León. El periódico dirigido por Pedro J. Ramírez abre su edición de hoy con una entrevista que puede significar un nuevo punto de inflexión en la investigación sobre los hechos acaecidos el 11-M. Se trata de las declaraciones de Mouhannah Almallah, supuesta pieza clave de los atentados más graves de nuestra democracia al que se condenó a doce años de cárcel en la Audiencia Nacional por pertenencia a organización terrorista para ser absuelto finalmente por el Supremo tras pasar tres años y medio en la cárcel.
“Resulta extraño que la gente de Leganés muriera sin hacer daño a nadie, pues los auténticos yihadistas o terroristas siempre intentan llevarse a sus enemigos por delante y hacer todo el daño posible”
Según este privilegiado testigo de los acontecimientos surgidos durante y después del juicio “todos los que estábamos en la Casa de Campo (lugar físico donde se celebró el juicio) albergamos el convencimiento de que Serhane Ben Abdelmajid Fakhet, El Tunecino, y los que murieron en Leganés no tenían capacidad técnica para llevar a cabo el atentado”. “Además, Serhane no sabía ni como se unían dos cables, era un inútil para ese tipo de cosas. A mí me llamaba para arreglar sus electrodomésticos y hasta para reparar un grifo”, agrega Almallah, desarmando con ello la teoría comúnmente admitida ya que “hemos llegado a la conclusión de que el atentado estaba planificado antes de las elecciones; está más cerca de los delincuentes que de los musulmanes y creemos que los confidentes y sus controladores saben mucho más de lo que han dicho”.
Los nombres de Suárez Trashorras, Rafa Zouhier y Antonio Toro saltan en este punto a la palestra “junto a otros que colaboraban con la Policía, aunque el más listo de todos siempre ha sido Antonio Toro, manteniéndose al margen del resto de los acusados, ocultando muchas cosas e insinuando otras”, apunta. Va más allá en su exposición de los hechos al asegurar que el cuñado de este último citado, Emilio Suárez, ” nos dijo durante el juicio que él saldría absuelto y que los moros nos comeríamos la condena; ninguno de ellos mostró algún asomo de nerviosismo o tensión, estaban supertranquilos”.
En la larga entrevista mantenida con Antonio Rubio para El Mundo, Mouhannah Almallah incide en lo extraño que resulta que “la gente de Leganés muriera sin hacer daño a nadie, pues los auténticos yihadistas o terroristas siempre intentan llevarse a sus enemigos por delante y hacer todo el daño posible”. Se muestra más explícito al afirmar que “si es verdad que los que estaban en el piso de Leganés eran los autores del 11-M y mataron a 192 personas, ¿cómo es posible que, unos días después, se convirtieran en terroristas amables y esperaran a que todo el edificio estuviera desalojado para luego suicidarse?”
El mismo día 11 llevé a mis hijos al colegio y uno de sus profesores me preguntó si había escuchado el atentado que había cometido ETA en Atocha; eso revela que yo no estaba en paradero desconocido y que los informes policiales son mentira”
Dentro de las aportaciones a este turbio asunto, Almallah desvela al mencionado diario que cuando fue detenido por la policía “me insistieron mucho durante el interrogatorio sobre Jamal Zougam (42.917 años de condena por autor material) y las relaciones que éste tenía con ‘El Tunecino’ (muerto en Leganés), pero les dije una y otra vez que nunca los vi juntos y que el primero nunca estuvo en el lugar donde nos reuníamos los fines de semana algunas familias para comer y que los niños jugaran al fútbol”. Digno de resaltar el comentario que, según él, recibió de un policía: “El falso testimonio no es delito”.
Sin trabajo ni reputación, objeto aún de miradas airadas por parte de sus vecinos y encerrado tres y años y medio, Mouhannah Almallah afirma que el informe policial que le situaba en paradero desconocido “es de risa, porque el mismo día 11 llevé a mis hijos al colegio y uno de sus profesores me preguntó si había escuchado el atentado que había cometido ETA en Atocha; eso revela que yo no estaba en paradero desconocido y que los informes policiales son mentira”.
A tenor de las declaraciones de Almallah, que pueden añadirse a las absoluciones de El Egipcio, de Haski y de Belhadj —señalados como autores intelectuales en la instrucción—, El Mundo plantea un denominador común a través del cual se demuestra el fracaso de varios intentos de vincular el 11-M con las tramas internacionales de Al Qaeda.






















