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El secarral crediticio actúa como lo hacen las termitas. Mina la estructura, la devora y cuando el mueble ruge, cuando se le escucha, ya es tarde. Las termitas lo han devastado, están dentro, a su anchas, y el ruido de su deglución se escucha desde fuera como ahora escuchamos el roequeterroe de la caída del consumo, de la falta de financiación, de los despidos y del colapso de buena parte de nuestra estructura productiva. Cuando la economía ruge por la noche, lo que queda, que aún no ha sido deglutido por las termitas no tiene más destino que la hoguera. La contracción del PIB, el efecto de una coalición de causas y la más importante: las masivas inversiones en sectores en decadencia, el inmobiliario, la automoción, el aeronáutico, el energético, el financiero, el monetario y en administraciones públicas muy onerosas. España realizó en plan pantagruélico de masivas inversiones en el sector inmobiliario, enfurecidamente, esquilmando el ahorro español y cegando, malintencionadamente, cualquier otra cuenta de negocio. Se merecen la cárcel y el destierro. Para la jauría que organizó la destrucción masiva de riqueza, una coalición de políticos, sindicatos, promotores y banqueros o cajeros, no existen atenuantes. La automoción, la aeronáutica, el sector energético, financiero y las administración públicas onerosas (muy ineficientes), están sometidos a una muy dura interpretación funcional y estructural. Son sectores que están en la camilla del quirófano y sin cirujanos capaces de interpretar las dolencias. Necesitamos repensar nuestra libertad de movimiento (de aquí para allá), la forma de ejecutarla y sus costes. Tambien necesitamos repensar la intermediación política y administrativa. Nuestra forma de vida es energética. Nuestro hogares y lugares de trabajo son muy confortables, pero necesitan un suministro energético constante, 24 horas al día, siete días a la semana, durante 12 meses. Necesitamos pensar el abastecimiento energético desde premisas más consistentes y sin la presión gratuita de un medioambientalismo de quita y pon. La crisis está empezando. Queda mucha hoguera y las llamas calcinarán mucha clase política, empresarial, académica, judicial, periodística, financiera y a importantes núcleos de población. Esto es una depresión, dura y áspera. Desgraciadamente. El ajuste será durísimo y no ha hecho sino empezar. Brotes verdes, sí, pero en el sobaco de nuestros líderes. |
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