Odio. En Gaza las libertades se disfrutan a cuchillo, a tiro limpio y a base de torturas. Gobierna Hamas, partido único. Los de Hamas echaron a Al-Fatah, a los representantes de la Autoridad Nacional de Palestina, los herederos de Yaser Arafat, Kalasnikov al hombro. Gaza es una territorio controlado por Hamas, partido único, devoción única, liderazgo único, con una única misión: fabricar terrorismo y terroristas para aniquilar el Estado judío y al mundo occidental como un todo. Israel tiene al Sur a Hamas, al norte a Hizbulá, al Oeste el mar y al Este Cisjordania. Cisjordania está, más o menos, en calma, bajo una Autoridad Nacional Palestina que ansía convertirse en Estado y vivir en paz. Al Oeste tiene el mar y te ahogas antes de tocar tierra firme. Al Norte y al Sur tiene la tremenda. Israel teme sufrir una oleada de atentados suicidas y recados sanguinarios en forma de misiles. Los árabes pueden vivir en Israel y disfrutan, incluso, de derechos políticos con representantes en su parlamente (Knéset). Por el contrario ningún judío puede vivir en territorio palestino. El islamismo radical ha venido a sustituir al panarabismo redentor que empezó Lawrence de Arabia y que le dio estructura militar y complexión ideológica la extinta URSS con los resultados que todos conocemos: dictaduras, partidos únicos, monarquías feudales y subdesarrollo.
El panarabismo ha entregado el testigo al islamismo radical. Lo que no consiguieron los generales lo quieren conseguir algunos imanes. En una mano el Corán, en la otra la daga y al cinto un rosario con cuentas de nitrotolueno. Objetivo: volar el futuro. Es sencillo, ninguna población puede estar sometida mediante la violencia de un partido único con un cuerpo ideológico condensado en una única palabra: odio. El odio también se fabrica y en el caso que nos ocupa fue fabricado primero por los extintos soviéticos y ahora lo es por los regímenes teocráticos violentos en comandita con las monarquías medievales. Al terror se le vence con la ley en la mano excepto que no sea suficiente. Y el terrorismo en aquella parte del mundo tiene dimensiones militares y geoestratégicas. Se me ocurre que no es cómodo vivir con semejantes vecinos.
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