Washington. “Las situaciones extraordinarias merecen acciones extraordinarias”. Alrededor de la mencionada frase giró el dramático discurso que pronunció Bush en el día de ayer y que muchos analistas consideran el discurso más importante desde los ataques del 11 de septiembre de 2001. Bush se dirigió a la nación para presionar al Congreso que se resiste a votar su Plan Multimillonario de Rescate del Sistema Financiero.
“Si no se reacciona con rapidez nos arriesgamos a una catástrofe económica”. “Ni el dinero, ni las casas, ni los trabajos están seguros”. El discurso fue anticipado por las declaraciones del secretario del tesoro Henry Paulson, y el presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, que advirtieron, igualmente, “que si el paquete de medidas que contiene el Plan de Rescate no sale adelante le economía de los Estados Unidos quedará abocada a un caos similiar al de la Gran Depresión de 1929″.
“Si no se reacciona con rapidez nos arriesgamos a una catástrofe económica”. “Ni el dinero, ni las casas, ni los trabajos están seguros”
El FMI profundizó en la crisis al advertir que según sus cálculos el sistema financiero de los EE UU necesitarán algo más de 700 mil millones de dólares (Plan de Rescate), 1,3 billones. El Congreso se resiste a apoyar el Plan de Rescate porque la opinión pública está muy dolida con los responsables de la crisis y con los gestores de las entidades financieras. La opinión pública, mayoritariamente, quiere judicializar el problema, quiere escarmientos ejemplares y está pidiendo las cabezas de los responsables de las entidades financieras y reducciones bruscas de los salarios y recompensaciones de gestores y propietarios de las entidades financieras.
Los responsables de los gigantes financieros rescatados ya están siendo investigados por el FBI por presunto fraude en el negocio y desinformación sistemática al público, a las autoridades y a los supervisores.






















