OPINIÓN
Siesta con asesinos
Peatóm | 1·03·2010 | 00:00

La negociación con ETA, protagonizada por Zetaparo y Rubalcaba, fue lo que todos sabemos, una siesta con asesinos, un acto de modorra moral, que nadie en sus cabales puede interpretar en clave de éxito político. La tesis —ipse dixit— de Rubalcaba, emitida el pasado sábado a través del programa de Tve (Informe Semanal), es que las treguas con Eta, las que resultan de procesos de negociación que abren los políticos, a su antojo, siempre se han saldado con una mayor debilidad de Eta.  Axioma ruin, mezquino y sucio. Eta ha necesitado las treguas para reorganizarse y rearmarse y pareciera que la clase política utilizara los éxitos policiales, exactamente, en sentido contrario, para proporcionar oxígeno a Eta. Los procesos de negociación han sido utilizados por los asesinos, en todo ocasión, para afilar la guadaña. Y si los procesos de negociación con una banda de asesinos, con cualquier banda de asesinos, son indignos, el último episodio protagonizado por Zetaparo y Rubalcaba, etiquetado por ambos como ‘proceso de paz’, tuvo todos los ingredientes de un sopor criminal.

¿Por qué Zetaparo y Rubalcaba se rindieron, hocicaron ante Eta, proporcionando a la taifa asesina los honores de un pomposo ‘Proceso de Paz’? Eso sí, engañando al Congreso, a los abogados del Estado, a la Fiscalía, a la Policía, a la Guardia Civil y más que nada y, sobre todas las cosas, a los españoles. ¿Qué tenían en la cabeza Zetaparo y Rubalcaba? ¿En qué pensaban? ¿Acaso Zetaparo y Rubalcaba se sentían atraídos por la violencia que se ejecuta en nombre de la revolución? ¿Estaban fascinados por la idea de la revolución? ¿La revolución que incluye terror, surcos de sangre, guerra civil, el asalto al poder por la violencia de las masas y justicia popular con horca y hoz? ¿Y si fuera que sí y resultara que ése es el sustrato moral de las máximas autoridades del Gobierno de España? Eta es una camada de asesinos que no ha dudado en vender sus servicios y alquilar sus atentados. Es una turba que sustenta su superviviencia en el terror y en la economía criminal (sumergida). Eta nunca fue una organización política, siempre fue lo que hoy es, gentuza, una organización de verdugos y sicarios. Si pueden, te matan. Su patria es la extorsión.


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