En Alemania hace frío. En otro tiempo no les faltó el gas, pero ahora no les llega y cada partida de los presupuestos es un carámbano. No les llega el gas pero el agua sí, el agua les llega al cuello. La primera economía de la eurozona emitió bonos (deuda) por valor de seis mil millones de euros y captaron únicamente 4.058 millones. Los analistas lo han interpretado como un fracaso y un aviso. España quería colocar 4.500 millones y ha obtenido 5.185 millones. El prestigio financiero de España, dicen los estudiosos, sigue intacto. Los bonos españoles, claro, eran a tres y cinco años y se colocaron a un tipo de 3,378 los bonos a tres años, y a un 3,414 los bonos a cinco años. ¿Qué hubiera pasado si España oferta bonos a diez años como los alemanes y a un tipo de 3,12?. Nadie lo sabe. Llegan horas lúgubres para la economía de la eurozona. Ha sonado la campana, toca emitir deuda y todos a una. Veremos. No pintan oros. Y todo el mundo debiera saber que el dinero que recauda el Estado sale de la economía real, sí, de la que ya está exhausta. Zapatero ha dicho que en marzo repuntará el empleo y virará la curva. ¿Qué curva?
Ser líder mundial en generación de paro es para sentirse orgulloso. ¡Líder, por fin, de verdad! Tengo anotado un parrafito del prólogo que en su día hizo José Luis Rodríguez Zapatero para un libro de Jordi Sevilla, decía así: «Ideología significa idea lógica y en política no hay ideas lógicas, hay ideas sujetas a debate que se aceptan en un proceso deliberativo, pero nunca por la evidencia de una deducción lógica». ¿Por qué me mira? Tenemos por presidente a un intuidor, a un intuitivista o intuitero. Zapatero nos prometió el oro y el moro y ha cumplido lo segundo. Si en Alemania los bancos dedican el poco dinero que tienen a comprar deuda del Estado, las grandes industrias sacan la navaja. ¿Quién paga las nóminas? Las grandes empresas de Alemania son industrias, las grandes empresas de España pertenecen todas, ahora, al sector financiero. ¿Qué hacemos con el euro? Un abrigo de chica, con un poco de diseño y de pésima calidad cuesta, para el que pueda permitírselo, 250€, o sea, 41.000 pesetas. Lo repito, ¿qué hacemos con el euro?
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