Análisis. La decisión del Gobierno de Irlanda revoluciona la Eurozona y la pone a enfriar. Lo que está ocurriendo afectará a las elecciones parlamentarias a la Unión Europea. El debate está servido y los candidatos y los electores abrirán el melón de una institución sin atributos, el Parlamento Europeo, y el de una Unión Europea y Monetaria en desbandada. La polémica ha comenzado. A los españoles nos tocará hablar, esta vez sí, en serio, de Europa.
Tradicionalmente las elecciones europeas se han utilizado como caja de resonancia de la política interior española. En esta ocasión no será así, tocará hablar de la Unión Europea y Monetaria, tocará hablar de sus competencias y atribuciones y tocará hablar de su futuro y lo que nos jugamos en él.
La decisión adoptada por Irlanda, unilateral, presiona sobre el resto de países y pone en cuarentena toda la legislación al respecto. Irlanda acordó, ante el desplome de sus bolsas, nada menos que un 12% en un solo día, garantizar por dos años la totalidad de los depósitos de sus seis principales bancos. Grecia imitó la decisión de inmediato y ayer lo hizo Alemania ante la inminente bancarrota del Hipo Real Estate, con un agüero que sobrepasa los 100.000 millones de euros.
La decisión adoptada por Irlanda, unilateral, presiona sobre el resto de países y pone en cuarentena toda la legislación al respecto
El gobierno de España, por su parte, estudia doblar la actual garantía del Fondo de Depósitos, establecida en 20.000 euros, o sea, elevarla a 40.000 euros. Nada tiene que ver con la decisión de Irlanda, Alemania y Grecia que abarca a la totalidad de los depósitos. El Sr. Solbes, por imperativo de la agenda que le marcan los hechos, ha tenido que entrar al trapo de la inquietud de la población sobre la suerte de sus ahorros y el peligro económico de un posible crack financiero. Las oleadas de gente que se envía al paro por decenas de miles todos los días, está pasando una muy gruesa factura a la economía doméstica, a la economía en general y a las cuentas públicas.
El Sr. Solbes, por imperativo de la agenda que le marcan los hechos, ha tenido que entrar al trapo de la inquietud de la población sobre la suerte de sus ahorros y el peligro económico de un posible crack financiero
El valor de una entidad bancaria lo establece el valor de sus acciones y si se derrumba se derrumba su esquema patrimonial. Las principales entidades financieras españolas acumular un derrumbe bursátil que se aproxima al 30% de su valor. ¿Cuánto más pueden soportar sin quebrar la confianza de los españoles? Lo lógico, lo suyo, es adoptar decisiones constructivas. Tocan hechos.
La bolsa ha vuelto a bajar, se ha desplomado, debido a las malas noticias procedentes de Europa y al mal regusto de los acuerdos de la reunión de Paris. El mensaje fue contundente: “cada país tiene que resolver sus propios problemas”. Los llamamientos a la coordinación en la ámbito de la eurozona no pasa de brindis al Sol. Las decisiones se están tomando de manera unilateral y le toca el turno a las autoridades españolas.
La reunión de París, convocada por Zarkosy ha enviado un mensaje contundente: “cada país tiene que resolver sus propios problemas”
Inyectar dinero en el sistema financiero como accionista, el modelo que adoptaron los suecos en su particular crisis financiera de los 90, o acudir al BCE como prestamista de último recurso y todos sabemos que está actuando como prestamista de primer recurso, ha dejado de ser una decisión suficiente. El Plan de Rescate de Henry Paulson orientado a la creación de mercado (comprar productos tóxicos o de tercer nivel, subestándar en el argot español) también está opción ha sido sobrepasada por las decisiones de los gobiernos de Irlanda, Grecia y Alemania. Todas estas operaciones, posibles hace unos meses, incluso unas semanas, han sido superadas por los hechos. La decisión adoptada por Irlanda, Alemania o Grecia y es previsible que le sigan otros países, representa un grado de intervención superlativo. Quiere decir que los distintos estados asumen el peso de la carga en exclusiva, significa para las actuales clases políticas nacionales, un desempeño y un protagonismo impensable hace unas semanas.
El ‘aquí no pasa nada’ de los cojones y perdón por la expresión, se nos va a poner en un pico. Y aquello otro de la “culpa es de Estados Unidos”, dando por supuesto, ingenuamente, que los mercados europeos era lo más parecido a un mercado de inocentes, nos va a salir por otro pico
Tendrán que hacerse responsables de todos los problemas, grandes y pequeños, de todas las instituciones financieras de cada país. ¿Es eso posible? Todos sabemos que un imposible teórico y fáctico y que estamos antes decisiones que se han adoptado por omisión de responsabilidades, a la desesperada, y que tienen mayor trascendencia de lo que suponemos. El sálvese quien pueda se han transformado en una congelación, vía hechos, del mercado financiero con consecuencias imprevisibles. ¡El estado avalando cada sistema financiero nacional!, ¡avalando, Jesús, un sistema financiero interconectado!, ¡un aval global!
El ‘aquí no pasa nada’ de los cojones y perdón por la expresión, se nos va a poner en un pico. Y aquello otro de la “culpa es de Estados Unidos”, dando por supuesto, ingenuamente, que los mercados europeos era lo más parecido a un mercado de inocentes, nos va a salir por otro pico. Las bobadas van a escote. La propuesta del The Wall Street Journal, proponiendo el cambio temporal de las normas de contabilidad, poner en el limbo los activos de nivel 3 (subestándar o ascenderlos de nivel), está guay. El problema es ese, que es chachi. Consiste en decretar que el problema, de repente, ha dejado de existir y que todo ha sido un malentendido. ¿Y la cordura, qué hacemos con la cordura, nadie piensa en darle una oportunidad?






















