ellos lo saben, era crear una estructura importante que pueda acudir a las carreras más importantes de la temporada, y una de ellas es el Tour de Francia. El equipo que quiero que me acompañe al Tour es uno con experiencia que sabe lo que es correr a nivel internacional y posee consciencia de lo que es esta carrera. También estará Thor Husovhd, que me puede quitar la presión mediática al principio del Tour y darme esa tranquilidad que necesito para descansar, recuperar y afrontar la parte final como me gusta hacerlo. Creo que voy a tener un equipo que me va a respaldar.
¿Qué espera del futuro?
Cuando he decidido esto es porque mi ilusión siempre ha sido, antes de dejar la bicicleta, correr al máximo nivel y hacer las cosas disfrutando de ellas. Este proyecto me da muchas oportunidades para divertirme encima y fuera de la bicicleta. No es fácil organizar todo esto ni crear una estructura nueva, pero me gusta ser una persona creativa para construir cosas, no para destruirlas. La gente de alrededor y yo pensamos de la misma manera y eso me ayuda a poder tomar decisiones de cara al futuro de este equipo y al futuro proyecto que está en marcha. Eso me motiva y lo veo con esa mentalidad.
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