Pekín (China). España encadenó la tercera victoria consecutiva en los tres últimos enfrentamientos contra Grecia con una naturalidad pasmosa, impactante por tratarse del escenario olímpico y por la entidad de un adversario que quería sacudirse ese síndrome de derrota como fuera.
Las vidas de estas dos selecciones corren paralelas hace tiempo. Los éxitos que han cosechado en las últimas competiciones internacionales (oro en el Europeo’95 y plata en el Mundial 2006 para los griegos; oro mundialista en la misma cita y plata en el Eurobasket 2007 para los españoles) han estado precedidos de enfrentamientos directos.
Aíto dejó a Pau Gasol en el banco de salida. En su puesto, el hermano mediano de la saga, Marc, ocupó el centro de la zona hasta la mitad del periodo, instante en el que dieron comienzo las rotaciones
Grecia y España comparten un alma gemela, aunque por fortuna para la segunda, los últimos desafíos (final de Japón 2006 y semifinales del Europeo del año pasado) han caído de su lado. Pero siguen siendo espíritus íntimamente ligados. Y esa conexión genética entre dos países mediterráneos afloró con toda la fuerza en el estreno olímpico que reeditaba los intensos duelos mantenidos por ambos en la cumbre del baloncesto internacional.
La toma de contacto con la competición olímpica entre las selecciones dirigidas por Panagiotis Giannakis y Aíto García Reneses fue un calco durante los cinco primeros minutos de partido. José Manuel Calderón y Rudy Fernández sumaron los diez primeros puntos con una canasta de dos y un triple cada uno. Del mismo modo se repartieron la cuenta helena Vasilis Spanulis y Dimitris Diamantidis: 10-10, minuto cinco.
Grecia no se lo explicaba porque la selección nacional tampoco había hecho nada especial; no había pisado el acelerador, no había trabajado en exceso en una defensa a la desesperada ni había introducido ninguna variable especial, únicamente había calibrado el punto de mira
Acciones calcadas unas de otras se sucedían a ambos lados de la pista. Aíto dejó a Pau Gasol en el banco de salida. En su puesto, el hermano mediano de la saga, Marc, ocupó el centro de la zona hasta la mitad del periodo, instante en el que dieron comienzo las rotaciones. Grecia desplegó un excelente baloncesto, sobre todo en cuanto a la intensidad defensiva exhibida, hace dos semanas, en el Preolímpico de Atenas, donde sacó el pasaporte para Pekín 2008. Todos estos días sin competir levantaban dudas sobre el estado de forma del equipo griego. Sin embargo, Giannakis ha sabido mantener el tono y España tuvo muchos problemas para anotar durante toda la primera parte.

Catorce minutos después del salto inicial, el marcador aún arrojaba muestras de la paridad que rodea a ambas formaciones. Con 22-22, sin embargo, ya podía apreciarse las dificultades hispanas para hacer diana: los porcentajes de tiros de dos, de triples y, en conjunto, de lanzamientos de campo reproducían la misma cifra con un rendimientos del 33 por ciento en todos ellos. Una cifra claramente por debajo de lo que es habitual en la selección campeona del mundo. Los griegos estaban lanzando mejor (56 por ciento de dos y 43 por ciento de tres). Lo que les impedía aprovechar la escasa producción española eran las pérdidas de balón (diez en el intervalo).
Los estrenos de las competiciones nunca facilitan la labor a nadie y los españoles, a medio gas, lo habían despachado como si tal cosa
Aíto decidió que había llegado el turno olímpico de Ricky Rubio. El primer balón que cogió el base del Joventut acabó dentro del aro heleno en una bonita penetración con la derecha. Antes había debutado en la cancha de Wukesong el barcelonista Juan Carlos Navarro y, en ese lapso, España consiguió el primer parcial apreciable (6-0; 32-26). La serie creció hasta un 9-2 que dejó a la selección española en ventaja para reanudar el encuentro (35-29). Las sensaciones chocaban entre sí. Por una parte, España andaba lejos de la dinámica atronadora que suele imponer. Por otra, sin encontrarse cómoda, dominaba sin apreturas pese a tener enfrente a los subcampeones mundiales.
Y en medio de esa incertidumbre, España ajustó la brújula. La escasez realizadora dio paso a una racha que los griegos no esperaban. Los cinco primeros minutos del tercer cuarto se saldaron con un parcial de 15-2 que subió al marcador la mayor diferencia del choque hasta entonces (50-31 —hubo una máxima de veinte puntos—). Grecia no se lo explicaba porque la selección nacional tampoco había hecho nada especial; no había pisado el acelerador, no había trabajado en exceso en una defensa a la desesperada ni tampoco introducido ninguna variable especial, únicamente había calibrado el punto de mira.
Cinco ‘minutitos’ y adiós al partido. España se lo metió en el bolsillo como si tal cosa. El síntoma es revelador. Los estrenos de las competiciones nunca facilitan la labor a nadie y los españoles, a medio gas, lo habían despachado como si tal cosa. Por eso los integrantes del cuerpo técnico de la selección de los Estados Unidos estaban tomando notas concienzudamente desde un discreto rincón de la grada. España les preocupa. Mucho.
Ficha técnica:
España-81 (20+15+27+26): Calderón (13), Rudy Fernández (16), Jiménez (6), Reyes (4), Marc Gasol (7) —cinco inicial—, Mumbrú (5), Pau Gasol (11), López (-), Garbajosa (2), Rodríguez (3), Navarro (7) y Rubio (7).
Grecia-66 (16+13+17+20): Diamantidis (14), Spanulis (15), Vasilopulos (9), Fotsis (7), Tsartsaris (1) —cinco inicial—, Papalukas (5), Schortsianitis (2), Papalukas (5), Burusis (3), Zisis (10) y Pelekanos (-).
Árbitros: Mercedes (DOM), Estevez (ARG) y Butler (AUS). Sin eliminados. Señalaron técnica a Fotsis (minuto16) por protestar.
Incidencias: Encuentro correspondiente a la segunda jornada de la primera fase del torneo de baloncesto masculino de los Juegos Olímpicos de Pekín 2008 disputado en el pabellón de Wukesong ante unos 11.000 espectadores.
El Príncipe de Asturias, Felipe de Borbón, presenció el choque desde el palco. Además del Príncipe, también estuvieron el presidente del Comité Olímpico español, Alejandro Blanco; el ex presidente del Comite Olímpico Internacional, Juan Antonio Samaranch; el de la división continental europea de la Federación Internacional de Baloncesto (FIBA Europa), el griego Giorgos Vassilakopulos; el de la Federación Española, José Luis Saez; el tenista Rafa Nadal y, en el resto del pabellón, numerosos miembros de distintas especialidades de la delegación olímpica española.
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