Washington. Del plan anunciado por el Gobierno de los Estados Unidos se desprende que será necesario emisiones masivas de deuda pública lo que inducirá problemas superlativos en los mercados mundiales. Otro tanto tendrán que hacer el resto de países. Si antes había dudas y zozobra sobre el sesgo que estaba adquiriendo la crisis se inicia, ahora, un periodo de sudor frío con su cuota de angustia. ¿Puede el mercado absorber tanta deuda pública en los tiempos que se precisa? ¿Puede el Gobierno de Estados Unidos materializar en tiempo dichas emisiones, lo pueden el resto de países? El Gobierno de Estados Unidos ha hecho saber que se hará cargo de los desechos del sector financiero. El secretario del Tesoro, Henry Paulson, y el presidente de la Reserva Federal (Fed), Ben Bernanke, ponen a punto un macroplan para salvar a los bancos y estabilizar los mercados financieros con la compra de los activos deteriorados que están en los balances de los bancos, principalmente títulos de deuda respaldados por hipotecas de alto riesgo. La iniciativa, cuyo presupuesto aún se desconoce, se terminará de perfilar durante el fin de semana, informan el diario Expansión y las agencias de noticias.
Paulson y Bernanke presentaron ayer esta iniciativa a un grupo de congresistas, demócratas y republicanos, que le otorgaron su respaldo. Tras el amparo que recibió el paquete de medidas, el Ejecutivo ultimará el fin de semana los flecos sueltos para su presentación ante el Congreso y posterior votación. Aunque la iniciativa fuerce cambios legislativos, los congresistas confían en que pueda ser aprobada cuanto antes. Nancy Pelosi, presidenta de la Casa de Representantes y destacado cargo del partido demócrata, reclamó la unidad de los políticos y se mostró “ansiosa” de conocer el proyecto definitivo para su pronta aprobación.
Paulson aseguró ayer en rueda de prensa que “estamos intentado combatir los riesgos sistémicos que afectan a los mercados con una solución expeditiva para llegar al centro del problema, los activos ilíquidos que existen en los balances de las entidades, vinculados al sector inmobiliario”.
EE.UU. ya tomó con anterioridad una decisión semejante en dos ocasiones: en 1932 y en 1989
Para dar forma al plan de rescate del sistema financiero, la Administración Bush podría poner en marcha una agencia gubernamental o un fondo público que adquiriría estos activos. Según Bloomberg, el Gobierno de los Estados Unidos sopesa crear esta agencia o fondo público con 800.000 millones de dólares para comprar los títulos de renta fija deteriorados (generalmente conocidos como activos de nivel 3). Además, podría inyectar otros 400.000 millones, a través del organismo regulador Fdic, para estabilizar los fondos de dinero.
EE.UU. ya tomó con anterioridad una decisión semejante en dos ocasiones: en 1932, cuando el Gobierno de Hervert Hoover constituyó la Reconstruction Finance Corporation, una entidad que prestó dinero a bancos y otros negocios para combatir los efectos de la Gran Depresión; y en 1989, cuando creó la agencia federal Resolution Trust Corporation, que liquidó activos deteriorados que previamente había comprado a los saving and loans, entidades locales de ahorro que padecieron insolvencia porque asumieron riesgos excesivos. La segunda es análoga a la que propone Bush.
A punto de abandonar la Casa Blanca —las elecciones presidenciales se celebran el 4 de noviembre—Bush toma esta medida económica, prioritaria y urgente, que ha sido bien recibida por Wall Street; tras hacerse pública propició una subida del Dow Jones del 3,86%.






















