La crisis del euro refuerza la confianza en el dólar como moneda refugio. Y más, la autodemolición del euro por errores propios, genera expectativas para la consolidación del rublo como moneda en el ámbito de la CEI (Comunidad Económica Independiente) que incluye a Rusia y la vieja repúblicas exsoviéticas, es decir, Ucrania, Bielorrusia, Moldavia, Georgia, Armenia, Arzebaiyán, Kazajastán, Turkmenistán, Uzbekistán, Kirguizistán, Tayikistán, y, atención, novedad, también la repúblicas bálticas de Lituania, Letonia y Estonia (que pertenecen al euro). Rusia recuperaría lo que considera su ámbito de influencia natural. Circunstancia, la desintegración de la Unión Monetaria Europea, que es de estratégica importancia tanto para Estados Unidos, que atraviesa momentos económicos extremadamente difíciles como para Rusia muy golpeada por la crisis y necesitada de una modernización urgente que no llega.
La Unión Europea es un conglomerado sin doctrina de seguridad y sin medios proporcionales para desplegarla: La Unión Europea es, a duras penas, un enema monetario. ¿Tiene alguna utilidad la Unión Europea para EE UU y Rusia, dos potencias intimidadas por sus propias debilidades y los retos de seguridad que tienen sobre la mesa? La balanza comercial, siempre con superávit, de Alemania, necesita con celeridad, para no perder fuelle, la expansión activa hacia los mercados del Este y para dicho viaje el euro es más un lastre que una bendición. Alemania necesita su propia moneda. La crisis aprieta y el modelo de Unión Europea diseñado por Francia, es un modelo que, lamentablemente, ha entrado en caída libre. Lo repudian incluso en Francia. Se ha quedado sin energía civil. Ha fracasado. La única esperanza de Francia, de la actual Unión Europea, es que China acuda en auxilio del euro, con su dólares y con su renminbi (moneda del pueblo), con su yuan (¥) artificialmente depreciado. Asistimos a una guerra de colosos con perdedores conocidos. La economía y la política mundial se está tensando aceleradamente como corresponde a una crisis de muchos kilotones, económica, financiera, pero sobre todo, política y de seguridad. España, los españoles, estamos en la situación perfecta, para hacer de sparring. Las galletas, los distintos bloques, se las pegan en nuestro tabique nasal. Se están formando dos bloques, el occidental, integrado básicamente por Estados Unidos, Rusia, Alemania, Italia y el Oriental, integrado por China, Francia y Brasil (con su red de estados fracasados a su alrededor). En un aparte están el Reino Unido, India, Australia, y Canadá, más cerca del bloque occidental. Japón asiste a su propio drama. La guerra está servida y las agencias de calificación Moddy’s, Fitch y Standard&Poor’s, se limitan a hacer de notarios.
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