La Mesa del Diálogo Social (partidos, sindicatos y patronal) de Castilla y León se ha propuesto, por la puerta de atrás, la socialización de todas las pérdidas del sector inmobiliario. Se supone que para salvar a los promotores y salvar a las Cajas, es decir, salvar a los jefes políticos y sindicales que parasitan las Cajas. Se proponen convertir en viviendas protegidas las viviendas libres, dizque reservadas, para las que se dio una señal, pero que jamás se ejecutó la compra. El volumen de dichas viviendas con autorización para su ocupación, en Castilla y León, supera las 30.000 unidades y los 5.500 millones de euros. Es decir, pretenden convertir viviendas de 200.000 euros en viviendas protegidas. ¿Valen 200.000 euros porque son grandes viviendas o quizá porque están muy sobrevaloradas?
Los famosos agentes sociales —el hampa político/sindical— se proponen hincar el diente al dramático problema de la economía de monocultivo, la hipoteca, cambiando la rejilla de la salida de humos en lugar de abrir puertas y ventanas y llamar a cada cosa por su nombre. En lugar de airear el problema en toda su magnitud, se proponen ensombrecerlo. Nadie ha dicho que sea fácil encontrar las soluciones para encarar los gravísimos problemas financieros de nuestro economía (no circula el dinero) y los presupuestarios (el déficit y la deuda nos rodean). Lo que nadie quiere y España, además, no se lo puede permitir, es salvar a los promotores inmobiliarios injertados en el tronco de la vida política y salvar a un sistema financiero parasitado por el hampa político y sindical. La clase política española está, lo está ahora mismo, empecinada en resolver un problema, que es muy grande, creando otro mayor. Los españoles abonaremos, disciplinadamente, la factura. ¿Cuál es el quid de la cuestión? Pues que poco a poco, a lo tonto, entre ji-ji y ja-ja, como sin querer, los líderes políticos y sindicales están agigantando un problema que ya era enorme.
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