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La ONU, su agencia para el desarrollo, UNCTAD, se autopropone como el core, el núcleo de un gobierno macroeconómico mundial. La UNCTAD apuesta por impedir que los fondos especulen contra las distintas divisas. Los onunianos (gentes que viven en el planeta ONU) han salido en defensa de los autores principales de la crisis, los gobiernos y las autoridades monetarias. Los onunianos están perplejos porque la crisis no remite. Como es lógico los onunianos fundamentan su proclama en su capacidad, sin demostrar, para reequilibrar el comercio mundial, proporcionando a cada cual lo que le corresponde. ¿Y qué proponen? Recibir poderes extraordinarios de la comunidad internacional para establecer tipos de cambios a escala planetaria. Consideran a los bancos centrales, bancos unilaterales y a la UNCTAD, una entidad multilateral. Lo ‘multilateral’ es la última placa tectónica que le queda al progresismo progresado. Lo multilateral es infalible debido a que es una palabra compuesta que suena a abundancia, a más. La placa tectónica del multiculturalismo se diluyó porque cultura solo hay una: la de la razón que bien puede estar iluminada por la fe. Queda activa, de todos modos, la última palabra compuesta: multilateral. La placa sobre la que cabalgan los últimos mohicanos. Los onunianos, extraterrestres, que habitan en unas instalaciones que tendrían mejor destino como campos de fútbol, parque de atracciones, temático o parque público para solaz y esparcimiento de los neoyorquinos, proponen establecer una regla universal para establecer el tipo de cambio: mantenerlo constante si la variación nominal sigue estrictamente los diferenciales de inflación. ¿Se puede ser más simple? Les decía al principio que las bobadas nunca viajan solas, necesitan un portador. El portador en este caso es la ONU y la bobada, pues ya lo ven, es una macrobobada que viaja a lomos de zascandiles con pasaporte de expertos que dan en confiar, diantres, en los chiquilicuatros responsables, precisamente, de la crisis: los gobiernos (los políticos) y las autoridades monetarias. Con una moneda sólida se especula mal. Con detritus con aspecto de moneda, sin embargo, los carroñeros, que forman parte de la cadena trófica, se ponen las botas y hacen bien. |
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