Austria. Los electores han castigado a la Gran Coalición entre los socialdemócratas (SPÖ), 30% y 58 diputados, y los democracristianos (ÖPV), 25,8% y 50 diputados, aupando al Partido Liberal Austriaco (FPÖ), 18,3% de los votos y 35 diputados, y a la Alianza por el Futuro (BZÖ), 11% y 21 diputados.
Las combinaciones para formar gobierno son múltiples si bien el líder socialdemócrata, Werner Faymann ha optado por reeditar la coalición con el ÖPV. La colación con los nacionalista austriacos es más compleja dada sus demandas de recuperación de muchas políticas cedidas a la Unión Europea y la creación de un Ministerio para la repatriación. Utilizan un lenguaje fresco y directo y añaden a sus postulados la prohibición de construcción de mezquitas con minarete.
La crisis golpea fuerte, también en Austria, y es llamativo que la juventud austriaca, mayoritariamente, vote a los partidos nacionalistas.
La crisis golpea fuerte, también en Austria y es llamativo que la juventud austriaca, mayoritariamente, vote a los partidos nacionalistas. El primero de ellos, el FPÖ, está dirigido por H. Cristhian Strache, de 39 años y nacido en Viena. La banda sonora de su campaña, que se descarga en móviles, es una pieza de rap (viva HC). Los dos partidos nacionalistas han pedido reiteradamente la reducción del IVA para los alimentos de primera necesidad, desde el mismo momento que se disparó el precio del dinero y brotó la inflación. Su discurso tiene una gran impacto entre los jóvenes, que por primera vez han podido votar los mayores de 16 años.
El SPÖ pierde más de cinco punto y el ÖVP, nueve. Los verdes han reducido su peso en el Parlamento, pasando del 11,05% al 9,8%. Heider el viejo líder del FPÖ que ahora preside la Alianza para el Futuro (BZÖ), acuñó el eslogan “Austria para los austriacos” de mil manera repetidos por todos los partidos políticos, independientemente de su afiliación ideológica. Son tiempos de crisis.






















