Jürgen Stark, es alemán, es miembro del Comité Ejecutivo del Banco Central Europeo, es, asimismo, el candidato de Alemania para suceder a Jean Claude Trichet (Presidente del Banco Central Europeo) y, horror, acaba de hacer pública su oposición frontal a la constitución de un Fondo Monetario Europeo. “Constituye una fuga hacia delante sin nada a la espalda”. Ha dicho. Y ha dicho más, el famoso Fondo Monetario Europeo, injusto en todas sus pretensiones, dañaría las arcas públicas de los países mejor administrados y el poder adquisitivo de los contribuyentes más disciplinados. El Fondo Monetario Europeo, ha insistido, tiene sentido en la misma medida que, paralelamente, a la constitución de sus fondos se le dota de capacidad ejecutiva y sumaria para intervenir las economías de los países objeto de su ayuda y establecer sanciones inapelables. Asunto, este último, que se aparta de la urdimbre de la Unión Europea, un Club al que se pertenece voluntariamente. Implicaría un cesión radical de soberanía que tendrían que aceptar para sí, franceses, alemanes e italianos.
Pasan los meses, los años y las especulaciones. Pasa el tiempo y seguimos como estábamos al inicio de la crisis: estupefactos. Las previsiones estadísticas no se han cumplido. El euro, hoy como ayer, sigue siendo una moneda artificial y artificiosa, prendida con alfileres y sin sistema inmunológico. Los aspectos benefactores que se derivaban de su puesta en marcha, se han evaporado. Francia y Alemania tienen sus propios problemas y puntos de vista divergentes. Sarkozy y Ángela Merkel, impulsores políticos de la iniciativa del Fondo Monetario Europeo, se representan a sí mismos. ¿Puede el Fondo Monetario Europeo rescatar a Francia y Alemania al alimón? Si queda cordura no se constituirá Fondo Monetario Europeo alguno y si no quedara, su existencia multiplicaría la artificiosidad de la eurozona. La propia existencia de un Fondo Monetario Europeo debilitaría, todavía más, la azarosa vida del Euro. La Unión Europea necesita un salto cualitativo y es incapaz, intelectualmente incapaz, en la presente fase, de avanzar. El modelo estadístico en el que se apoya el euro sobrevivirá con enormes sacrificios de todos los ciudadanos (con Fondo y sin Fondo). Sacrificios que tendremos que hacer todos, también Alemania, Francia e Italia —maestros titiriteros—, los verdaderos dueños de la máquina de imprimir euros, y los más tempranos incumplidores del Pacto de Estabilidad.
antonio.yuste@peatom.info





















