EFE. Una mujer mira a través de una ventana rota del hotel 'Baymont Inn' después de que el huracán 'Ike' tocara tierra en Galveston, Texas, EEUU, hoy
Miami (EEUU). El huracán Ike se mantiene aún en tierra como un poderoso huracán de categoría dos y con vientos de 160 kilómetros por hora en su camino por el este de Texas, informó hoy el Centro Nacional de Huracanes (CNH) de EE.UU.
El ojo del huracán se alejaba a las 12:00 GMT del área metropolitana de Houston en dirección norte-noroeste tras causar tremendos destrozos y dejar a más de 4 millones de personas sin energía eléctrica.
Tras tocar tierra hacia las 07:00 GMT en Galveston, el ojo del ciclón mantuvo una trayectoria hacia el área metropolitana de Houston, que ha recibido el mayor impacto de un fenómeno meteorológico de su historia.
Los huracanes tienden rápidamente a perder intensidad conforme se adentran en tierra, pero en el caso de Ike la reducción de la fuerza de sus vientos es muy lenta por lo que ocasionará grandes daños en toda la región del sureste de Texas, oeste de Luisiana y mañana, domingo, previsiblemente en Arkansas también.
Ike se mueve a cerca de 24 kilómetros por hora hacia el norte-noroeste y se espera un cambio de trayectoria hacia el norte, y después al noreste en la noche del sábado, así como un incremento en la velocidad de traslación.
El CNH informó de que a lo largo del día el Ike experimentará un debilitamiento paulatino hasta convertirse en tormenta tropical el domingo cuando la velocidad de sus vientos bajen de los 120 kilómetros por hora.
Ike se mueve a cerca de 24 kilómetros por hora hacia el norte-noroeste y se espera un cambio de trayectoria hacia el norte
Pero durante todo el sábado, según el CNH, el Ike seguirá con fuerza de huracán y vientos en torno a los 130 kilómetros por hora. Ike es un enorme ciclón y sus vientos huracanados se extienden a lo largo de 205 kilómetros desde el centro y hasta 415 kilómetros los de intensidad de tormenta, es decir, por debajo de los 120 kilómetros por hora.
En el aeropuerto internacional de Houston se han registrado vientos superiores a los 131 kilómetros por hora.

Se temen grandes inundaciones por las marejadas con olas de hasta nueve metros y pérdidas económicas multimillonarias, tanto en tierra como en las plataformas petrolíferas del Golfo de México y las refinerías de crudo del litoral.
En la actual temporada de huracanes en el Atlántico (del 1 de junio al 30 de noviembre) se han formado diez tormentas tropicales y cinco huracanes.
Los meteorólogos de la Administración Nacional de Océanos y Atmósfera estadounidense vaticinaron que esta temporada iba a ser muy activa, con la posible formación de 14 a 18 tormentas tropicales, de las que entre siete y 10 podrían llegar a convertirse en huracanes.
Bush promete asistencia inmediata
El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, expresó hoy su preocupación por el posible impacto del huracán Ike en los precios de la energía y prometió asistencia inmediata a la zona costera de Texas afectada por el gigantesco ciclón.
Miles de hogares y edificios oficiales quedaron hoy dañados en el área de Galveston y Houston, donde el huracán tocó tierra en la isla de Galveston a las 2:10 horas locales (7:10 GMT) con vientos de 177 kilómetros por hora.
Según afirmó hoy Bush, en una declaración desde los jardines de la Casa Blanca, los servicios de emergencia comenzarán sus tareas tan pronto haya pasado el peligro y las condiciones meteorológicas lo permitan. “Es una tormenta enorme” y todavía no ha terminado de pasar por la zona, explicó el presidente.
Ike, cuyo centro tiene un diámetro de casi mil kilómetros, tocó tierra con categoría 2 en la escala de Saffir Simpson, de un máximo de cinco. El secretario de Seguridad Nacional, Michael Chertoff, se desplazará a la zona afectada en cuanto sea posible, probablemente esta misma tarde, para coordinar las tareas de asistencia, indicó Bush.

El presidente estadounidense prometió toda la ayuda necesaria desde los estamentos federales, estatales y locales, pero expresó su preocupación por el impacto que el paso de Ike pueda tener en el sector energético estadounidense.
La Agencia para la Protección del Medioambiente ha suspendido una serie de condiciones para permitir la importación de ciertos tipos de gasolina, explicó Bush, que agregó que el Gobierno “supervisará cuidadosamente los precios” del combustible para garantizar que el consumidor sea tratado de manera justa pese a los problemas.
Ike, el mayor ciclón que ha tocado tierra en EEUU desde el paso del Katrina por Nueva Orleans en 2005, ha obligado a cerrar 17 refinerías de petróleo en el Golfo de México, donde se procesa el 22 por ciento del combustible estadounidense.
El huracán, que ha venido acompañado de olas de más de siete metros en la costa e intensas lluvias, ha causado la muerte, según los primeros informes, de al menos tres personas: un niño golpeado por una rama desprendida de un árbol al norte de Houston, un bañista ahogado en el mar frente a Corpus Christi y un anciano fallecido mientras le evacuaban en el condado de Brazoria.
El presidente estadounidense prometió toda la ayuda necesaria desde los estamentos federales, estatales y locales
El paso del ciclón, que ha dejado a cerca de cuatro millones de personas sin electricidad, ha desatado también numerosos incendios que no es posible sofocar aún debido a las malas condiciones meteorológicas.
Se teme también por los miles de personas que desoyeron los llamamientos para la evacuación y que podrían necesitar rescate de sus viviendas inundadas.
El huracán dejó sumergido el espigón de más de cinco metros de altura que se eleva frente a Galveston.
Más de 60.000 personas habían abandonado esa isla ante los llamamientos de las autoridades, que instaban a la población a evacuar o “encarar una muerte segura”.
La ciudad de Houston, a 80 kilómetros de Galveston hacia el interior de Texas y la cuarta en tamaño en EEUU, también ha resultado muy afectada por el huracán. Tan sólo uno de los mayores hospitales y el centro de la ciudad cuentan con energía eléctrica.





















