Era previsible. Zetaparo se asomó al proscenio se dirigió a la multitud y ni dos, ni diez: cuatro. Como Salomón partió la central del Garoña en dos y lanzó cada trozo a un lado y otro de la platea. La central de Garoña prolongará su vidad útil haste el 2013. Un poco más de lo que quería Greenpeace y mucho menos de lo que queríamos todos. Más razón para los ecologistas y más importación de energía eléctrica. Ha dejado de ser estratégico la autonomía energética. El campeón del progresismo progresado, la voz engolada del socialismo, lo tiene claro. Es mejor comprar energía que fabricarla. Comparte estrategia con el Real Florentino Pérez, es mejor comprar jugadores que fabricarlos. Ambos, Zetaparo y Florentino ganan mucho más dinero con las importaciones. Irritante. Florentino Pérez prefiere el espectáculo de variedades, en plan majorettes, que el que proporciona el fútbol. Zetaparo, de igual modo, prefiere conectar España al enchufe que nos ha puesto Sarkozy en los pirineos. Lo voltios los pone Francia y España los watios, los que consume.
Zapatero prefiere lo watios, prefiere una España energéticamente pasiva y cómoda. Alargas el cable y los enchufas a los Pirineos. Sarkozy ha dispuesto un gigantesco enchufe en la cresta de la cordillera conectado a sus centrales nucleares. La conexión a tierra se realiza a través del nabo de Zetaparo, el pararrayos de España. El proyecto político de Zetaparo para España es de muchos watios, los que consumimos. El proyecto del Real Florentino Pérez es textil y mediático. Está diseñado para vender camisetas, para que Kaká se sacramente con el balón, la Paris Hilton le llame maricón a Cristiano Ronaldo mientras Ronaldo le pega patadas a los cristales de los coches de Lisboa y Raúl es arrojado al patio de los leones. Nipatí nipamí, paellos. Tufo.
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