Pekín (China). La ceremonia inaugural de los Juegos de la XXIX Olimpiada comenzó con puntualidad rigurosa bajo el influjo de la salud y el dinero gracias al ocho, ya que se inició el 8 de agosto, octavo mes, del año 2008, a las ocho de la tarde.
La cultura milenaria de los chinos concede una gran importancia a la influencia de los números sobre las personas, los acontecimientos y la vida en general. El evento más importante de las últimas décadas para China no podía, pues, dejarse al albur de las estrellas. Era necesario ayudar a la suerte y nada mejor que tener un debut dirigido por el 8-8-08 a las 8 de la tarde. Salud y dinero para todos.
Las 204 banderas de los mismos comités olímpicos participantes en los Juegos brillaban con luz propia en el espectacular Estadio Nacional de Pekín, el Nido como ya se le conoce en el mundo entero.
Con precisión casi suiza para no desairar a los dioses chinos ni a los del Olimpo, dio inicio una ceremonia que se prevé como una de las más espectaculares de la historia, que tendrá más de 60.000 figurantes y que verán en directo en el Nido unos 91.000 espectadores y alrededor de 4.000 millones de televidentes en todo el orbe terrestre. España ocupará el puesto 74 en el desfile de la ceremonia (el que le corresponde según el alfabeto mandarín).

El Nido, nuevo emblema de China ante el mundo
El impresionante y majestuoso estadio Olímpico de Pekín, conocido como ‘El Nido’, se ha presentado en la ceremonia de inauguración de los Juegos Olímpicos 2008 como un nuevo emblema de China ante el mundo. La Gran Muralla tiene, a partir de hoy, una dura competencia de 6.700 toneladas acero. Sin embargo, la llegada al recinto no fue nada fácil, para algunos tortuosa. Las medidas de seguridad fueron hoy especialmente duras. A los periodistas se les hizo un riguroso control de seguridad nada más salir del Centro Internacional de Prensa.
El salvoconducto de la acreditación no era suficiente para inspirar confianza. Esos controles implicaron, por ejemplo, requisar los encendedores de los informadores. Algunos, incluso tuvieron que abrir un paquete de chicles para dejar claro que no se trataba de ningún ‘arma letal’. La cosa iba en serio. A un kilómetro de ‘El Nido’ se habían situado varias lanzaderas de misiles. Desde las ocho de la mañana había ya calles cerradas en Pekín, escasos taxis y muy pocos coches. Sólo autobuses. La dirección, muy previsible ya que hoy en Pekín sólo se circulaba camino del gran acontecimiento.

El recorrido, al menos, era espectacular, pues antes de llegar al estadio se pasaba por buena parte del Parque Olímpico, entre otras instalaciones; la que va a acoger las competiciones de natación. Es el famoso ‘Cubo de Agua’, el mayor estadio jamás construido en el mundo expresamente para este deporte. Su capacidad es de 17.000 espectadores, pero su inmensidad apenas se divisaba, ya que la nebulosa que casi siempre cubre Pekín lo impide y eso, a pesar de su cercanía al lugar de trabajo de los periodistas.
Muchas fábricas no abrieron hoy sus puertas en la capital de China, ya que los trabajadores no podían desplazarse y desde las cinco de la tarde permaneció cerrado el espacio aéreo, en el que sólo un par de helicópteros sobrevolaban ‘vigilantes’. Desde cuatro horas antes, los más de veinte arcos de seguridad del estadio presentaban colas de centenares de metros para el público. Así, la paciencia tenía que unirse a la entrada para acceder a un recinto deportivo, que puede acoger hasta 91.000 espectadores.
La instalación parece un milagro. El hombre y el acero han hecho una obra maravillosa, sin embargo, hay factores que se escapan al control del ser humano. Así, la temperatura y la humedad que había hoy en Pekín convirtieron al estadio en un sauna gigantesca. Los periodistas tenían que secar sus portátiles porque las gotas de sudor caían sobre la teclas como la lluvia que hoy se anunciaba en la capital de China y que, al final, no hizo acto de presencia.

La música popular china saludaba la entrada al recinto de periodistas y espectadores, mientras cientos de artistas se movían en el centro del estadio dibujando círculos espectaculares. Los ‘teloneros’ habían trabajado sus movimientos con la misma disciplina e ilusión que los actores principales. Con la máxima puntualidad comenzó la ceremonia bajo el signo del ocho, el número de la suerte en China, y seguida en directo por cerca de 100.000 personas en todo el mundo.
El himno y la entrada de la bandera china supusieron el punto de partida de la primera parte de la ceremonia, pero antes, en vivo, la gente sólo tenía ojos para contemplar la majestuosa estructura del estadio. Un estadio imposible de hacer en ninguna otra parte. El final era un espectacular castillo de fuegos artificiales. Una fiesta visual y auditiva maravillosa en el país donde se inventaron, pero el primer espectáculo era ‘de acero’. El estadio Olímpico de Pekín no necesita aditamento alguno para ser admirado.
Jornada positiva para el ciclismo español. Primero, la actuación del doble ganador del Tour, Alberto Contador; y segundo, Samuel Sánchez (Euskaltel) que pudo mantener su tercer puesto en la general ante el ruso Denis Menchov
La selección española de Baloncesto quiere revalidar el título del mundo logrado hace cuatro años en Saitama
"No queda acreditado el cambio de denominación de la mercantil Desarrollo de Interiores Bitton España S.A. ni su inscripción en el registro mercantil"
"Tenía pensado atacar y lo he hecho, luego he sabido que se le ha salido la cadena, pero yo he arrancado mucho antes y he salido a por todo, no tenía conocimiento del problema"
En MotoGP los dos principales candidatos para llevarse el Mundial, Jorge Lorenzo y Dani Pedrosa, confirmaron que son, con permiso de Valentino Rossi (Yamaha), los dos pilotos más fuertes de la categoría
"Dios me ha dado más de lo que he puesto: campeón de Europa, campeón del mundo y medalla de oro olímpica"
En total, ha levantado siete títulos en dos años, una cifra que espera aumentar este año con los cuatro torneos que disputará el FC Barcelona
El madrileño Alberto Contador y el menor de los Schleck, luxemburgués, fueron los grandes triunfadores del día al distanciarse de sus más inmediatos perseguidores, y tras descartar al oceánico Evans en la lucha por la general
desde el aire, la Patrulla Águila del ejercito español realizó un vuelo en el que los aviones pintaron de rojo y gualda el cielo de Madrid justo antes de que cayera la noche sobre la capital, cuando la selección proseguía con su lenta marcha acompañados de la marea roja
España, que hasta Sudáfrica 2010 había sido cuarta en Brasil'50 como mejor resultado, ganó su primer título de la Copa del Mundo en su primera final






















