La fe ciega en nuestro sistema educativo está a prueba de misiles. El sistema, el famoso sistema educativo es, en esencia, un andamio desvencijado, tan destartalado que si estornudas cerca lo derrumbas. Lo sorprendente, lo deslumbrante, es que nadie estornuda en sus proximidades. Los que están dentro y a su alrededor se atreven a bostezar, en puridad es lo que hacemos y sin parar, y el sistema está demostrando que resiste la escasa corriente de aire que genera un bostezo unánime y expandido. Tanta es la fe en el sistema educativo que el flamante presidente de la Academia de Cine de España, el orondo, guasón y casi de ficción Alex de la Iglesia, quiere incorporar la asignatura de cine al sistema educativo porque deduce que es la pieza clave para lograr una mayor sensibilidad presupuestaria hacia nuestra cinematografía y su destacado papel en la formación del espíritu nacional y en la formación del duende del progresismo/progresado, multicultural, antisistema y henchido.
Me malicio que la incorporación de la asignatura de cine al sistema educativo, tendría efectos devastadores sobre la cinematografía nacional. El poco respeto que queda hacia ella se extinguiría, liquidando cualquier vocación incipiente o venidera. El sistema, que mantiene intacta su capacidad para convertir en repugnante cualquier saber, atropellaría con igual frenesí todo lo que tuviera que ver con el cine. Incorporar la asignatura de cine al Sistema Educativo -esto no lo sabe Alex de la Iglesia-, es darle la puntilla al sector. Sigo sin saber quién impartiría las clases de cine, las primeras estrellas, los galanes, titulados superiores procedentes de una hipotética Facultad de Ciencias Cinematográficas, con títulos expedidos por el Rey, los directores con obra, los críticos de cine, los realizadores, el bedel del instituto, la profesora de matemáticas o sería en-línea y con temario específico diseñado por la Academica de Cine y supervisado por la Ministra de turno para que no contravenga ningún principio del duende del progresismo/progresado, multicultural, antisistema y henchido. ¿La asignatura de cine sería troncal?
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