Análisis. La Sra. Confianza ha entrado en sala para su electrocución. No existe la última esperanza, la voz del gobernador que la indulte. A ver así, la confianza está en fase terminal víctima de un carcinoma letal. ¿Les gusta más así? Esto es lo que pasa. Al grito de guerra de ¡vender, vender, vender!, al grito de hacer líquido, convertir en dinero, todo el papel, las bolsas mundiales se desnucan. El Plan de Rescate recientemente acordado por los Estados Unidos, que será efectivo dentro de varios meses, se demuestra insuficiente y de interés poco menos que filosófico. Las urgencias del mercado no entienden de filosofía. A imagen y semejanza del Reino Unido, el Secretario del Tesoro de aquel país, Henry Paulson, estudia en estos instantes nacionalizar la banca mediante la recapitalización o compra parcial o total de acciones para evitar lo que parece eminente, la quiebra generalizada.
La Sra. Confianza ha entrado en la sala para su elctrocución. No existe la última esperanza, la voz del gobernador que la indulte
Hace unas semanas la FED acordó adquirir la deuda no asegurada de la Banca para reactivar los mercados financieros. No es suficiente. El secretario del Tesoro anuncia que acudirá a la recapitalización de la banca, la compra de acciones, para evitar lo inminente, el colapso y el desastre económico subsiguiente, productivo y laboral.
¿En que están pensando, realmente, Henry Paulson y Gordon Brown? En apalancar el Tesoro, respectivamente, de EE UU y del Reino Unido. En quemar las naves. La actual crisis no tiene nada que ver con la confianza. Tiene que ver con todo lo contrario, con la quiebra sistemática, concienzuda de la confianza, con el abuso de confianza. Y los políticos además de ejercer de bomberos toreros, borrachos de lo que no saben, con sus actuaciones, están quebrando los microgramos de confianza que quedaban.
¿En que están pensando, realmente, Henry Paulson y Gordon Brown? En apalancar el Tesoro, respectivamente, de EE UU y del Reino Unido. En quemar las naves
Apelando a la confianza incitan a la desconfianza. Sus actuaciones erráticas son desoladoras. La ignorancia demostrada sobre la naturaleza y profundidad de la crisis es tremenda y sobre todo, censurable y vergonzosa, no tolerable. Suspenso global, se acabaron las convocatorias, fuera del colegio. Al reformatorio, al internado o a un ala del penal.
Zapatero, en solitario, en modo iluminado, ha decidido, por su cuenta, apalancar el Tesoro español, ofreciendo un tercio de lo que le pidió la banca (100.000 millones de €, los primeros) para cumplir con los vencimientos de su propia deuda. Se ha dicho y escrito que los 30 mil millones son el primer antipirético de la crisis de nuestros sistema financiero y con mucha razón. ¿ Para qué sirven las intervenciones gubernamentales generalizadas y las inyecciones masivas de liquidez? ¿Logran calmar los mercados? Al revés, los alteran y defraudan enviando la señal de que las cosas están mucho peor de lo que se ha dicho. A pesar de las intervenciones masivas, el crédito sigue sin aflorar. ¿Entonces? No decir la verdad y actuar a hurtadillas, los unos y los otros, el sistema financiero y los políticos, está contribuyendo al desastre, acelerándolo y quedando fuera de control.
La recesión global ha empezado y en algunos parajes será más traumática que en otros, es el caso de España, donde pasaremos de los 4.000.000 de parados
La recesión global ha empezado y en algunos parajes será más traumática que en otros, es el caso de España, donde pasaremos de los 4.000.000 de parados. Ya está todo decido, los acontecimientos ya se han producido y solo queda esperar su desarrollo. La salida de las crisis será la salida, cuando se produzca, de otra crisis mayor, la crisis de confianza. Tendríamos que estar discutiendo del día después y estamos, todavía hoy, negando la mayor, hablando de filosofía y negándo la mayor. Sigamos.
La confianza ha sido la gran perdedora. Se le ha maltratado sin duelo, las 24 horas al día, a caraperro. La han maltratado los analistas financieros, los propios financieros, las autoridades supervisoras, los políticos, los propios políticos y como colofón, para terminar de agravar el momento moral que padece la humanidad, los ciudadanos, uno a uno, hemos apuñalado a sangre fría y por la espalda a nuestra mejor aliada, la confianza, nuestra pareja indisoluble, sin la cual nadie puede vivir. Hemos preferido el encantamiento, la bufonada financiera y la melaza del coaching en forma de optimismo cargante y paticorto.
La crisis actual sistémica es una crisis de abuso de confianza, de maltrato a la confianza, de humillación sistemática del mejor patrimonio de nuestra civilización, la confianza. Siempre que el sistema bancario ha invocado la necesaria confianza de todos los actores ha sido, precisamente, para quebrarla, para ciscarse en ella, para aherrojarla y después torturarla.
La confianza, el primer y último bastión de las sociedades, sin la cual la convivencia se trueca en infierno, ha sido pulverizada por las huestes políticas
Siempre que un político ha invocado la palabra confianza, es para intimidarnos, para asustarnos, para dejar constancia de que su voz es ignara, irresponsable y errática, para engatusar a la población, para hurtarle el acceso a una información veraz, para manipular la confianza última en las instituciones y el menguado crédito del que viven. Lo hacen en un intento póstumo de hipnosis colectiva.
La confianza, el primer y último bastión de las sociedades, sin la cual la convivencia se trueca en infierno, ha sido pulverizada por las huestes políticas. El Plan de los 30 mil millones debe usarse para crear, para dar crédito a las empresas y a los ciudadanos. Para poner en circulación un dinero muy necesario. Es la condición para tener acceso a dicho fondo. Muy bien. Respondan. ¿Cómo se hace lo que dice el gobierno? Creando un banco dentro del banco. No existe otro modo. El banco bueno que maneja el dinero del fondo, se supone que con una contabilidad separada, para trasladarlo hasta el mercado, y el resto del banco, quebrado y apestado. Creando un banco bueno dentro de un banco quebrado, malo. ¿Conocen cosa más estúpida? Pobre Soledad Núñez, directora general del Tesoro.
Maltrato. La palabra es maltrato y tortura, procedimiento al que ha sido sometida Dª Confianza. Pruebe a vivir sin la compañía de Dª Confianza, con confianza cero. Es una hipótesis invivible.






















