Santibáñez de Valdeiglesias (León). Un maizal con más de un millón de plantas, ubicado a los pies del río Órbigo, en la provincia de León, constituye un laberinto gigante que esconde un complicado misterio a resolver.
Un campo de 100.000 metros cuadrados, en Santibañez de Valdeiglesias, en el municipio Villares de Órbigo, es el escenario de este laberinto que se puede recorrer en la actualidad cuando está en su máximo esplendor, cuando las plantas alcanzan desde los 2,5 metros de altura, hasta los 3,2. Así lo ha explicado Emilio García, responsable de la empresa Producción Buenalid, que se encarga de gestionar este laberinto, impulsado por la Junta Vecinal de Santibañez.
En su cuento, Borges presenta a un hombre gris que recala en un templo arruinado, olvidado entre la maleza, para llevar a cabo un proyecto mágico
Cuatro kilómetros de calles atraviesan el maizal y conforman un diseño de laberinto que cambia cada año. El laberinto, que se realizó por primera vez en 2004 y que supone un reto para el visitante, está abierto de agosto a febrero. Cada año cuenta una historia. En la edición 2008 lleva por título Las ruinas circulares, nombre de un cuento de Jorge Luis Borges, quien siempre manifestó su pasión por los laberintos.
En su cuento, Borges presenta a un hombre gris que recala en un templo arruinado, olvidado entre la maleza, para llevar a cabo un proyecto mágico. El laberinto de este año reproduce el plano de ese templo olvidado y perdido. En el centro del maizal hay un redondel al que es muy difícil acceder, pues está realmente escondido. En su interior descansa un gran tronco de madera decorado con extraños signos pintados de vivos colores que parecen querer decir algo.
En el centro del maizal hay un redondel al que es muy difícil acceder, pues está realmente escondido. En su interior descansa un gran tronco de madera decorado con extraños signos pintados de vivos colores que parecen querer decir algo
Supone una actividad para poner a prueba la capacidad de orientación del visitante, su sentido lógico así como su intuición para resolver el enigma. En la página web, www.orbigo.org, se encontrarán pistas para descifrar la inscripción del ‘tronco parlante’ y consejos para visitar el mismo. Incluso se puede sobrevolar desde el aire mediante un parapente con motor, previa reserva.
Cualquier época es buena para recorrer este laberinto, que ya en agosto ha estado funcionando, si bien con alguna que otra interrupción como consecuencia del riego de estas plantas. En la actualidad es cuando más alta está la planta, si bien a partir de ahora será cuando se empiece a amarillear. En invierno, con la niebla “parece que estás en otro planeta”, según García, que ha defendido el misterio que envuelve a este parque, cuya entrada cuesta 5 euros.






















